EL MURO DE TRUMP Y LA DESAZÓN PARA PUEBLA

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La orden ejecutiva de Donald Trump para construir el muro con México, reforzar la vigilancia fronteriza, incrementar los centros de detención y dar el virtual banderazo a la cacería de indocumentados para deportarlos, son muy malas noticias para los poblanos en los dos lados de la frontera.

Los mayores temores y la previsión de un escenario negro para Puebla pareciera que, tristemente, comienzan a aterrizar en la realidad.

Como primera reacción, desde principios de este 2017 se dio un sustancial incremento en el costo del traslado para quienes, de manera indocumentada, buscan llegar a la Unión Americana.

Se van en las corridas -así se les debe llamar literalmente- que salen en camionetas cada quince días o menos, desde el municipio capitalino, el Valle de Atlixco, Izúcar de Matamoros y Acatlán de Osorio, principalmente.

En muchos de esos viajes se garantiza la entrega del migrante a un familiar, en el otro lado, o hasta la puerta del domicilio en donde llegará.

Posiblemente los verbos de la afirmación anterior deberán conjugarse en copretérito, una vez que comience la construcción de la muralla del republicano.

En los años anteriores, ese viaje que se realiza tradicionalmente con el acompañamiento de un coyote, muchos de ellos muy apreciados en estas regiones, costaba de 30 a 40 mil pesos.

Ahora se está cotizando, nos dice una fuente que conoce el tema como un ejercicio de su cotidianidad, en alrededor de 80 mil pesos.

Claro, en cuestión de un par de meses los migrantes recuperaban esa inversión, trabajando duro.

Eso sin contar que se complicará el paso una vez que se empiece a construir el “Trump’s wall“.

Eso sin contemplar que, en unos meses, habrá más agentes de la Migra para impedir el paso.

También sin asumir que la xenofobia se desatará ahora con licencia de facto desde la Casa Blanca.

El muro y la cacería de paisanos también traerán una sensible disminución en la tasa anual de emigración internacional del estado.

El Consejo Nacional de Población (Conapo) la calcula en 28 mil 500 poblanos que dejan la entidad para irse, principalmente, a Estados Unidos.

Las deportaciones, a las que están vulnerables 560 mil poblanos sin documentos, de los casi 2.5 millones que viven allá, son otro amago de mal agüero para Puebla.

Por décadas los poblanos pudieron subir y bajar sin problema en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Yonkers, Chicago y Atlanta, por citar algunos ejemplos.

Ahora las cosas podrían cambiar radicalmente.

Donald Trump ordenó también buscar la vía para retener fondos federales a las llamadas “ciudades santuario“, en donde se da cobijo a los indocumentados.

Eran intocables, porque tácitamente se valora su aportación.

Los poblanos las han buscado por generaciones para asentarse.

De ahí que sus principales destinos sean California y la zona triestatal de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.

Ahí podían vivir con relativa tranquilidad.

Las redadas que se sufren en otros lugares, era muy difícil, casi una excepción a la regla, que se dieran ahí.

El muro, si bien no frenará la migración, sí la inhibirá contundentemente.

La consecuencia más grave se resentirá en las remesas que los poblanos envían a sus familias por el orden de los mil 400 millones de dólares al año.

Para entender la magnitud del caso, alrededor de la tercera parte de las familias poblanas depende o se apoya económicamente de estos ingresos.

Con las deportaciones, el menor flujo de paisanos hacia Estados Unidos y la zozobra que generará que muchos ahora anden a salto de mata, es previsible que su aportación económica baje, con las obvias consecuencias negativas para los pueblos que viven –literalmente- de las remesas.

En medio del negro panorama, valdrá la pena también advertir que la mayoría de los poblanos que están del otro lado del Río Bravo, tienen una condición regular.

Es al menos una suerte de alivio.

De acuerdo con el libro “Los Migrantes Poblanos en Estados Unidos”, que editaron en colaboración el Congreso y el Ejecutivo estatales, de los 2 millones 273 mil 240 poblanos en Estados Unidos, 1 millón 524.98 mil están regulares.

La mayor preocupación es para las familias de los 559.52 mil que están de manera “no autorizada”, es decir, los indocumentados.

El muro en los 3 mil 152 kilómetros de frontera entre México y Estados Unidos tiene un sabor a tristeza y desazón para Puebla y los poblanos.

Y no se ve, hasta ahora, cómo el titubeante y frágil gobierno de Enrique Peña Nieto pueda revertir las cosas.

No son los mejores tiempos.

Y el futuro no se ve luminoso.

gar_pro@hotmail.com

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