BARTLETT Y BARBOSA: EL DESCRÉDITO DE MORENA QUE LÓPEZ OBRADOR NO QUIERE VER

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Las redes sociales, con el inherente veto que tienen sobre el derecho al olvido, son la plaza natural donde la sociedad exhibe la calaña de personajes con los que MORENA intenta hacerse de la Presidencia de la República y de los espacios estatales, particularmente en Puebla.

Dinosaurios de la política, hoy redimidos de facto para predicar la palabra del redentor de Macuspana, Andrés Manuel López Obrador, los poblanos Luis Miguel Barbosa y Manuel Bartlett Díaz son el ejemplo más perfecto del descrédito público en las plataformas digitales por su incongruencia y cinismo, fama que arrastrarán a MORENA, su nueva guarida.

Ambos personajes de la pintoresca política nacional protagonizaron apenas hace un año un agarrón por sus respectivas bancadas, y fieles a su altura de debate se descalificaron entre sí.

¿Lo recuerda?

Como coordinadores en el Senado, uno del PRD y el otro del PT-MORENA, se acusaron de arrebatarse legisladores.

Bartlett le dijo pepenador a Barbosa y éste le sugirió al ex gobernador de Puebla que dejara de chillar en la dirigencia del partido de López Obrador, desde donde le reconstruyen cada semana su liderazgo.

Como era de esperarse, el escarnio social hizo lo suyo. En redes no los bajaron de ridículos, desleales y parásitos.

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Hace unas semanas, cuando Barbosa declaró ser afín a López Obrador, en Twitter se encargaron de recordarle la serie de descalificaciones que como perredista le propinó al tabasqueño: como cuando en 2015 dijo que su soberbia era infinita, o cuando pidió regulaciones a las normas electorales porque el líder de MORENA se extralimitaba con la promoción de su imagen, o peor aún, cuando lo acusó de fragmentar a la izquierda en el país y lo tachó de populista por visitar el Vaticano.

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Como todo mundo sabe, Manuel Bartlett, a casi 30 años de los hechos, no se puede quitar el dedo acusador que lo señala como el artífice del fraude electoral de 1988, con el que el PRI le arrebató a Cuauhtémoc Cárdenas la silla presidencial.

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Bizarra, como suele ser la política de nuestro país, ahora nos regala a dos ungidos con la absolución divina que MORENA da a políticos defenestrados sólo por unirse a ellos y defender sus intereses: un Bartlett y un Barbosa paladines de la doctrina del obcecado López Obrador.

Pero no están ni estarán a salvo del escrutinio y enjuiciamiento de las redes. Ahí no hay absolución divina que valga.

Las perlas tuiteras con pasajes como los descritos en los que nuestros dos personajes son protagonistas, se han replicado con acuciosidad en las últimas semanas.

Y lo seguirán haciendo con mayor intensidad a medida que se acerque el proceso electoral.

¿Cuánta atención pondrán MORENA y su jefe máximo, “El Peje”, a los reclamos de la sociedad ante las alianzas de tales personajes?

Parece que poco o nada le interesa al impoluto partido lo que sus fieles opinen.

Si no vea el caso de José Juan Espinosa, que es una y otra vez defendido por el gris dirigente estatal, Gabriel Biestro, quien ha volteado la mirada a otros lados ante las faltas del edil de San Pedro Cholula, en asuntos tan graves como la agresión de sus policías a un grupo de pobladores que hace unos días ejercían su derecho a manifestarse.

En la omisión, MORENA podría llevar la penitencia: el castigo de los electores que hoy no sólo se informan por los medios tradicionales.

Los mismos que si bien forman parte de una sociedad que pronto olvida, también recuerdan con facilidad y al ritmo de la vasta guerra sucia que se avecina en las redes sociales.

gar_pro@hotmail.com

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