ENRIQUE CÁRDENAS, ¿EL TAPADO DE EL YUNQUE EN MORENA?

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Las últimas semanas han sido el momento de las definiciones para el partido político Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en Puebla. En sesión de Consejo Estatal, sus integrantes decidieron dejar fuera de la candidatura a gobernador a perfiles externos. El senador Luis Miguel Barbosa Huerta obtuvo 14 votos, el diputado federal Alejandro Armenta Mier 6 votos y el alcalde de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres tuvo 0 votos. Estos son los números, ahora analicemos las motivaciones.

Luis Miguel Barbosa Huerta es un político que militó en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) por casi tres décadas; hace unos meses renunció al partido, no ha participado en ninguna elección por mayoría relativa; sus posiciones en el Congreso, como diputado federal y senador, han sido por la vía plurinominal. Desde 2000, cuando dejó la presidencia del Comité Directivo Estatal del Partido del PRD en Puebla, su carrera y trayectoria política se dio en la capital del país. No cuenta con una base y estructura de simpatizantes a su causa, no obstante que fue el franquiciatario del partido del sol azteca desde el año 2000. Como Presidente del Senado “gestionó” millones de pesos para alcaldes de la entidad, hecho que pretendía crear alguna estructura de apoyo hacia su persona. Barbosa está acostumbrado a moverse en la élite, no con las bases.

Alejandro Armenta Mier es un militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pues aùn no ha sido expulsado de ese partido; desde muy joven, cuando fue electo alcalde de Acatzingo, su trayectoria política ha estado supeditada a la de Mario Plutarco Marín Torres. Así, de su “preciosa” mano, fue promovido como diputado local, presidente del CDE del PRI y secretario de Desarrollo Social en el estado. ¿Cómo un personaje con una trayectoria y una estructura regional decidió quemar sus naves y apostarle todo al proyecto político de Andrés Manuel López Obrador?

Como hipótesis de trabajo se puede argumentar que sòlo con una orden directa de su jefe político, Mario Marín, el legislador echó a la borda una militancia de décadas en el PRI, para apostarle su capital político a MORENA. La loza de Mario Marín es una carga muy pesada que los militantes de MORENA no están dispuestos a cargar.

José Juan Espinosa Torres, el otrora “niño naranja”, es todo un caso. La desconfianza hacia su persona y sus decisiones son una constante entre la clase política local. Fue cacique del partido Movimiento Ciudadano (MC) hasta su renuncia en 2016 y el rompimiento con su padre político Dante Delgado. Muy cercano a Mario Marín cuando fue por vez primera diputado local en 2005, desde una posición de “izquierda” avaló las posturas oficiales. Cuando las condiciones le resultaron desfavorables, rompió con Marín y se acercó al grupo de Rafael Moreno Valle, con quien trabajó en sus años mozos en la Secretaría de Finanzas. Siempre de acuerdo a su conveniencia y circunstancias, efectuó declaraciones tronantes contra Moreno Valle, se sentó con políticos y grupos abiertamente opositores al morenovallismo, para posteriormente negociar la aprobación de sus cuentas públicas. La inclusión de Espinosa al partido que encabeza López Obrador se dio en circunstancias muy curiosas: primero fue defenestrado por integrantes del Comité Estatal, posteriormente el ex niño se trasladó a la ciudad de México para afiliarse “en lo oscurito” a MORENA con la ayuda de su enlace y amigo Ricardo Monreal Ávila, delegado de Cuahtémoc, a quien le aplicaron la misma medicina que a Espinosa en la búsqueda de las candidaturas, los enviaron al último lugar. El color oficial del ayuntamiento de San Pedro Cholula pasó de naranja, color de MC, por el magenta de MORENA.

Desde el primer día que el gobernador Tony Gali tomó posesión, el alcalde morenista se confrontó con el primer mandatario, meses después invitó a Gali a supervisar unas obras en el centro de San Pedro y se mostró muy solícito. En 2012, en un acto proselitista de López Obrador en Cholula, José Juan Espinosa organizó un acto de protesta contra el aliado político más importante del exjefe de gobierno el DF en Puebla: Manuel Bartlett Díaz. Ese agravio no se olvidaría. Los “vaivenes” del alcalde lo hacían quedar mal con sus camaradas de partido y con los funcionarios del gobierno del estado. Esta indefinición y desconfianza fue el motivo que ningún consejero lo haya favorecido con su voto.

Hasta aquí el por qué estos perfiles no fueron favorecidos como candidatos a gobernador por MORENA por el único que decide lo que pasa en este partido: López Obrador y su dedo divino.

Hasta hace unas semanas corrió fuerte la posibilidad de que Eduardo Rivera Pérez fuera nominado como candidato a MORENA, dados sus acercamientos y constantes pláticas con Alejandro Armenta, en una puesta en escena bien ensayada.

Tres días después de que el consejo político estatal de este partido votara por los precandidatos, Enrique Cárdenas Sánchez exhibió un video donde hizo público su interés por participar como candidato a gobernador.

Posteriormente declaró en entrevistas que el mismo Andrés Manuel López Obrador lo había invitado personalmente a participar.

¿Qué tienen en común estos dos personajes? El vínculo con la organización de ultraderecha El Yunque.

Cárdenas es un economista egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México, maestro y doctor en economía por la Universidad de Yale y rector de la Universidad de la Américas Puebla (UDLAP) de 1985 a 2001; actualmente es director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias A.C. (CEEY).

Es un perfil académico, sin militancia partidista conocida, que goza de un prestigio intelectual y profesional, una candidatura “ciudadana” que tanto entusiasma a algunos sectores de la sociedad.

Es casi probable la adhesión del ex alcalde de Puebla Gabriel Hinojosa Rivero y su grupo a esta candidatura. El modelo es muy similar a lo que sucedió en 1995, cuando un grupo de organizaciones se unió para derrotar a su enemigo común: Manuel Bartlett Díaz. Hoy Gabriel Hinojosa estaría con dos de sus verdugos: Bartlett y El Yunque.

El artífice de esta importante decisión fue el franquiciatario de MORENA en la entidad: el senador Manuel Bartlett Díaz, quien desde su época como gobernador de Puebla mantuvo estrechos vínculos con personeros de la organización de extrema derecha, quienes fueron de sus pocos aliados ya que el priísmo local le daba la espalda al mismo tiempo que combatió a la izquierda social. Esa relación que tuvo distanciamientos, no se fracturó del todo. Persistió.

Según la información de la página del Centro de Estudios Espinosa Yglesias A.C. (CEEY), es una organización que financia la Fundación Amparo Rugarcía, siendo la Dra. Amparo Espinosa Rugarcía la presidenta del Consejo Directivo. A ella responde Enrique Cárdenas.

El vínculo entre la organización de ultraderecha y el CEEY y la Fundación se dio el año pasado, en marzo de 2016, cuando se instaló la Cátedra Manuel Espinosa Yglesias en el semillero de El Yunque: la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), a través del Centro Interdisciplinario de Posgrados e Investigación, en coordinación con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias y la Fundación Espinosa Rugarcía; la vinculación institucional y académica fue el primer paso hacia otra de tipo política. Disminuido el poder político, más no el poder económico y social de El Yunque, se apresta a combatir junto con MORENA a su enemigo común: Rafael Moreno Valle Rosas.

Por más extraña y caótica que parezca esta unión, hay evidencias que apuntan a un acuerdo entre dos organizaciones con un peso económico, político y social en Puebla. Ambas organizaciones son disímbolas en sus orígenes y sus simpatizantes e integrantes deben conocer una trama que han urdido sus respectivos dirigentes con las miras puestas en las elecciones de 2018. MORENA será el vehículo que proporcione la estructura electoral, El Yunque el dinero y el capital intelectual.

El Yunque y MORENA se aprestan a una maniobra muy arriesgada y de alto nivel que desconcertará a más de uno de sus simpatizantes. La ultraderecha y la izquierda partidista radical unidas electoralmente. El tapado era Enrique Cárdenas Sánchez. ¿Cuál será la postura de los sectores progresistas dentro de MORENA? ¿Qué pasará por la mente de los disciplinados simpatizantes de El Yunque? Es indudable que la política hace milagros.

LA FUGA DE JAVIER LOZANO

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La lectura no admite equivocaciones: Javier Lozano Alarcón se va del gabinete de Tony Gali porque sencillamente no le alcanzó para la candidatura del PAN a la gubernatura de Puebla, su –como èl decía- “legítima aspiración”.

La misma “legítima aspiración” que argumentó como pretexto para en su momento pedir licencia al Senado e integrarse al gobierno de Gali, del que ahora sale por la puerta de atrás y “con la cola entre las patas”.

Lozano Alarcón nunca hizo trabajo de tierra.

Pensó que llegaría a Casa Puebla montado en unos cuantos tuits, reutits y likes.

En lugar de ocupar los domingos para recorrer el estado, conocerlo y conocer a su gente, prefirió la pose, la extravagancia y la frivolidad de la vida social.

También se acercó demasiado a Ricardo Anaya en condiciones nada claras y hubo momentos en que dio la espalda a su antiguo jefe, Rafael Moreno Valle, y sobre todo a Martha Érika Alonso, la secretaria general del PAN estatal y quien se perfila para la candidatura del PAN a Casa Puebla.

Sus inoportunos comentarios contra Luis Banck, asegurando que el alcalde no està en la jugada electoral de 2018, fueron la gota que derramó el vaso.

Las alianzas “secretas” que hizo con algunos de los aspirantes a la presidencia municipal de Puebla, hoy reventaron con la misma fuerza que su “proyecto” a la gubernatura.

Por lo demás, al lado de Tony Gali creó más problemas de los que resolvió.

Fue jefe la oficina del gobernador y un “vocero” que terminó como voz-cero, incapaz de –o negligente para- defender, argumentar y/o puntualizar los temas críticos de la administración.

Javier Lozano se va y deja muy mal sabor de boca, tanto en el galicismo como en el morenovallismo al que un día juró lealtad y amor eterno, pero al que terminó pagándole con la misma moneda que a su anterior jefe, el ex presidente Felipe Calderón.

Fiel, en todo caso, a su naturaleza.

gar_pro@hotmail.com

3 Responses to “ENRIQUE CÁRDENAS, ¿EL TAPADO DE EL YUNQUE EN MORENA?”

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