Notarías: ¿habrá premios de fin de sexenio?

July 25th, 2010

Arturo Luna Silva

Desde Casa Aguayo se construye a pasos lentos una decisión política que, de concretarse, causará escándalo: la entrega –discrecional, por supuesto- de patentes de notarios públicos como una forma de blindaje a determinados personajes clave del marinismo.

Y es que a pesar de que en los últimos años ha habido reformas a la ley correspondiente, que hacen obligatoria, por ejemplo, la presentación de un examen de oposición, las facultades meta constitucionales del gobernador en turno para premiar a sus allegados con una patente siguen vigentes.

Desde Alfredo Toxqui Fernández de Lara, ningún gobernador se ha resistido a tal práctica. Premiar a amigos, compadres y colaboradores con una notaría pública ha marcado el fin de los sexenios de Guillermo Jiménez Morales, Mariano Piña Olaya, Manuel Bartlett Díaz y Melquiades Morales Flores. Y todo parece indicar que la historia se repetirá con Mario Marín Torres.

Especialmente ante el escenario político arrojado por el 4 de julio, que le ha puesto fecha final al largo reinado del PRI en el poder estatal.

Entre los mencionados extraoficialmente como probables beneficiarios de las bondades, que no son pocas, de la Ley del Notariado de Puebla, destacan dos: Valentín Meneses Rojas y Javier López Zavala.

Director de Comunicación Social, director del DIF, presidente estatal del PRI, secretario de Comunicaciones y Transportes, y secretario de Gobernación. Tal fue el recorrido sexenal de uno de los hombres sin duda más útiles, leales y cercanos a Marín Torres, quien tal vez ha considerado que “El Vale”, le pese a quien le pese, se merece el seguro de vida que significa una notaría pública. No sería, además, el primer secretario de Gobernación que fungiese como juez y árbitro en un proceso de esta naturaleza. Ahí está el ejemplo de Carlos Meza.

El caso de López Zavala es significativo también. Se trata ni más ni menos que del “hijo” político del jefe del Ejecutivo. Aquel a quien éste, en una decisión unipersonal –pero avalada, claro, por priístas, empresarios, caciques y medios-, había elegido para heredar o continuar con el control del poder estatal. Pero, como todo mundo sabe, se atravesó el 4 de julio y la historia cambió radicalmente. Hoy, el ex secretario de Gobernación y de Desarrollo Social, así como candidato perdedor a la gubernatura, sigue delineando su futuro político. Hay quien lo ubica al frente del Comité Directivo Estatal del PRI a partir de octubre. Hay quien está haciendo hasta lo imposible por evitarlo. Hay igualmente quien afirma que su lugar está otra vez dentro del gabinete. Sea lo que sea, tal vez su creador lo quiera bien protegido con una notaría. Para lo que se ofrezca.

Hay que recordar que ya una vez López Zavala estuvo a punto de convertirse en notario. Sucedió en los estertores del gobierno de Melquiades Morales Flores. El expediente se concluyó total y satisfactoriamente. Sin embargo, una decisión política -¿de qué otro tipo?- de última hora, relacionada directamente con la designación de Mario Marín como el entonces candidato del PRI a la gubernatura, echó todo por la borda.

En el “círculo rojo” poblano todavía es célebre aquel famoso aviso público del 21 de enero de 2005, a través del cual el secretario de Gobernación en funciones, Rómulo S. Arredondo Gutiérrez, daba cuenta sin más ni más de que el Consejo de Notarios declaraba desierto el examen de oposición correspondiente.

Además de López Zavala, entre los damnificados de ese anuncio estaban Luis Alberto Morales Solís, Manuel Méndez Marín, Elizabeth Vite Vargas, Arturo Wong Cortés, Humberto Jiménez Jiménez, María Elena Luna Campos y Aldo Enrique Cruz Pérez.

Pero la situación puede ser hoy, en el ocaso del marinismo, completamente distinta. Sobre todo a la luz de las señales que han empezado a correr entre los enterados en Casa Aguayo estos tiempos de transición.

¿Habrá premios políticos de fin de sexenio?

¿Con todo y el costo político que ello significa?

Habrá que esperar.

Por cierto: esta tradición pura y típicamente priísta, nacida indudablemente de un acto autoritario y de abuso de poder, ¿llegará a su fin con Rafael Moreno Valle Rosas?

¿O acaso él también, ya como gobernador, la va a continuar para premiar a sus cuates?

***

Esta columna volverá a publicarse el 3 de agosto.

gar_pro@hotmail.com

Encuestadores: la gente “ocultó su voto”

July 22nd, 2010

Arturo Luna Silva

Sobre el 4 de julio, la prestigiada revista Emeequis realizó un interesante ejercicio: preguntó a tres famosos encuestadores nacionales, que por cierto realizaron mediciones en Puebla, ¿por qué fallaron en sus pronósticos?

Palabras más, palabras menos, Roy Campos (de Consulta Mitofsky), Federico Berrueto (de Gabinete de Comunicación Estratégica) y Francisco Abundis (de Parametría) se justificaron con el argumento de que el encuestado no dijo la verdad, que no alcanzaron a percibir el voto oculto, que hubo un cambio de opiniones en los últimos días y que el abstencionismo de plano no se puede medir.

Para la historia, sin duda.

Veamos:

¿Por qué la diferencia entre encuestas y resultados?

Roy Campos:

“Tenemos que aceptar que 2010 no fue el mejor año de las encuestas. Partimos el año con Yucatán y ahora éstas.

“No es un problema de diseño de muestra, ni de fraseo de la pregunta. El problema es que el encuestado no nos dice la verdad. No pudimos percibir ese voto oculto. Encontrar la solución es difícil porque lo que miden las encuestas es lo que dice la gente. Tenemos que encontrar una fórmula de vencer la espiral del silencio con preguntas de otro tipo: por ejemplo, preguntar simpatías por el candidato, pero olvidarnos del partido”.

Federico Berrueto:

“Las encuestas no son pronósticos, son fotografías del momento, fotografías borrosas, porque no sabemos quiénes van a votar. El abstencionismo no se puede medir y los ciudadanos no quieren revelar su voto porque es secreto.

No hay manera de controlar las respuestas o las omisiones de la gente. La única manera de hacerlo es con polígrafo y ningún encuestador usará ese método”.

Francisco Abundis:

“La diferencia entre las encuestas y los resultados, más allá de un error de medición, fue un cambio de opiniones. Eso se percibió en Hidalgo, Puebla y Durango, tal vez no a esos niveles, pero veíamos una diferencia de 10 puntos entre encuestas y las de semanas anteriores.

“Para varios encuestadores, la lectura general de esta elección fue que iba a ganar el PRI, no con los márgenes que el partido esperaba y eso fue lo que pasó”.

¿Qué explica el triunfo de las alianzas?

Francisco Abundis:

“En Puebla, Oaxaca y Sinaloa hay un electorado orientado a nombres. Los tres candidatos de esas alianzas tienen una imagen pública consolidada y carreras políticas largas. Su reputación precede la formación de las alianzas. PAN y PRD, simplemente, les dieron una plataforma.

Roy Campos:

El principal elemento del triunfo son los candidatos. En Puebla, Rafael Moreno Valle hizo una buena campaña. Su desventaja se fue reduciendo poco a poco y luego drásticamente al final de la campaña.

“Gabino Cué prácticamente lleva seis años haciendo campaña en Oaxaca. También hizo acuerdos que fortalecieron su carrera: López Obrador, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, el PAN y corrientes del PRI como José Murat.

“En Sinaloa, Mario López Valdez se enfrenta a Jesús Vizcarra, un empresario popular como él. El encuentro de estas dos fuerzas termina definiéndose por menos de cuatro puntos. Al final se inclinó por López Valdez por la alta participación de votantes en el norte del estado, donde él es muy popular”.

Federico Berrueto:

Las alianzas se construyeron donde había más posibilidades de ganar dado el ambiente de rechazo al gobierno en turno. Si hubo una estrategia de campaña exitosa fue la de enfatizar ese sentimiento de rechazo.

“No es que haya habido buenas campañas o alianzas. La gente está confiando en su voto para quitar del poder a los que no gobiernan bajo sus estándares”.

(Nota: la recopilación de opiniones es de la reportera Mónica Cruz).

gar_pro@hotmail.com

¿El caballo negro del melquiadismo para el PRI?

July 21st, 2010

Arturo Luna Silva

Muy “sácale punta”, ayer el diputado federal priísta Alberto Jiménez Merino abrió fuego contra Rafael Moreno Valle Rosas.

A través de un boletín fechado en el D.F. –de esos que en las mesas de redacción de los periódicos se califican de “bienvenido al caso”-, Jiménez Merino pidió al gobernador electo tres cosas:

La primera: que “espere su turno, pues el gobierno de Mario Marín no ha terminado” (sic).

La segunda: que “no coma ansias, (ya que) los tiempos están muy claros, las responsabilidades están bien definidas y el gobierno termina hasta el 31 de enero” (resic).

Y la tercera: que no hay razón para adelantar el proceso de entrega-recepción, “y más cuando se perciben fines revanchistas e intenciones en corregir la plana” (recontrasic).

¿Qué comió don Alberto que ahora se puso tan gallito?

Nada.

¿De dónde emergió tan defensor del marinismo?

De ningún sitio.

En realidad ocurre que a río revuelto, ganancia de pescadores.

Y no sólo eso: alguien le dijo que él y sólo él debe dirigir el PRI estatal una vez que Alejandro Armenta se regrese a Acatzingo, en octubre próximo, a pastorear ovejas.

Así que a la larga lista de suspirantes (Javier López Zavala, Enrique Doger Guerrero, Blanca Alcalá Ruiz, Jorge Estefan Chidiac, Jesús Morales Flores, Víctor Hugo Islas Hernández, Víctor Díaz Palacios y Jaime Alcántara Silva y Pablo Fernández del Campo) hay que sumar a Alberto Jiménez Merino, coordinador de los 84 diputados cenecistas.

El mismo que ya hizo su graciosa aparición y, más rápido que una tortuga, se apuntó para encabezar a un partido que desde el pasado 4 de julio lo único que ha hecho es causar lástima.

¿Qué les pasa?

¿Tan fregados andan en el PRI que hasta Jiménez Merino cree tener tamaños para dirigirlo?

Pues ¿de parte de quién?

¿Será que el melquiadismo ya tiene a su caballo negro para el PRI?

Porque eso sí siempre ha quedado claro:

Alberto Jiménez Merino es, ha sido y será más melquiadista que el mismísimo Melquiades Morales Flores.

Y sus movimientos los delatan.

***

Tómelo con las reservas del caso, pero en los pasillos del ayuntamiento de Puebla se da por hecho que este fin de semana Blanca Alcalá emprenderá un nuevo viaje al extranjero.

En medio de “la crisis de los baches”, la presidenta municipal saldría rumbo a Sudamérica, en concreto a Brasil –que no está precisamente pasando Amozoc-.

“Es gira de trabajo, no viaje de placer”, aclaran las fuentes veraniegas, que se niegan a revelar los nombres de quienes, en todo caso, integrarán la comitiva.

Ya en octubre del año pasado, Blanca Alcalá canceló de última hora un viaje a ese mismo destino, donde acudiría a un foro mundial acerca de prácticas exitosas de gobierno, y en el que sería ponente.

Ocupaciones y preocupaciones domésticas impidieron, entonces, ese periplo.

Tal vez esta ocasión haya más suerte.

gar_pro@hotmail.com

PAN: enroques y especulaciones

July 20th, 2010

Arturo Luna Silva

Un inesperado movimiento en la cúpula del poder nacional podría generar un efecto carambola en la política poblana en los nuevos tiempos que corren.

Hace tan sólo unas horas que se conoció de la renuncia de Maximiliano Cortázar como portavoz de la Presidencia de la República y de su no menos sorpresivo nombramiento como secretario de Comunicación y vocero del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, y ya se especula sobre el futuro de Abel Hernández López.

Hernández López venía fungiendo como director general de Comunicación Social del CEN panista, con el control absoluto sobre el tema, incluyendo las relaciones con los medios del país y el diseño de estrategias, pero ahora esas funciones serán asumidas plenamente por Maximiliano (“Max”) Cortázar, hombre -por lo demás- cercanísimo al presidente Felipe Calderón.

De hecho, en el organigrama del CEN del PAN no aparecía hasta ayer la citada “Secretaría de Comunicación”; el área operaba -y muy bien, por cierto- al nivel de dirección, pero un acuerdo entre Calderón y el dirigente del blanquiazul, César Nava, logró que el amigo del primer panista del país asumiera la nueva responsabilidad como secretario y como vocero al mismo tiempo. Para despejar cualquier duda sobre el rango de autoridad y margen de maniobra que tendrá el nuevo funcionario partidista.

¿Qué pasará con Abel?, se preguntaron ayer muchos en Acción Nacional.

Tanto por trayectoria como por experiencia, es difícil que acepte ser relegado a una posición secundaria dentro del staff de César Nava o quedarse a laborar con un equipo que obviamente, por ser nuevo, llega a disponer de un modo diferente.

Por eso, como afirman varios, tal vez el futuro de Hernández López esté en Puebla, entidad que no le es de ninguna manera ajena, pues desde su origen perteneció al equipo de jóvenes panistas que se forjó al lado del hoy presidente municipal electo, Eduardo Rivera Pérez, y que se propuso alcanzar el poder precisamente en esta década.

Egresado de la Escuela de Comunicación de la UPAEP, donde fue compañero de banca del hoy delegado del PAN en Puebla capital, Miguel Méndez, Abel Hernández fungió como jefe de prensa y posteriormente como secretario general del Comité Directivo Estatal del blanquiazul, esto último durante la dirigencia del actual diputado estatal electo, Juan Carlos Espina.

Durante el foxismo, su carrera despegó y trabajó durante un tiempo tanto para Notimex, la agencia de noticias del Estado mexicano –al lado de José Antonio “El Mosco” García-, como para la Presidencia de la República, en el equipo de relaciones públicas de la entonces primera dama, Martha Sahagún. Tiempo después se incorporó al CEN del PAN, donde con éxito escaló hasta convertirse en director de Comunicación Social, posición que hace unas horas se le entregó en bandeja de plata al citado Max Cortázar.

Por si faltara algo, Abel Hernández es amigo personal de Eduardo Rivera. Y no sólo eso: también uno de los denominados “cachorros” de El Yunque, pues es hijo de Abel Hernández Rosete, quien fungió como jefe de la organización de ultraderecha en Jalisco en los años ochenta.

Él, por tanto, puede ser una de las apuestas importantes de Lalo Rivera para integrar su equipo de colaboradores de primer nivel, y no precisamente para el área de comunicación o para el trato con los medios.

De darse, su reincorporación al grupo donde empezó a aprender de política y a dar los primeros pasos en los asuntos del poder deberá verse, en todo caso, con naturalidad y, sobre todo, como un punto a favor de quien en febrero tomará las riendas de la compleja y complicada ciudad de Puebla. Y es que si algo va a necesitar el por momentos ingenuo Rivera Pérez para salir adelante en el ejercicio del gobierno, es gente capaz y experimentada como el multicitado Abel Hernández López.

gar_pro@hotmail.com

Todos los hombres del presidente (electo)

July 19th, 2010

Arturo Luna Silva

En el círculo cercano a Eduardo Rivera Pérez ya vislumbran el futuro que les podría deparar al lado del presidente municipal electo de Puebla una vez que éste asuma el cargo en febrero próximo, en sustitución de la priísta Blanca Alcalá Ruiz.

Si bien ni siquiera ha arrancado formalmente el proceso de transición, los momios ya hacen cuentas y no sólo eso: señalan que hay un selecto e inamovible grupo de hombres de confianza, del cual saldrán algunos secretarios.

Hasta el momento sólo se da a dos como “muy firmes”: Enrique “El Huevo” Guevara, a la Secretaría General, y Adán Domínguez, a la Secretaría Particular.

El resto es especulación –bonito deporte que obviamente estará de moda de aquí al cambio de poderes-, pero por su desempeño en la campaña y/o cercanía con Rivera Pérez, los siguientes personajes alcanzarán sin duda alguna posición de relevancia dentro del gabinete municipal:

Bernardo Arrubarrena, Ignacio Dávila, Eduardo Morales, Matías Rivero y Luis Armando Olmos, así como Rosa María Carmona –hermana del “Chango” Carmona y quien estuvo a cargo de la Red de Mujeres-, Oswaldo Jiménez, hijo de Miguel Jiménez; y José Manuel Martínez, a quien se ubica como subsecretario de Gobernación dada su cercanía con Jaime Zurita García, regidor electo.

Por cierto: en los últimos días se han barajado muchos nombres para una encomienda delicada: la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito.

Pero todo parece indicar que esta posición está destinada para el regreso de un viejo conocido: Raúl “El Huracán” Arandia Jiménez, quien ya desempeñó esa misma función –y con escaso éxito, por cierto- en tiempos de Luis Paredes Moctezuma.

¿Será?

***

A propósito de Luis Paredes.

El que ya se relame los bigotes con el festín que se va a dar durante el trienio de Eduardo Rivera Pérez, es el líder vitalicio del sindicato de trabajadores del ayuntamiento de Puebla, Israel Pacheco.

De entrada, cuentan, ya le mandó a decir al presidente electo tres cosas:

La primera: que la factura por el apoyo electoral a su campaña le será cobraba en tiempo y forma.

La segunda: que, en ese sentido, no sólo espera mantener las posiciones y privilegios que hoy tiene, sino ampliarlos, y desde la primera revisión salarial.

Y la tercera: que evite poner a trabajar en los asuntos de la transición a tres personas que de forma especial le resultan más que incómodas: Jaime Zurita, Guillermo Velázquez y Luis Olmos.

Es decir: el secretario de Gobernación, el secretario de Administración y el síndico, respectivamente, del paredismo, quienes mediante la creación de un sindicato alterno lograron acotar, en lo posible y en su momento, el incontrolado poder de Israel Pacheco.

El mismo que hoy veta y que mañana querrá cogobernar al lado de Eduardo Rivera, a quien –lo repito- no le saldrá cara, sino carísima la alianza que logró con este líder charro, auténtico renglón torcido del marinismo.

Al tiempo.

gar_pro@hotmail.com

¿Los damnificados del morenovallismo?

July 18th, 2010

Arturo Luna Silva

Que enorme inquietud y nerviosismo –por decir lo menos- generó la difusión de una primera lista de posibles funcionarios de la próxima administración estatal.

“¿Y yo en qué libro voy a leer?”, se preguntaron, hasta indignados, algunos de los operadores cercanos, aunque ya se vio que no tanto, del gobernador electo, Rafael Moreno Valle Rosas.

Y es que hasta el momento, del búnker morenovallista han salido pocas señales respecto al futuro no de los integrantes de su burbuja (Antonio Gali, Eukid Castañón, Patricia Leal, Luis Banck, Marcelo García o Jorge Aguilar), o de la gente del SNTE (Eric Lara, Leticia Jasso o Guillermo Aréchiga), o de los melquiadistas (Carlos Alberto Julián y Nácer, René Meza Cabrera, David Villanueva o Mario Riestra) que se la jugaron contra viento y marea, que ellos algo van a alcanzar sin duda alguna, sino de aquéllos que apoyaron a Rafael desde el principio, cuando hubo que romper inercias y construir desde abajo al interior de un PAN que veía con recelo y dudas, muchas dudas al que por entonces tachaban de arribista y oportunista por, entre otras cosas, venir del PRI.

Fue el martes de la pasada semana cuando el periodista Rodolfo Ruiz, en su influyente columna “La Corte de los Milagros” de e-consulta, citó una serie de nombres de hombres y mujeres que, dada su cercanía con Moreno Valle y su trabajo en la campaña, tendrán posiciones de importancia.

Empero, la lista causó urticaria y algo más a un grupo que, a tan pocos días del triunfo, empieza a ser relegado o al menos a pensar que los compromisos con ellos no serán cumplidos, pues el mensaje para la repartición del pastel ha sido hasta hoy:

Primero, los de la burbuja o Grupo Finanzas;

Después, la gente del magisterio y de Nueva Alianza, pues la madrina Elba Esther va a co-gobernar;

Tercero, los escasos panistas que gozan de confianza (como Pablo Rodríguez Regordosa).

Y al último, de relleno, los que se la partieron desde el inicio y que incluso se pelearon con gente como Ana Teresa Aranda, Jorge Ocejo, Ángel Alonso Díaz Caneja o el mismísimo Francisco Fraile con tal de apoyar a Moreno Valle.

¿Nombres?

Pedro Plaza, Violeta Lagunes, Cecilia Espino, José Miguel Castillo, Eduardo Louvier, Enrique Cruz Pardo, José Gómez Carranco, Guillermo Velázquez, Eduardo Covián y, especialmente, Rafael Micalco Méndez, el ex dirigente estatal del PAN que le apostó todo, sin remilgos, a su tocayo, soportando acusaciones gravísimas por parte de sus compañeros panistas y hasta sacrificando sus propios proyectos personales en aras del objetivo común (Micalco tuvo que ceder su lugar en la lista de diputados por la vía plurinominal para dar cabida a las posiciones que se negociaron para construir la coalición “Compromiso por Puebla”).

Son personas y operadores políticos que quizá no se vieron tanto durante la campaña constitucional, pero que desde la interna panista han mostrado fidelidad y lealtad, y que desempeñaron con buenos resultados las tareas específicas que les encomendaron para contribuir a la victoria del pasado 4 de julio, y que hoy –es natural- quieren su recompensa.

La lista es, por supuesto, más larga, pero todos temen que en los hechos se cumpla con aquello que tanto se dijo, en el sentido de que si Moreno Valle ganaba los comicios, sólo gobernaría con sus amigos, olvidando a quienes creyeron en él cuando nadie lo hacía, al menos al interior de Acción Nacional.

Falta, desde luego, mucho para la toma de decisiones y las percepciones y las cosas pueden cambiar radicalmente, pero de verdad que no cayó nada, pero nada bien la citada primera aproximación al gabinetazo, pues ya hay quien se ve como damnificado de la guerra sin cuartel que forzosamente se dará por las posiciones de privilegio del próximo gobierno del estado.

gar_pro@hotmail.com

Puebla, Totalmente Elba Esther

July 14th, 2010

Arturo Luna Silva

El SNTE, la organización sindical más numerosa de América Latina, cuyos miles de afiliados le dejan 243 millones de pesos anuales por concepto de cuotas.

El PANAL, la franquicia electoral que juega con el PRI, el PAN o el PRD donde, como y cuando le conviene, y que le reporta unos 255 millones de pesos al año de prerrogativas.

El ISSSTE, el sistema de seguridad social para los trabajadores del Estado, que maneja un presupuesto anual de 248 millones de pesos.

La Lotería Nacional, el ente regulador de los juegos de azar en el país, que opera nada más con 4 mil 751 millones de pesos al año, incluyendo gasto no programable (intereses, depreciaciones y reservas).

El Sistema Nacional de Seguridad Pública, que controla todas las adquisiciones y compras en la materia en todas las entidades federativas y todos los municipios del país, y que en 2008 ejerció un presupuesto de 4 mil 226 millones de pesos.

La Educación Básica Federal, la todopoderosa subsecretaría de la SEP que, a través de su yerno, Fernando González, dispone de recursos anuales por 11,943 millones de pesos.

Y la más reciente adquisición: Puebla.

Más correctamente: el gobierno del estado de Puebla, con un presupuesto anual de 48 mil 800 millones de pesos.

Todo, todo eso, y más, mucho más, conforma el reino de Elba Esther Gordillo.

Ya lo dijo, y clarito, el presidente del partido de la profesora, Jorge Kawahgi:

“Nosotros no negociamos la Secretaría de Educación Pública. Ganamos cinco diputaciones en el estado de Puebla y, lo que es muy importante, vamos a cogobernar” (Reforma, 13/07/10).

Porque así como ya hubo “Pareja Presidencial”, aquélla terrible y esquizofrénica simbiosis entre Vicente Fox y Martha Sahagún, en Puebla también habrá pareja.

Pareja de poder.

Él y ella.

Ella y él.

Juntos hasta el fin.

Vamos: un auténtico dúo dinámico conformado por Elba Esther Gordillo y Rafael Moreno Valle, Rafael Moreno Valle y Elba Esther Gordillo.

“(…) Así que no vamos por una posición, sino que vamos por el rumbo de un estado”, agregó Kawahgi.

Como si aún hubiese alguna duda de lo que viene para Puebla.

Puebla, la nueva propiedad dentro del inacabable e inabarcable reino de “Doña Perpetua”.

Puebla, Totalmente Palacio.

Puebla, Totalmente Elba Esther.

***

El gobernador electo ya nombró a su equipo para la entrega-recepción.

Estableció una Oficina de Enlace y designó titulares de las coordinaciones de Cuenta Pública 2010, del Plan Estatal de Desarrollo, de Planeación Democrática, de Reformas Políticas y Administrativas, de Paquete Económico Estatal 2011, de Paquete Económico Federal 2011 y de Modernización Administrativa.

Sí, el gobernador electo va en serio.

Gabino Cué sabe que tiene pocos, muy pocos años para cumplir con sus compromisos de campaña en beneficio de los oaxaqueños.

Y ya puso manos a la obra.

¿O en quién estaba usted pensando?

gar_pro@hotmail.com

La guerra por el PRI

July 13th, 2010

Arturo Luna Silva

A la fecha, y tras la debacle del domingo 4 de julio, son por lo menos tres los grupos que soterrada pero enérgicamente se están disputando con todo la dirigencia estatal del PRI.

El primero es, obviamente, el de Mario Marín, dueño todavía del balón y que busca aprovechar sus últimos meses al frente del poder para imponer a Javier López Zavala al frente del ex partidazo, en sustitución de otro de sus pupilos: Alejandro Armenta. La intentona, empero, no ha caído nada bien en no pocos priístas que ven esta situación como un nuevo error del gobernador. Lo menos que dicen es que sería grotesco. Tanto como si en el 2000, tras perder la Presidencia de la República, Francisco Labastida hubiese quedado a cargo del CEN del PRI. En contraste, los impulsores de esta idea argumentan que tienen todo el derecho, pues ahí están los 883 mil votos alcanzados por López Zavala. Hay que decir que entre los opositores se encuentran incluso algunos de los aliados del malogrado candidato de la alianza “Puebla Avanza”, que están dispuestos a romper lanzas con el actual grupo en el poder e impedir una nueva imposición.

El segundo grupo en pos del PRI estatal está encabezado por el ex rector y ex edil de Puebla Enrique Doger. Enemigo jurado de Mario Marín y amigo de saliva de López Zavala, por más que hayan simulado la paz durante la campaña, Doger es de los que piensan que el tricolor requiere urgentemente una cirugía mayor y, por tanto, una refundación “sin concesiones”. Futuro diputado estatal plurinominal y con estupenda interlocución con Rafael Moreno Valle, Doger empieza a mover sus piezas para, primero, impedir que un zavalista puro, como José Luis Márquez, se haga de la coordinación del PRI en el Congreso y, después, para evitar que López Zavala se quede al frente del partido, tarea que sabe no será nada fácil. Hasta el momento ha guardado discreción y caminado con pies de plomo, pero no tardará en enseñar las uñas, sobre todo si logra concretar los amarres adecuados con su amiga, la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes, quien coincide con él y otros priístas en que el marinismo debería hacerse a un lado para dar paso a una nueva generación de políticos poblanos que pueda, tal vez en 2012, recuperar algo de lo perdido.

Y el tercer grupo es el del ex diputado federal Jorge Estefan Chidiac, con fortalezas importantes a nivel nacional y local, como Emilio Gamboa, líder de la CNOP y quien aspira a relevar en su momento a Beatriz Paredes, y la alcaldesa Blanca Alcalá, a quien no le desagrada la idea de entrar al rescate del PRI estatal, aunque en este momento, por obvias razones, no pueda expresarlo tan abiertamente como quisiera. Aunque fue aliado de López Zavala durante la campaña, y tal vez uno de los más coherentes y valientes, Jorge Estefan no está casado de ninguna manera con el marinismo, que en muchos aspectos sigue ciego y soberbio a pesar del batazo en la cabeza que se llevó el 4 de julio. Jorge Estefan se asume como el verdadero representante en Puebla del gobernador mexiquense y fuerte aspirante presidencial, Enrique Peña Nieto, del que ciertamente es cercano y quien simpatizaría con el proyecto de poner a un cuadro como Blanca Alcalá al frente del PRI estatal. La hipótesis cobra fuerza ante versiones de distanciamiento entre Marín y Peña Nieto desde la campaña, sobre todo desde que éste, cuando estuvo en Puebla, lanzó un premonitorio “no se confíen (en las encuestas)”, que no cayó nada bien en Marín y compañía. Aunque la madrugada del 5 de julio Peña Nieto se comunicó por teléfono con López Zavala para darle sus condolencias y decirle que el PRI, a pesar de su derrota, lo necesita para el 2012, la verdad es que también es de los que creen que el PRI poblano requiere una oxigenación urgente, sobre todo porque Puebla es y seguirá siendo clave para el regreso de los priístas a Los Pinos. Junto con Beatriz Paredes y otros referentes nacionales del PRI, la intervención de Peña Nieto podría ser clave para lograr que este grupo, el grupo de Jorge Estefan, se salga con la suya, sobre todo si en el camino encuentra aliados poderosos como Melquiades Morales o el propio Doger, capaz de cualquier cosa, hasta pactar con el diablo, con tal de ver por fin la jubilación permanente del marinismo.

gar_pro@hotmail.com