PRIÍSTAS MENTIROSOS, MENTIROSOS, MENTIROSOS (EL CASO NANCY DE LA SIERRA)

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A ver qué explicación le van a dar a Enrique Peña Nieto los priístas que siguen jurando, y perjurando, que fue el mismísimo presidente de la República quien pidió –y ¡personalmente!- a Nancy de la Sierra ir de candidata a diputada federal por el distrito con cabecera en Teziutlán, cuando ella aseguró una y mil veces que no por temor a enfrentar al gobernador Rafael Moreno Valle y al candidato de este, Juan Pablo Piña Kurczyn.

Sí, a ver con qué “embajada”, chiste o graciosa huida le salen al primer priísta del país, el hombre más informado de México, el cual por eso mismo, sin ninguna duda, nunca de los nuncas hubiera dejado pasar lo que empieza a configurarse como todo un galimatías, típico ya, por lo demás, entre la fauna tricolor poblana, más conflictiva y más enredada que un queso oaxaqueño.

Y es que en 2012 Nancy de la Sierra fue ni más ni menos que precandidata a senadora del partidopero del partido Movimiento Ciudadano, como consta textualmente en los registros oficiales del extinto Instituto Federal Electoral, hoy INE. Y lo fue junto con su esposo, el actual presidente municipal de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres, dirigente formal de esa fuerza política en el estado.

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En otras palabras: Nancy de la Sierra iba a ir en contra de los intereses del entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República, el mismo Peña Nieto que años después, según algunos, le pidió per-so-nal-mente, casi le rogó, que aceptara ir por Teziutlán para dar la cara, la gran batalla por el Revolucionario Institucional, cual heroína de esta película, ¡papá!

Cosa –o despropósito- que, obvio, nadie cree, dado que otros menesteres, digamos un poco más importantes, distraen la atención del jefe del Ejecutivo de toooda la nación, muy ocupado con el caso Atoyzinapa, el expediente Casa Blanca, la trama de la matanza en Tlatlaya, el desplome de la economía o la inseguridad pública como para andar distrayéndose tirando línea a un grupo de priístas tan norteados y desorientados como mentirosos.

Porque lo cierto, lo cierto es que la historia es menos compleja de cómo se anda diciendo.

Y es que como aquí le he dicho, Nancy de la Sierra, siendo todavía delegada de Progresa en Puebla, fue citada con carácter de urgencia por el oficial mayor (Jorge Márquez) del secretario de Gobernación (Miguel Ángel Osorio Chong) en funciones de Gran Elector del PRI en el estado, reunión en la que se le “convenció” de aceptar la candidatura que una y otra vez había rechazado.

Y fue llamada por Jorge Márquez ni más ni menos que por una jugada de dos bandas de la senadora Blanca Alcalá.

La misma que la presionó y pidió a Márquez que la terminara de convencer por la simple, pero poderosa, razón de que la ex alcaldesa de Puebla ya apartó la delegación vacante, es decir, la de Progresa para uno de los suyos, el cual no es otro que el ex director del Deporte Municipal, Édgar Chumacero, su yerno para más señas.

Porque sin duda ya se la deben.

Así que lo de Nancy de la Sierra es más fácil de lo que muchos priístas andan diciendo: no sólo no hubo intervención del presidente Peña Nieto, sino que todo, en esencia, forma parte de la (ya desatada) lucha priísta por el poder en el 2016, para que la que personajes como Blanca Alcalá ya se preparan colocando a sus piezas en forma estratégica.

Por eso la pregunta:

A ver qué explicación le van a dar a Peña Nieto los que juran y perjuran que él la convenció, cuando en los últimos años Nancy está y ha estado más cerca de Movimiento Ciudadano y hasta de Andrés Manuel López Obrador que del mismísimo PRI.

¿O acaso José Juan Espinosa no le llenó al “Peje” el zócalo de San Pedro Cholula la pasada semana?

Como diría el clásico: es pregunta, conste.

gar_pro@hotmail.com

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