Juan José Cué y Sicom

Fernando Maldonado

No lo sabe aún Juan José Cué, pero su arribo a la Dirección General del Sistema de Información y Comunicación (Sicom) como parte del equipo del nuevo gobierno estatal estará marcado por un cúmulo notable de intereses de grupo, no siempre legítimos.

Aunque el futuro responsable de la conducción del aparato de comunicación público estatal goza de una sólida carrera académica y empresarial –es egresado por el prestigioso Massachussets Institute Technology y hasta la semana pasada directivo de la empresa Estrella Blanca- su estreno en la función pública no estará exenta de complejidades mayúsculas.

Lector contumaz de ciencia política, no hay atisbo alguno en su trayectoria profesional que lo haya vinculado con medios de comunicación. Casado con Isabel Martínez Letona conductora de la emisión nocturna del noticiario Hechos de TV Azteca, su calidad humana está fuera de toda duda.

Goza eso sí, de la simpatía de la nueva clase gobernante. Y mucho le ayudará esa relación –particularmente con Marcelo García Almaguer y Jorge Aguilar Chedraui-, pues cuando arribe a su nueva oficina, sobre el escritorio encontrará un documento de diez páginas con el pretencioso título: “Propuesta de Reestructuración del Sistema de Información y Comunicación del Estado de Puebla (sexenio 2011-2016)”.

El texto está plagado de contradicciones semánticas, desinformación técnica, administrativa y desconocimiento absoluto de la función social de los medios públicos, que no oficiales.

Fue escrito por un grupo de trabajadores de diversos medios de comunicación poblanos cuya experiencia en televisión y radio parece suscribirse a cambiar de canal mediante el control remoto. Y no es broma.

Entre los redactores está del documento está Francisco Sánchez Nolasco, reportero del diario Intolerancia; Martha Montero, reportera del periódico El Columnista; Marina Rodríguez, ex trabajadora del área de prensa de la agrupación Antorcha Campesina; y, Belén Cancino, reportera de El Sol de Puebla.SICOMMás que una aportación intelectual y desinteresada por que la audiencia poblana reciba mejores contenidos a través de las señales que emite un sistema radial y televisivo que sobrevive en medio de la precariedad presupuestal, a diferencia de la circunstancia de las propuestas que ofrecen medios de carácter privado, el documento supone en sí mismo un cobro de cuota.

No puede ser tomada en serio una propuesta de reestructura de un medio público cuya función primordial es educar, orientar e informar, que de entrada propone sea promovida la búsqueda de “valores morales”.

O que se considere la modificación al logotipo del sistema de comunicación “justo ahora que un nuevo gobierno –en coalición de partidos- llegará al poder (y cada uno de los institutos políticos posee su propia imagen)”.

Lo demás es auténtica paja que el nuevo director del Sicom tendrá que desenmarañar.

Tal vez ayude una revisión a los textos sobre medios públicos escritos por especialistas y teóricos de notable talla en el ámbito comunicacional como Héctor Parker, Virgilio Caballero Pedraza, Víctor Mendoza Lambert, Fátima Fernández Christlieb, Héctor Cervera o Raúl Trejo Delarbre. Conste que dije tal vez.

http://twitter.com/Fmaldonado15