BARBOSA, EL TRÁNSFUGA DEL PRD QUE YA SE VE GOBERNADOR DE PUEBLA

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Se descartó en un principio y aseguró que su apoyo a Andrés Manuel López Obrador era genuino y sin dobles intenciones. Dijo también que no se afiliaría al Movimiento Regeneración Nacional (MORENA). Pero ni una ni otra promesas fueron ciertas. El senador poblano Luis Miguel Barbosa Huerta sí va por la gubernatura de Puebla y desde principios de abril es un morenista más, tras 23 años de militancia en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), navío que abandonó a pesar de que gracias a él sigue haciendo agua y terminará en el fondo del mar.

“No he bajado los brazos” para llegar a Casa Puebla, dice con sus ínfulas de “político profesional”.

Incluso en la cúpula del morenogalicismo ya lo ven como el candidato de MORENA.

Contundentemente por encima de los anhelos de otros tránsfugas, como el ex tricolor Alejandro Armenta.

Su muy probable candidatura se fortalece con la caída del alcalde cholulteca José Juan Espinosa del ánimo de AMLO.

Además de la debilidad de otras opciones, como Rodrigo Abdala, diputado federal y sobrino de Manuel Bartlett sin estatura política.

Además, Barbosa ofreció generar una desbandada de barbosistas del PRD poblano y nacional al lopezobradorismo.

Así se vendió ante los ojos de AMLO.

Lo prometió.

Pero a Barbosa no le interesa el país.

No le interesa Puebla.

No le interesan los “ideales de izquierda”.

Quiere a toda costa llegar a la gubernatura y por eso cambió de bandera y de colores.

Es una aspiración personalísima.

Ese es el doble discurso de quien, incluso desde el partido color terracota, sigue siendo el gran cacique del PRD en Puebla.

Conserva el control desde que él fue presidente del Comité Estatal en 1998.

Lleva casi 20 años poniendo a sus títeres en ese mismo cargo.

Y eso que ya no milita en el partido del sol azteca.

Ahora mismo, la diputada local Socorro Quezada Tiempo es su incondicional.

Su marioneta.

Declara lo que le dictan desde el Senado y siempre apuntala las aspiraciones de su jefe, ahora morenista.

Igual ocurrió con Eric Cotoñeto Carmona, quien fue hasta hace unos días presidente del Consejo Estatal perredista y líder de la corriente Frente de Izquierdas Progresistas en la entidad.

El cargo en el partido del sol azteca, por supuesto, se lo dio Barbosa.

Ahora que Cotoñeto también se fue a MORENA, seguramente algo le conseguirá su jefe.

Quezada y Eric se refieren y se dirigen al senador poblano, que fue destituido de la coordinación y de ahí dio el salto calculado a MORENA, como “el licenciado Barbosa”.

Lo idolatran.

Le deben todo.

Y “el licenciado” ya se siente gobernador.

Confía en la fuerza de MORENA.

Además, presume que ha construido “una amplia estructura” en todo el estado.

Lo ve así porque ha maiceado a muchos alcaldes.

Les ha dado obritas, metiendo la mano al Presupuesto de Egresos de la Federación.

Unos adoquines.

Un caminito.

Apoyitos para vivienda, campo… etcétera.

Unos programitas.

Siempre pequeños, pero ayuda a los alcaldes a quedar bien.

Hay quienes aseguran que hay moches y no sería raro.

Casi a diario, en su oficina del Instituto Belisario Domínguez, en la planta baja de la sede de la Cámara alta, recibe a alcaldes poblanos.

Es un “Padrino” Región 4.

Lo mismo perredistas, que priístas, petistas y de otras filiaciones a excepción del PAN.

Van a estirar la mano y a visitar al que, eso sí, es el senador poblano con más exposición mediática.

“Sale en la tele”, por eso se emocionan los provincianos presidentes municipales al verlo.

Fue presidente de la Mesa Directiva del Senado de República, del 1 de septiembre de 2014 al 31 de agosto de 2015.

Supo aprovechar su paso por el cargo, al menos mediáticamente.

Con la “lealtad” de quienes han recibido sus monedas sustenta la idea de su supuesta “estructura estatal”.

Andrés Manuel López Obrador, con mucha facilidad, se deja embelesar por tipos como él.

Lo está cobijando a pesar de que antes lo ofendió públicamente.

El poblano había asegurado en junio de 2015 que, con AMLO, “ni a la esquina”.

Tildó a MORENA y al tabasqueño como representantes de un “liderazgo dogmático que no representa la visión del pensamiento moderno y progresista”.

Hoy, en el colmo de la incongruencia, milita en el partido lopezobradorista.

Y lo más seguro es que, para como van las cosas, será el abanderado de MORENA a la gubernatura poblana en 2018.

De hecho ya se vio en Casa Puebla.

Tiene desplantes de “luchador social”, a pesar de que es un hombre muy rico.

Uno que ha acumulado su fortuna al amparo de sus cargos y de sus negocios políticos.

El de Zinacatepec ya traicionó antes a Rafael Moreno Valle, de quien fue porrista en 2010, y a múltiples actores del PRD, los mismos que lo encumbraron.

Tarde o a mediano plazo, clavará el puñal al tabasqueño.

Está en su ADN.

Es de esos que siempre besan la mano del superior con la misma venenosa saliva.

Es inevitable.

Es su naturaleza.

gar_pro@hotmail.com

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