Austeridad al estilo Morena

22.06.2020

Lesly Mellado May

Como si le hiciera falta un frente más de batalla, la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera, impuso a los regidores la donación obligatoria de “la aportación anual –compensaciones- considerada en su salario” para dar subsidios a comerciantes afectados por la crisis generada por el COVID-19.

Más allá de la oposición a la medida por parte de los regidores del PAN, el PRI y los barbosistas; y de la rústica defensa de los integrantes de Cabildo afines a la alcaldesa, el asunto sacó a la luz el peculiar estilo con el que el gobierno morenista de la capital aplica la austeridad republicana.

Luego de que los regidores panistas y la priísta llevaron el caso al TEPJF, la presidencia municipal arrancó una campaña de defensa a la donación obligatoria.

En un video, la secretaria Liza Aceves dio a conocer que los regidores canalizarán sus “compensaciones extraordinarias”, 240 mil pesos cada uno, para ayudar a comerciantes de la capital.

En la Plataforma Nacional de Transparencia, el gobierno municipal informa sobre las dietas mensuales para cada regidor con estas cifras:

Monto bruto de las dietas: 88 mil 87 pesos

Monto neto de las dietas: 63 mil 728 pesos

Y reporta en ceros: percepciones adicionales en dinero, percepciones adicionales en especie, sistemas de compensación, gratificaciones, comisiones, bonos, estímulos, apoyos y prestaciones.

¿Por qué no es pública la compensación extraordinaria de 240 mil pesos destinada a cada regidor?

¿Por qué el gobierno de Morena mantuvo los privilegios que tanto criticó a sus antecesores?

Sin la crisis por el COVID-19 ¿nos hubiéramos enterado que los morenistas respetaron la tradición morenovallista?

En la campaña a favor de la donación obligatoria salieron a escena los regidores afines a Claudia Rivera. En conferencia de prensa, el regidor morenista Ángel Rivera Ortega dijo sobre la “compensación extraordinaria” que van a donar: “No sabíamos que la íbamos a tener. Nos vamos a desprender de algo que no teníamos considerado”.

Y entonces ¿cómo aprobaron el Presupuesto de Egresos 2020?

¿Acaso no analizó el dictamen en el que se desglosa cada gasto programado por el ayuntamiento?

¿O debemos pensar que la compensación extraordinaria está en una partida secreta y no se asentó en el presupuesto oficial?

En la misma conferencia de prensa, junto a Rivera Ortega y sentado en la misma mesa, el regidor también morenista Iván Herrera dio otra explicación sobre la “compensación extraordinaria”.

Informó que los regidores de Puebla Capital reciben cada cuatro meses una compensación que suma 180 mil pesos al año.

“Es un privilegio al que hoy estamos renunciando”, soltó con orgullo.

¿A quién le creemos a Ángel Rivera o a Iván Herrera?

La última pregunta que abruma mi entendimiento: ¿por qué renuncian hoy y no hace un año 8 meses cuando La Esperanza de México tomó las riendas del ayuntamiento de Puebla?

22 pala.jpg

El miedo a la casa

12.05.2020

Lesly Mellado May

El coronavirus ha sacado a flote el miedo a la casa, a la convivencia cercanísima con los que más queremos, a mirar la felicidad sin accesorios, al hogar.

Bien sabido tenemos que hay muchos Méxicos, y así se ha vivido la crisis (para unos y el “cuento” para otros) por el COVID-19. Me voy a referir a ese sector de mexicanos que tiene la posibilidad económica y laboral de estar en confinamiento, pero que opta por salir a la calle.

El siglo XX nos dejó como legado las ciudades dormitorio. Los habitantes de éstas nos convertimos en esclavos del espacio laboral para poder pagar el “hogar perfecto”.

El otro legado fue “compra y sé feliz”, así que también buena parte de la vida se nos va en generar dinero, “pasear” en las tiendas, y comprar, comprar, comprar.

Y así tenemos como patrimonio casas que sólo sirven para dormir y cosas que no tenemos tiempo de usar.

Pero ahora que un virus nos colocó donde está lo que más atesoramos y en el sitio porque el que siempre trabajamos: nuestros hijos y nuestra casa, resulta que queremos estar afuera.

En redes sociales ha quedado registro de gente que anda en la calle con niños incluidos sin nada urgente qué hacer.

También han retratado la desesperación de madres y padres, que fungiendo y fingiendo de maestros, no logran contener la ira cuando sus hijos buscan aprobación en su rostro en lugar de mirar el cuaderno: “por qué me miras si las letras no las tengo yo en la cara”.

¿Y qué pasó?, si dijimos que si se acababa el mundo queríamos estar junto a nuestros hijos, si nos quejábamos porque la oficina no daba suficiente tiempo para protagonizar una guerra de almohadas y un arrebato de cosquillas… y hasta olvidamos que si nosotros nunca fuimos brillantes en la escuela en qué momento idealizamos que tendríamos hijos superdotados.

Algo similar pasa en la convivencia cercanísima que ahora tienen las parejas: “La oficina me hacía olvidar sus defectos”. Ahora que no hay oficina, cine, restaurante, parque, fiestas, viajes… ni nada que nos permita voltear a otro lado nos encontramos desnudos para mirar y para que nos miren, y sí resulta atemorizante.

¿Qué contaremos ahora cuando nos pregunten cómo queremos que nos tome el fin del mundo?

Pues, en la calle comprando.

Infancia: temores fundados

07.11.2019

Lesly Mellado May

Cantar por cantar. Los niños en México han perdido ese derecho.

Los últimos años nos han traído historias que durante la infancia de mi generación eran inimaginables.

Una maestra en Sonora puso a cantar a sus niños pecho tierra para salvaguardarlos durante una balacera.

Un niño de dos años murió por un disparo en el pecho. El tráiler de su padre fue balaceado en un robo en la comunidad de Chalchihuapan, Puebla.

Un hombre escondió a su hijo en una lavadora para resguardarlo de un comando armado que atacó una tienda en Puebla.

Niños de los LeBarón asesinados, heridos de bala y testigos de cómo masacraron a sus madres.

Son apenas cuatro muestras, ahora cotidianas, de cómo se extinguieron nuestros temores infantiles, que sí eran infantiles: el robachicos, los fantasmas en la oscuridad, los perros con rabia…

La percepción de inseguridad y la inseguridad ataca a los niños. Ya no se sienten seguros en su casa, ni en la escuela, de la calle ni hablar. Sus temores son fundados de 2015 a 2018 casi 6 mil niños han sido asesinados.

A nivel nacional, con base en la Consulta Infantil y Juvenil 2018, es posible observar que, en promedio estatal, el 7.4 por ciento de niñas, niños y adolescentes entre 6 y 17 años no se siente seguro en casa, dentro de los cuales, la población entre seis y nueve años es la que menos segura se siente (16.2 por ciento).

Por entidad federativa, en Quintana Roo y Baja California los niños y las niñas de 6 a 9 años consideraron el mayor nivel de inseguridad en casa con el 20.1 y 22.5 por ciento respectivamente. La población de ese mismo rango de edad del estado de Chiapas fue la que más segura se siente, con sólo 1.8 por ciento de sensación de inseguridad. Por otro lado, destacan Jalisco (10.1 por ciento), Estado de México (9.2), Guanajuato (9) y Quintana Roo (8.8) con los mayores niveles de percepción de inseguridad; mientras que Sonora (6.5 por ciento), Hidalgo (6.4), Campeche (2.6) y Chiapas (2.3) cuentan con los menores porcentajes.

Respecto a la percepción de inseguridad en la escuela, ésta se incrementa considerablemente en comparación con los resultados obtenidos en el hogar, ya que el promedio nacional de inseguridad en los tres grupos fue de 31.4 por ciento. En el grupo de 6 a 9 años, el porcentaje pasó de 12.4 por ciento de inseguridad en casa a 61.1 por ciento en la escuela, en el segmento de 10 a 13 años, pasó de cuatro a
11.6 por ciento, y en el grupo de 14 a 17 años la variación entre fue de 4.2 a 49.1 por ciento.

En cuanto a la calle, éste es el espacio con la mayor percepción de inseguridad. Del grupo poblacional de 6 a 9 años el 71 por ciento de las niñas y niños de esa edad manifestaron no sentirse seguros. En este caso, la Ciudad de México, Puebla, Nuevo León, Guanajuato y Estado de México son las entidades federativas con la mayor percepción de inseguridad. Destaca que el segmento más joven de la muestra es el que percibe mayor inseguridad en los tres espacios de convivencia.

Estos son los datos recabados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos que ratifica que los temores de la infancia son totalmente fundados:

De acuerdo con las estadísticas del Secretariado Ejecutivo de Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESSNP), 5,829 niños, niñas y adolescentes han sido víctimas de la violencia homicida entre 2015 y 2018, en donde el 57.9 por ciento corresponden al sexo masculino y el 42.1 por ciento al femenino. El intervalo con el crecimiento más significativo ocurrió entre 2016 y 2017, en el que el número de homicidios aumentó 22.5 por ciento. En el periodo 2015-2018, a nivel estatal, Chihuahua, Zacatecas, Michoacán, Guerrero y Baja California fueron las cinco entidades que registraron las mayores tasas de homicidios de personas menores de 18 años.

Mujeres en el poder

29.10.2019

Lesly Mellado May

Se llama Claudia, es hija de un matrimonio con dificultades económicas y lejano de las élites políticas y económicas, es feminista, “una mujer diversa del siglo XXI”, según ella misma se describió.

Se trata de la primera mujer que conducirá la alcaldía de Bogotá y que selló su triunfo electoral besando a su pareja Angélica. La foto es histórica en Colombia y los medios de comunicación se han volcado en ésta.

En México hace rato ya, en 1979, Griselda Álvarez Ponce de León se convirtió en la primera mujer gobernadora, en Colima. Es recordada como una feminista militante y enfocada en el ámbito educativo.

La segunda gobernadora fue Beatriz Paredes en Tlaxcala de 1987 a 1992. Si bien durante esos años, la vida privada no era alcanzada fácilmente por los medios de comunicación se hizo del dominio público que “tuvo que casarse” para cumplir con los requisitos de la época: los políticos deben estar matrimoniados, nada de soltería ni divorcio.

En 1998, el entonces Distrito Federal fue gobernado por primera vez por una mujer, Rosario Robles, quien terminó en el cadalso mediático por su relación amorosa y un entramado de corrupción con Carlos Ahumada. Hoy está encarcelada acusada de un desvío millonario de recursos de la administración federal.

En 2018, la primera gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, murió a los 10 días de haber tomado posesión. El helicóptero en el que viajaba junto a su esposo y antecesor Rafael Moreno Valle se desplomó en Coronango y ahí dio fin la historia del matrimonio sin hijos que había logrado transferirse el cargo público.

En el caso de la ciudad de Puebla, la primera presidenta municipal fue Blanca Alcalá de 2008 a 2011, ganó contra todos los pronósticos y aunque para entonces ya tenía una larga carrera en la administración pública no logró zafarse del poderío del entonces gobernador Mario Marín Torres.

Álvarez, Paredes, Robles, Alonso, Alcalá e incluso Claudia López (la primera alcaldesa en Bogotá) tienen algo en común: cuando llegaron a dirigir ciudades y estados ya conocían y habían ejercido el poder, ya habían lidiado largo rato con la clase política aún machista, contaban con heridas de guerra y batallas ganadas.

Y es ahí donde radica el extravío de Claudia Rivera, pasó de coordinar encuestas a gobernar Puebla, uno de los municipios más poblados del país con problemas extremos de inseguridad, un sitio que va desde un páramo en San José Xacxamayo a un cúmulo de joyas arquitectónicas invadidas por ambulantes en el centro histórico. A eso debe sumarle el yugo político: nunca un gobernador había regañado y exhibido de tal manera a un presidente municipal en su informe de gobierno como lo hizo Miguel Barbosa con ella el pasado 14 de octubre.

Ha pasado un año en la alcaldía y nuestra Claudia que tenía todo para ser un hito (“a sus 36 años es la presidenta municipal más joven, es la primera proveniente de la sociedad civil, se identifica con las preocupaciones del feminismo, desde Morena como secretaria de Diversidad Sexual impulsó una agenda en contra de la discriminación y a favor de los derechos de las mujeres para decidir sobre sus propios cuerpos”) terminó refugiándose en el lugar común: “me critican porque soy mujer”.

Las mujeres deberían pasar a la historia por la forma de gobernar, por marcar una diferencia en cómo se ejerce el poder, por manejar programas sociales exitosos que reduzcan la pobreza sin distingo de sexo, por inspirar a las niñas y jóvenes a seguir sus historias de vida; no por ser las primeras en ocupar puestos, por su edad o por cómo condujeron su vida privada mientras gobernaban.

Morena y sus aliados, líderes en opacidad

11.06.2019

Lesly Mellado May

El Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Puebla (ITAIPUE) dio a conocer los resultados generales de la verificación 2019, en la que se evaluaron las obligaciones de transparencia de 340 sujetos obligados de la entidad.

Los partidos políticos que idealmente debían demostrar a los electorales sus buenos oficios para cumplir con las normas, en su mayoría, incumplen con sus obligaciones de transparencia.

Llama la atención que las calificaciones más bajas, reprobatorias, son de Morena y sus recientes aliados en la elección de Puebla, PVEM y PT.

En una escala del 1 al 100, esta es la calificación obtenida por los partidos en Puebla:

PVEM 3.85

PT 27.23

Morena 40.78

Panal 47.77

PES 48.44

PRD 56.86

PRI 76.44

PAN 92.98

Movimiento Ciudadano 93.43

Compromiso por Puebla 95.27

PSI 96.84

En general existe un desdén de los morenistas por la transparencia. Si bien es cierto que los gobiernos anteriores usaron la Ley de Transparencia para legalizar la opacidad, esto no debe ser pretexto para la Cuarta Transformación, su deber es cumplir con lo establecido y crear nuevas reglas que permitan a los ciudadanos conocer más y mejor sobre el desempeño gubernamental.

Morena en Puebla no publica información obligatoria en la Plataforma Nacional de Transparencia, oculta las remuneraciones del personal que labora en el partido, no proporciona datos sobre su Unidad de Transparencia, no difunde información curricular de sus directivos, no cumple con requisitos sobre resultados de auditorías, ni sobre la publicación del padrón de militantes.

Para conocer a detalle el dictamen, dé click aquí:

https://itaipue.org.mx/portal/intranet/verificacion/7/publicacion/112.pdf