BARBOSA HUERTA Y LA OTRA CAMPAÑA

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La adicción al poder entre los políticos es multidimensional, puesto que abarca todo, pero en el caso del senador y coordinador de la fracción parlamentaria del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, es brutalmente doble. Y es que ahora resulta que en su línea del tiempo, aparte de su ambición por ser en el 2018 candidato a la gubernatura en Puebla, también buscará en marzo del año que viene dirigir a nivel nacional al sol azteca en sustitución del gris Agustín Basave. Y todo por su ambición y adicción incontrolable por el poder, para seguir estando en la jugada y no perder presencia nacional y local.

Si la candidata a la minigubernatura Roxana Luna Porquillo piensa que Barbosa la apoya en serio, está completamente equivocada, puesto que hasta la fecha sólo Luis Sánchez, el otro senador y lugarteniente de Héctor Bautista, el dueño de la franquicia (ADN), la sigue por todos lados. De ahí en fuera ningún otro senador ha sido enviado a respaldar a Luna Porquillo. Tampoco con las influencias que dice tener con varios directores de medios nacionales, Barbosa le ha conseguido una sola entrevista.

Lo cierto es que Barbosa Huerta está aprovechando esta campaña únicamente para hacer presencia, para posicionarse a costa de Roxana Luna y para promocionarse en el estado.

Por eso, su fiel sirviente e informante de todo lo que sucede en Puebla, el ex chofer Erik Cotoñeto Carmona, maneja las prerrogativas internas del propio PRD, para lavar dichos recursos y convertirlos en despensas que entregan en los municipios que visitan, todo a nombre del senador. Además de los vehículos oficiales adquiridos con las finanzas partidarias, unos seis coches Aveo, hoy en manos de sus llamados operadores distritales, que desde hoy trabajan en los municipios ofreciendo toda clase de apoyos y proyectos que desde las oficinas del senado se aprueban.

Sin que nadie lo perciba y con la simulación profesional que lo caracteriza, Barbosa tiene la parte que le corresponde del PRD trabajando para él, no para Roxana. Entre sus seguidores se comenta que su candidata está perdida y su campaña es un desastre. Que la orden del senador es trabajar y pegar en todos los locales de este partido sus lonas impresas con su nombre y fino rostro.

Barbosa no quiere pelea con los presidentes municipales, sólo espera que pase el 5 de junio para invitarlos a sus lujosas oficinas y ofrecerles gestiones con sus amigos del régimen de Enrique Peña Nieto.

Barbosa tiene asesores a los cuales les paga con recursos públicos del Senado, pero los envía semana a semana para trabajar y hacer proselitismo para él y sólo para él.

El senador no tiene equipo, le gusta tener subordinados; no tiene militantes, le gustan los sirvientes leales. Por eso los premia y les envía recursos del Senado; a otros, como al regidor de Tehuacán, Ambrosio Linares, le ha dado en concesión una camioneta Suburban, mientras que Cotoñeto maneja un Passat 2016.

Fiel a su estilo de cacique de ayer, pero de negociador de hoy, se codea con su nuevo patrón, Emilio Gamboa, y con no pocos secretarios de Estado. De ellos obtiene grandes apoyos por sus favores parlamentarios, pero internamente en el PRD, es un “crítico” de la izquierda y un “reformador” de la democracia.

Su relación con Miguel Ángel Mancera, otro cercano amigo del poder, es de complicidades mutuas. Mancera lo tiene en el consejo consultivo sobre la elaboración de la nueva Constitución para el gobierno de la Ciudad de México. Sobre todo para hacerle frente a Jesús Ortega Martínez, que busca ser diputado a la próxima Asamblea Constituyente.

Barbosa impulsa con todo a Mancera para la candidatura presidencial hacía el 2018 y este apoyará al senador para su ansiada candidatura al gobierno de Puebla. Por eso, de la CDMX también le llueven los apoyos sociales para las comunidades pobres del estado.

El juego político de este senador es interesante: hacia la opinión pública nacional se presenta como un político que lucha en contra de la corrupción, pero en la práctica siempre la ha practicado. Hace poco presumió haber logrado un acuerdo con los coordinadores parlamentarios del PRI y PAN para un periodo extraordinario con el fin de sacar las iniciativas que tienen que ver con la transparencia y la rendición de cuentas de los funcionarios públicos. Pero resulta que él aún no registra sus datos de la iniciativa “3de3” que varias organizaciones sociales han impulsado a nivel nacional para que los funcionarios y políticos transparenten lo que tienen.

Y qué decir del presupuesto anual y que año con año maneja como coordinador de la fracción en el senado: 126 millones de pesos, como subvenciones ordinarias y para actividades legislativas. Esto sin contar todas las prebendas para viajes locales e internacionales, gastos corrientes, autos, viáticos, comidas de representación y puestas abiertas en la Secretaría de Gobernación.

Así es Barbosa Huerta, quien sigue pensando que es el presidente del Senado, que todos los días sueña con estar junto al presidente Peña Nieto y que nadie lo baja de la nube en la que está instalado pues ya le gustó lo de sentirse un hombre poderoso. Por eso ahora también quiere ser dirigente nacional del PRD.

No deja la coordinación parlamentaria porque cuenta con las complicidades de Luis Sánchez, Dolores Padierna y Armando Ríos Piter, entre otros. Por eso en Oaxaca participa apoyando a otro senador que compite por el PT, para que pierda el aspirante de “Los Chuchos”.

No tiene vocación de poder el senador, tiene una gran adicción y ambición por la riqueza; por eso ya empezó su campaña por la candidatura hacia el 2018, sea por el PRD o de manera independiente. En su loca carrera, se manda hacer mediciones locales para saber cómo van sus preferencias, pero arrojan que nadie lo conoce.

A fuerza quiere ser candidato a Casa Puebla pero con el apoyo de Peña Nieto y del PRI; por eso no deja de repetir su mismo discurso de siempre: que la izquierda debe ir sola y no hacer un frente con el PAN en las presidenciables. Quiere que gane el PRI pero sobre todo que gane Miguel Ángel Osorio Chong, ese sí su verdadero candidato, a diferencia de Roxana Luna, a quien sólo le da “atole con el dedo” porque está más enfocado e interesado en su campaña, la otra campaña.

gar_pro@hotmail.com

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