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Súper Buxadé al rescate

Lunes, Mayo 17th, 2010

Justo cuando las amas de casa se preguntaban ¿y ahora quién podría defenderlas de la inseguridad que aqueja a la humanidad?, aparece Josefina Buxadé con micrófono en mano para abogar por las causas más difíciles y desesperadas de las ciudadanas, es especial las que habitan en el Distrito V, por el cual aspira a la diputación local.

En efecto, durante su campaña como candidata de la Coalición Compromiso por Puebla, la aspirante ciudadana anda presumiendo por las calles lo aprendido en sus años universitarios en la Ibero campus Santa Fe. Su más reciente entrega de la serie “Buxadé Teve” incluye un sondeo que levantó entre las vecinas de las colonias del sur de la capital poblana con quienes se solidariza por qué – dice – “si les roban el monedero… qué hacen de comer”. Para verlo dale play.

En su recorrido proselitista, también aprovechó para hacer un reportaje en San Andrés Azumiatla quienes se quejan de la falta de redes hidráulicas y alumbrado público, del incremento en la drogadicción y, claro esta, del gobierno que nada más no resuelve nada.

Ante la singular estrategia no falta el cibernauta que ha preguntado si la ex comisionada de la CAIP es candidata o reportera, interrogante que otro usuario ha respondido al resaltar la otra actividad a la que se ha dedicado desde hace muchos años en la UDLAP como catedrática y, recientemente, jefa del Departamento de Ciencias de la Comunicación.

Y para rematar la muestra de los dotes reporteriles de esta comunicóloga con maestría en Periodismo por la Universidad de Barcelona, compartimos el reporte que subió a su canal de videos en You Tube BUXADE2010 después de que la noche del sábado 1 de mayo fue robada una manta con la imagen de Rafael Moreno Valle y ella, que había sido colocada en un edificio de la Unidad Habitacional San Jorge, al sur de la ciudad. A continuación el video con todo y la opinión de quien colocó la bendita manta, dale play:

Videocampañas

Martes, Abril 13th, 2010

La que anda estrenando canal de videos en You Tube es Josefina Buxadé, quien ahora se ostenta como la candidata ciudadana de la Alianza Compromiso por Puebla en la pelea por el Distrito V.

En el único video que ha subido en las primeras 24 horas de su campaña, la ex comisionada de la CAIP se presenta en un tono muy amable, aclara que nunca ha pertenecido a algún partido político y resalta que vivió más de 25 años en esa demarcación electoral.

Los 41 segundos que dura este video son acompañados por un jingle producido hecho especialmente para la catedrática de la UDLAP que viste colores claros que la hacen ver relajada. Buxadé ha advertido que se subirá al tren de las redes sociales y la era digital, lo cual resulta imprescindible tomando en cuenta la edad de su contrincante: Edgar Chumacero, el yerno consentido de la presidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz.

Dejando a los políticos fresas, pasamos a un candidato típico del PRI. En Acatlán de Osorio también hay internet y los jóvenes que aún no han migrado a Estados Unidos podrán enterarse ahora de cada uno de los pasos y las propuestas de Lenin Martínez Reyes, aspirante de la Alianza Puebla Avanza por ese distrito del sureste del estado, quien también estrenó ayer su canal de videos en You Tube.

Lo que sí habría que recomendarle a este muchacho supuestamente impuesto por Javier López Zavala es tomar en cuenta los estándares básicos de la propaganda de éxito. Y es que a pesar de contar con fondos “huapachosos” como Margarita, La Diosa de la Cumbia, la banda El Recodo y otros tantos grupos populares, nadie en su sano juicio se avienta un video de 9 minutos con 40 segundos en los que se recita de memoria el folleto de propuestas que conforman la plataforma electoral del partido tricolor. Además de que está claro que todo el video integra más de cinco spots dirigidos a diferentes sectores. ¡Que le avisen por favor que hay que segmentar!

Container City

Jueves, Noviembre 19th, 2009

 

La revista CNN Expansión dedicó en su reciente edición un espacio a Container City, el concepto de vivienda y espacios comerciales que crearon Gabriel Esper y Daniel Miguel, quienes recrearon en San Andrés Cholula la idea que importaron de un colorido complejo que vieron en Londres.

 

Antros, bares, talleres, restaurantes, galerías y comercios están ubicados en 50 contenedores usados, con un peso de cuatro toneladas por unidad, y en su mayoría con un tamaño de 40 pies (12 x 2.4 x 2.40 de altura). Estas peculiares cajas de metal fueron adquiridas por Esper y Miguel a un precio promedio de 3 mil  dólares a compañías navieras en el puerto de Veracruz y en la Ciudad de México.

 

 

Aunque en un principio estos diseñadores gráficos de la UDLAP pretendían desarrollar conjuntos habitacionales que representarán una alternativa para que los estudiantes pudieran encontrar un lugar donde vivir a solamente unas cuadras de su escuela. Sin embargo, estos emprendedores reconocen que la brillante idea no “cuajó” porque los estudiantes mexicanos aún no estaban listos para vivir dentro de contenedores.

 

El proceso total llevó dos años, desde la concepción del proyecto en 2007, hasta su construcción, la cual se desarrolló a lo largo de seis meses. Desde entonces las reacciones han sido múltiples y nunca faltan las críticas, mismas que en su mayoría refieren que Container City no logra incluirse positivamente en el ambiente del pueblo y no tiene identidad con Cholula, o bien, con el calor que se genera al interior de las láminas, el peligro que representan las instalaciones eléctricas expuestas a la intemperie.

 

El mundo de caramelo de Calderón

Jueves, Octubre 22nd, 2009

Este miércoles al rector de la UDLAP le salió lo moderno y minimizó las manifestaciones masivas como medida de protesta para que el pueblo mexicano levante la voz ante el paquete fiscal aprobado en la Cámara de Diputados. Luis Ernesto Derbez Bautista dijo, palabras más, palabras menos, que todos los que no estén de acuerdo (él incluido), debían empezar a mandar mensajes de correo electrónico o en Twitter y demás herramientas modernas con tal de hacerle llegar al presidente y a los diputados el coraje que han despertado.

Dicho y hecho, los mexicanos se han volcado a las redes sociales, el e-mail y You Tube para ridiculizar y hasta pedir que se revoque el mandato de Felipe Calderón Hinojosa. Hoy con mayor razón los cibernautas reproducen y comentan el video del mundo de caramelo del presidente de México. Sólo dale Play.

En Facebook la causa FIRMA POR LA REVOCACIÓN DEL MANDATO DE CALDERÓN ya suma 4 mil 851 miembros. De acuerdo con su descripción, quienes se unen a ella van por un juicio político a Felipe Calderón antes de que siga dejando más ruinas a su paso. “Queremos que se vaya antes de que siga haciendo más daño y que se largue como llegó ¡por la puerta de atrás!”, se lee en el sitio.

Las premisas que fundamentan la causa son las siguientes:

  1. Porque amo mi derecho a vivir en libertad

  2. Porque ya no me alcanza el dinero y todo está más caro

  3. Porque quiero empleos mejor pagados y empresarios menos abusivos

  4. Porque quiero más competencia y menos monopolios

  5. Porque no quiero tanta violencia y ni soldados en las calles

Para leer las cláusulas del decreto a detalle visita el sitio: http://espaciodialogo.blogspot.com/2009/10/ya-basta.html

También en You Tube más de cinco mil cibernautas reproducen el video que parodia la piratería que aqueja al mundo cinematográfico. La adaptación muestra a dos niños hablando de su presidente espurio, pelele y chafa. Dale click:

Palou viaja en avión

Miércoles, Septiembre 23rd, 2009

Si alguien sabe de vuelos, escalas y travesías intercontinentales es Pedro Angel Palou. Este escritor poblano compartió a sus 3 mil 169 amigos en Facebook y a todo aquel que quiera y sepa leer, la colaboración que publicó el pasado sábado en El Universal. En su relato el ex rector de la UDLAP nos lleva de viaje con él, nos irrita junto con él, nos impacienta al mismo tiempo y hasta nos hace lamentarnos por el estigma en que se ha convertido la Influenza. A continuación las letras de este escritor poblano.

“Desde hace tiempo vengo oyendo una queja que yo mismo pronuncio: viajar en avión es una tortura, qué épocas aquellas de los trenes o los barcos. La nostalgia, por cierto, de muchos que nunca han viajado por esos medios que ahora la melancolía torna simpáticos -pregúntele a alguien que escapó de la Soah lo que fue viajar en tren, o a un migrante que llegó en barco sobreviviendo al escorbuto y la peste a Ellys Island para ser recluido en cuarentena antes de entrar a Nueva York.

Lo que sí ha cambiado es que antes viajabas; ahora te viajan, te transportan como maleta. Eres un objeto, ocupas un asiento, es lo único que posees mientras te trasladas por los aires. Eres el 10F o el 49J (en CT, clase turbina). Esta vez que les cuento estoy en el 14K, aunque el avión sólo tiene tres asientos de cada lado. En esta aerolínea los números y las letras los puso o un disléxico o un esquizofrénico y se saltó una letra de por medio sólo por jorobar, digo yo.

He entrado a mi lugar junto a la ventanilla y he colocado mis utensilios de supervivencia: un buen libro, un par de audífonos canceladores de ruido -al menos así me los vendieron-, un cuello inflable para evitar la tortícolis, unas anteojeras para evadirme de la luz, como inverso pero igual de moribundo Goethe a medio del Atlántico. Y un infaltable iPod, ese invento sin igual que me permite cargar con toda mi discoteca. En mi maletín, por si acaso, hay más adminículos de vuelo.

Me fijo en mi vecino: si habla español leo en inglés y si habla inglés leo en mi idioma. Detesto las largas conversaciones de avión. La única vez que lo intenté fue con una mujer hermosísima -mi vecina en ese entonces del 22B- a quien le dije algo sobre sus ojos y me soltó un “Ni lo intentes”, que aún ahora me sonroja. En fin, que es mejor el silencio cuando se está tan peligrosamente cerca de alguien por más de medio día. Mi vecino de esta travesía -y su madre, uno y otra en el 14GI- es un niño con SADH (Síndrome de Atención Dispersa e Hiperactividad). No es que sea yo un neurólogo aficionado, sino que la propia madre me lo ha advertido cuando lo dejó sentarse en medio. No hemos despegado y ya me ha golpeado seis veces con su PSP edición limitada color plata en la que intenta un videojuego violentísimo en el que ha matado a todo Asia y África con una bazuca camuflada. Por si fuera poco me ha arrojado a las piernas su abrigo acrílico color naranja que bien podría pasar por un salvavidas. Lo dejo hacer.

La alarma no viene, inicialmente, del bebé de Rosemary que me han sentado, crecidito, al lado. Sino del personal de tierra, un pobre hombre que quizá nunca haya volado y que lleva a la cintura un radio, unos enormes audífonos y un chaleco similar al abrigo del niño vecino. Le dice a la sobrecargo: “Tenemos un problema con el 40″. “¿Por qué?”, responde ella alarmada. “No sirve”.

Ignoro si se refieren al viajero, al asiento o a qué otra cosa. “Cámbialo -le ordena el personal de tierra-, por lo menos hasta despegar”.

Se retiran. El niño me golpea. Veinte minutos después estamos por encima de los 10 mil pies y a la que llaman velocidad de crucero. Pongo música y me dispongo a desaparecer tras las gruesas páginas de mi libro. El niño, aburrido, me da un codazo: “¿Qué lees?”. Le digo que un libro, cosa obvia sólo para que inicie un monólogo que es interrumpido finalmente por la madre salvadora.

Miro hacia atrás buscando inútilmente un asiento vacío. Ignoro cómo disfrutarán su viaje quienes van en primera clase, pero por un instante imagino estar del otro lado de la cortina fúnebre que nos separa.

Busco en mi maletín la solución final, una pastilla: 50 miligramos de Tafil, bendito ansiolítico que después de cenar me llevará en brazos de Morfeo lejos del niño demente que me sigue golpeando al tiempo que intenta ahora ganar las 500 millas de Indianápolis en su artilugio plateado. Su abrigo me da calor en las piernas y se lo paso a su madre, quien condesciende y me regala, no sé por qué, un poco de su crema para los ojos. Me unto el bótox o lo que sea y espero la comida.

Ese es otro de los males actuales en el avión. Un genio malévolo ha decidido que comer en el aire sea un adelanto del Infierno de todos tan temido. La azafata me pregunta: “¿Pasta o pollo?”. Respondo que pollo, que la pasta me da agruras. Ella dice: “Sólo me queda pasta”. “¿Entonces por qué me dice que puedo escoger?”. Ella, ya violenta: “Esto no es restaurante. Se me acabó el pollo. La quiere o prefiere no cenar.”. Tomo resignado lo que debió haber sido una lasaña en el pleistoceno tardío. Me queda el consuelo de que en nueve horas pueda desayunar algo fresco y decente. Pido un whiskey, al menos. Es una marca terrible, pero no me importa. Lo pido en las rocas. Doble. Como si estuviese en un bar, no en este avión que me incomoda.

La azafata esta vez se apiada de mí y me permite cruzarme con el Tafil y el Bourbon. Poco después duermo (no sin antes haber hecho una cola como del metro para ir al baño). Despierto intermitentemente pero la pastilla y el licor me regresan al sueño. Cuando finalmente es de día sé que me he perdido el desayuno. La azafata anuncia el inminente aterrizaje. Sin querer despierto al niño que me ha babeado la camisa. Me peino. Algo de pudor me queda.

La llegada es aún peor. Antes viajar por el mundo diciendo que uno era mexicano era un pasaporte al éxtasis. Después de Fox nadie nos quiere y ahora, además, con la gripe del marrano o la fiebre A H1N1, o influenza yo qué sé, la cosa es terrible. No nos dejan bajar. Llega personal de sanidad disfrazados de Odisea 2001 o de bacteriólogos del ébola.

Nos hacen llenar un cuestionario. Nos toman la temperatura. Nos piden indicar en dónde nos quedaremos, a qué teléfono nos pueden llamar. Fumigan el lugar con unos aerosoles azules y, al fin, de dos en dos nos dejan llegar. Vendrán la espera en migración, la paciencia para recuperar las maletas, la aduana. Huiré del niño y de su madre tan pronto pueda e intentaré salir del aeropuerto lo más rápido que me sea posible. Quisiera no haber salido de casa.

Empiezo a pensar que los nostálgicos del barco y del tren tenían razón. El turismo es la fase superior del capitalismo, habrá que corregir a Marx. Y el turismo es esto. Este viajar sin ton ni son para sacar fotos y atrapar la realidad y llevarla a casa. El que no toma fotos, claro, compra.

Lo curioso de viajar, me digo, es que uno llega a donde nunca quiso ir. Y en avión y sin escalas.”