ADIÓS A LA TRÍADA SOÑADA: EL “NO, GRACIAS” DE TONY GALI LÓPEZ

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Lo que empezó como un rumor a finales de la pasada semana ha ido confirmándose con el paso de los días: Tony Gali López ya no será candidato de la coalición “Por Puebla al Frente” al Senado de la República, propuesto –como había trascendido- por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), al cual renunció desde hace meses.

Hasta donde se sabe, la decisión del ex diputado local es producto de una muy profunda reflexión política, acompañada de variables personales y familiares de mucho peso –y respecto a las cuales sobra entrar en detalles-.

Cuentan que por más que recibió presiones, por más que trataron de convencerlo, acabó por decir “no, muchas gracias”.

Hay cosas mucho más importantes.

Tal vez también influyó un análisis cuidadoso del impacto que tendría en el electorado que dos familiares del mismo grupo político (el morenogalicismo) aparecieran en la boleta este 2018: Martha Erika Alonso Hidalgo, esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle, y Tony Gali López, hijo mayor del gobernador Tony Gali Fayad.

Ella para Casa Puebla, él para la Cámara Alta.

Pero ya no será así.

Y la decisión, sin duda, corrió más por el tema personal, lo que no es difícil creer, sobre todo para quienes conocen, o son amigos, de quien en el pasado gobierno fue secretario de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico, jefe de la Oficina del Gobernador y coordinador de Vinculación Interinstitucional y Atención Ciudadana.

¿Qué implica entonces que ningún Gali participará en la contienda?

Habrá que verlo durante el desarrollo del proceso, y seguirlo con atención, pero pareciera que la coalición “Por Puebla al Frente” dejó ir a unos de sus principales activos en el estado y seguramente a uno de los más importantes generadores de votos, votos que ojalá no les sean necesarios el próximo 1 de julio.

Así pues, la tríada soñada por propios y extraños, no será tal.

Martha Erika Alonso, a la gubernatura, y Eduardo Rivera Pérez, a la alcaldía capitalina, ya no contarán con Tony Gali López; al menos no como candidato al Senado.

Lo cual plantea, de paso, nuevos escenarios.

Y nuevas posibilidades.

¿Será que se vuelve a abrir la puerta al presidente municipal de Puebla, Luis Banck, para participar en la elección constitucional?

¿Acaso Juan Pablo Piña?

¿Susana Riestra?

¿Humberto Aguilar?

¿Eukid Castañón?

¿Carlos Martínez Amador?

¿Pablo Rodríguez Regordosa?

¿O a quién ve usted para cubrir la candidatura vacante?

Se aceptan apuestas.

***

¿Y LA PRECAMPAÑA DE BARBOSA?

Y se fue Andrés Manuel López Obrador, que pasó como un huracán por Puebla, y la precampaña de Luis Miguel Barbosa se desplomó.

O al menos se paralizó.

O se volvió invisible.

O se convirtió en diminuta.

¿Qué fue de los mítines llenos de simpatizantes?

¿Qué se hicieron los 200 mil fanáticos que, según las cuentas de Morena, acompañaron la gira de AMLO?

¿Dónde los escondió el senador con licencia?

¿A qué lugar se fueron de vacaciones la emoción, la efervescencia, el griterío, el músculo…?

Ha quedado claro, clarísimo, que sin López Obrador, la precampaña de Miguel Barbosa no tiene la fuerza que él quiere vender, y que le compran muchos medios de comunicación.

Carece de estructura, de arrastre, de empuje…

Salvo una rueda de prensa, en la cual repitió hasta la saciedad las mismas acusaciones y los mismos lugares comunes y los mismos adjetivos y las mismas ocurrencias de siempre, Barbosa no ha tenido, desde que se fue su candidato presidencial, ningún acto o evento masivo, o de relevancia.

Es evidente que sólo lo sostienen sus declaraciones mediáticas, pues sigue siendo el desconocido de siempre, por más que haya sido placeado y bendecido por el mismísimo “Peje”.

En los mítines que AMLO encabezó en Puebla, cuando este era presentado, las plazas, atiborradas de gente, literalmente se caían.

En contraste, en cuanto presentaban a Barbosa, nadie se conmovía. Solo, acaso, el maestro de ceremonias, que se desgañitaba repitiendo el nombre y apellido paterno del aspirante a Casa Puebla.

Es un hecho: sin López Obrador, no tiene la fuerza que un candidato requiere para entrar en verdadera competencia.

Es como aquella casa cuya hermosa fachada es una simulación sostenida por pilotes de madera, pero vacía en el fondo.

A diferencia de Martha Erika Alonso e incluso de Enrique Doger, quienes no han dejado de tener concentraciones y eventos concurridos –más la panista que el priísta-, Barbosa luce paralizado, como niño sin juguete nuevo.

Le urge una nueva gira de López Obrador para reconectarse.

Por cierto:

¿Cómo está eso de que hasta la noche de este jueves, no había reportado al INE ni un solo peso gastado para sus actividades proselitistas?

(Martha Erika ha reportado 762 mil pesos y Enrique 269 mil pesos).

¿Cómo hizo Barbosa para movilizar a las 200 mil personas que sin duda juntó AMLO en sus cinco días de recorridos?

¿A poco todos llegaron por su cuenta?

¿Además de precandidato, es mago?

Hace unos días, Barbosa fue captado –y evidenciado por un video en EL UNIVERSAL- haciendo cuentas para ese acarreo masivo.

¿Cómo es que no ha reportado a la fecha ni un solo peso a la autoridad electoral?

Peor cuando se sabe que lleva más de 8 millones de pesos gastados en su precampaña.

Una cifra que llama la atención porque hay que recordar que el tope es de 7 millones de pesos.

No cabe duda que Barbosa es candil de la calle y oscuridad de su casa.

¿O me equivoco?

gar_pro@hotmail.com

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