LA LIMPIA EN LA SECRETARÍA DE SEGURIDAD PÚBLICA Y LA CLOACA EN LA POLICÍA AUXILIAR

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A 14 días de haber asumido las riendas del estado, la administración barbosista comenzó una profunda limpia en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), en la búsqueda de dos vertientes: acabar con los actos de corrupción enraizados, que configuraron verdaderas cloacas, e integrar a efectivos, todos con carrera naval, mejor calificados en el combate contra el mayor problema de la entidad y la mayor preocupación de los poblanos: la inseguridad. Los resultados deberán notarse en el corto plazo, pero esta medida a rajatabla, con la que además el titular de la SSP, el vicealmirante Miguel Idelfonso Amézaga, conforma su primer y cercano equipo, merece el beneficio de la duda.

Con cambios en las subsecretarías de Coordinación y Operación Policial, de Inteligencia e Investigación y de Desarrollo Institucional y Administración Policial, se conforma un renovado grupo de toda la confianza del mando superior de la corporación.

Todos los nuevos titulares tienen como origen la preparación, carrera y disciplina naval.

En el primer caso, se nombró al capitán Narciso Peña Cortés; en la Subsecretaría de Inteligencia, al capitán Eduardo Galindo Castro; y en Desarrollo Institucional, al vicealmirante José Guadalupe Ávila Gil.

También en el primer círculo de Amézaga Ramírez, fue integrado el vicealmirante Alfonso Flores Alvarado, como Jefe del Estado Mayor de la Oficina del Secretario de Seguridad Pública.

El contraalmirante Adalberto Arauz Arredondo, en la Dirección de la Policía Estatal de Carreteras, y como encargado de despacho de la Dirección de la Policía Estatal, el inspector Agustín Arriaga Reyes.

Los nuevos mandos de la SSP tienen retos mayúsculos no solamente en el abatimiento de la delincuencia común, que golpea la vida cotidiana de los poblanos, sino también en la lucha contra el crimen organizado, que tiene sus reales más visibles en el huachicol.

Lo había anunciado el gobernador Miguel Barbosa en su rendición de protesta, el pasado 1 de agosto, que había la necesidad de limpiar los cuerpos policiacos.

A menos de un mes, la advertencia se convierte en realidad.

En el diagnóstico de algunas de las corporaciones, llama la atención la cloaca en que se ha convertido la Policía Auxiliar.

Las anomalías y abusos son graves y abundantes, de acuerdo con un detallado informe al que Garganta Profunda tuvo acceso.

A pesar de que el presupuesto de todo el año 2019 para en este caso es de 500 millones de pesos, a agosto, el octavo mes, ya se ha gastado 78 por ciento, una cantidad que ronda los 400 millones.

En esta corporación, los uniformes y los chalecos blindados para los oficiales tienen sobreprecios.

Igual ocurrió en la contratación de cursos, aparentemente innecesarios; en la reparación de unidades y hasta en la compra de bicicletas y la comida que se da a los efectivos en servicio.

En este último caso, por ejemplo, una ración que tiene comercialmente un costo de 35 pesos por unidad, se reportó en 85 pesos.

Eso, multiplicado por miles y diariamente, representa un monto altísimo.

También, en este reporte sobre la Policía Auxiliar, se describe que “el personal que trabajó en el ayuntamiento de San Andrés Cholula en el periodo del Leoncio Paisano Arias (como alcalde) se ha refugiado en la corporación Auxiliar de Policía y los ha contratado el director administrativo, C.P. Héctor López Herrera, ex tesorero del municipio referido”.

A este personaje se le considera un leal a Manuel Alonso García, quien fungió como funcionario del área, municipal y estatal, en el morenovallismo y luego titular de la SSP en el gobierno interino.

En la larga lista de anomalías, tan solo en la Policía Auxiliar, se describe un curso de precio estratosférico, por 9 millones 500 mil pesos.

En este, supuestamente, se capacitó en “arme y desarme”, pero ahora resulta que “hace falta otro”, pues “solamente fue para la Policía Metropolitana y faltan los foráneos”.

Y todo estos es solamente de un agrupamiento, como reto en el combate a la corrupción para los nuevos mandos.

Eso sin contar con los que significan abatir el huachicol y robo a ductos y pipas de gas, en lo que Puebla es primer lugar, así como tercero en robo a trenes.

Ya lo decía el gobernador: en esta tarea no caben dubitaciones ni manos trémulas.

O se hace o se reconoce que no se puede.

Así se deben ver estos cambios.

Sobre todo si van en serio.

gar_pro@hotmail.com

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