Marcelo Ebrard en Puebla

Cuatro actividades tuvo Marcelo Ebrard en su esperada visita a Puebla el pasado fin de semana.

Entre ellas, una muy buena reunión con algunos empresarios, una rueda de prensa en la que evitó en todo lo posible exhibir las debilidades de la ya de por sí polémica iniciativa para despenalizar el aborto que inesperadamente ha propuesto su amigo, el gobernador Rafael Moreno Valle, y un interesante encuentro privado con el rector de la BUAP, Enrique Agüera Ibáñez.

El aspirante a convertirse en el candidato de la izquierda a la Presidencia de la República caminó tranquilo por las instalaciones del Complejo Cultural Universitario, siempre de la mano de su esposa, Rosalinda Hueso, que atrajo reflectores.

Fue recibido en la BUAP como si se tratase de un viejo amigo.

Sin un ostentoso círculo de seguridad a su alrededor, a diferencia de otros actores políticos menores, se encontró con Agüera Ibáñez en las modernas oficinas de éste en el CCU.

El rector, que recibe a personajes de todos los signos políticos y cuyo nombre se maneja insistentemente como potencial candidato al Senado, conversó con Ebrard por varios minutos.

Testigos de la charla dicen que ésta fue más que cordial. No podría ser de otra manera.

Hombres de poder con proyectos a corto y mediano plazo, ambos saben que lo mejor es mantener puentes y aliados en todos los frentes. Nunca se sabe cuándo se van a necesitar.

Y es que en determinada coyuntura, Marcelo puede ser tan funcional para Agüera como éste para aquél. Y el 2012 está muy pero muy cerca.

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Terminada la reunión con Agüera, Ebrard se dirigió al Teatro del CCU, donde fue recibido por una importante cantidad de estudiantes, perredistas y ciudadanos sin partido, quienes entre aplausos lo escucharon decir que en México sí es posible un gobierno de izquierda.

Por la mañana, tras participar en un desayuno privado con empresarios poblanos, había dicho que él y Andrés Manuel López Obrador acordaron que el que gane la encuesta que definirá al candidato de la izquierda a la Presidencia de la República, tiene que considerar al que pierda, y el que pierda, tiene que ayudar al que gane.

¿El fin?

Que haya una coalición de partidos (PRD, PT y Movimiento Ciudadano, antes Convergencia) y se tenga una posición unitaria para pelear por Los Pinos.

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Ebrard estuvo en el hotel Camino Real de La Vista.

Ahí se topó con varios actores de la política en Puebla, como Antonio Gali, secretario de Infraestructura del gobierno del estado y padre del diputado del mismo nombre que ya hace campaña para llegar a la Cámara federal.

Gali papá saludó al jefe del gobierno del DF y posteriormente platicó con Jesús Ortega Martínez, líder de la corriente dominante en el PRD nacional: Nueva Izquierda, y a cuyos integrantes se les conoce mejor como “Los Chuchos”.

Los que dieron pena ajena fueron los tristes líderes del sol azteca en el estado: Miguel Ángel de la Rosa y Erik Cotoñeto: obsequiosos, sobreactuados, serviles e inoportunos hasta la médula.

Incapaces sobre todo de leer con oportunidad las muecas de disgusto que su presencia y cercanía provocaba en el ilustre visitante.

Otro que resultó un fracaso, como operador y maestro de ceremonias, fue Mario Miguel Carrillo, responsable del capítulo Puebla de la Fundación Equidad y Progreso, el membrete “ciudadano” que arropa las aspiraciones de Ebrard, quien si quiere ser presidente, deberá cambiar de aliados en el estado.

Por alguna razón no estuvo presente el verdadero dueño del PRD en el estado, Luis Miguel Barbosa Huerta, y en contraste, los que reaparecieron para sumarse a Marcelo fueron los perredistas eternamente excluidos de la tribu mayor de Nueva Izquierda: Gaudencio Ruiz, Rubén Moreno, Alejandro Chávez y un largo etcétera.

De los porros del senador perredista René Arce, recientemente sumados al PRI poblano, ni sus luces.

Habían prometido acudir al CCU para gritonearle y manotearle a Ebrard, pero una eficiente operación política en la BUAP, lo impidió.

Por fortuna.

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A propósito de la BUAP: cuentan que el pasado viernes, a las seis de la tarde, hubo una interesante reunión privada en el Complejo Cultural Universitario.

El rector Agüera, el secretario regional del CEN del PRI, Jesús Aguilar Padilla, y el dirigente estatal del tricolor, Juan Carlos Lastiri, se encontraron para conversar por más de una hora.

El por qué o para qué se sabrá pronto, muy pronto.

gar_pro@hotmail.com

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