RMV, el PAN y El Yunque: últimos jaloneos

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Pues con la novedad de que hasta el último momento, hasta el último segundo del último minuto, prácticamente al cierre de los registros ante el IFE, hubo fuertes, muy fuertes, jaloneos entre el gobernador Rafael Moreno Valle; el dirigente estatal del PAN, Juan Carlos Mondragón, y El Yunque, por las candidaturas a las diputaciones federales.

Ya se sabe que la relación entre el “primer panista” del estado y su partido no es precisamente la mejor, pero esta vez el motivo de la disputa tuvo –tiene- que ver con algunas extrañas decisiones en el distrito 9 con cabecera en la ciudad de Puebla.

Resulta que según trascendió en el Comité Directivo Estatal panista, este jueves, de última hora, hubo cambios en la fórmula que integraban la morenovallista Blanca Jiménez Castillo, ex directora del Instituto Poblano de la Mujer, como propietaria, y el diputado local Jesús Zaldívar Benavides, como suplente.

So pretexto el tema de género, Jesús Zaldívar fue bajado de dicha fórmula, y entonces la suplencia vacante desató la ambición y las pasiones de propios y extraños (y es que ahora, en la Puebla “moderna”, hasta las suplencias se pelean con uñas y dientes).

De inmediato, Rafael Moreno Valle movió ficha y propuso al PAN que el lugar de Zaldívar –a quien ni las gracias por participar le dieron- fuera ocupado por una cercana al grupo en el poder: Genoveva Huerta Villegas, encargada de despacho del citado Instituto Poblano de la Mujer desde la salida de Blanca Jiménez.

Sin embargo, en una rápida y sorprendente jugada que en Casa Puebla se leyó como un abierto desafío, Juan Carlos Mondragón le dio madruguete, pues corrió –literalmente- a registrar ante el IFE a la también diputada local, fuertemente ligada al Yunque, Ana María Jiménez, como suplente de Blanca Jiménez por el distrito 9.

De más está decir que el hecho desató la furia del gobernador, quien desde que se enteró, de distintos modos y mediante distintos personeros, exigió –sí, exigió- al dirigente del PAN la renuncia de Ana María Jiménez como candidata suplente para ceder su lugar a Genoveva Huerta.

Hasta el cierre de esta columna, el estira y afloje continuaba, y ninguna de las partes cedía.

Fuentes cercanas a Mondragón dijeron que las presiones estaban “muy, muy fuertes” y que en este caso, Casa Puebla no aceptaría un no.

Es decir: bajo ningún motivo va a permitir que la peleada suplencia vaya a parar a las manos del Yunque, los nuevos archiultramegaenemigos del gobernador del “cambio”.

Si bien los plazos del IFE se han cumplido, hay que decir que según la ley, en cualquier momento se puede modificar la fórmula por renuncia del suplente o incluso del propietario.

En breve, de cualquier forma, se sabrá quién se impuso: si Mondragón-El Yunque o Moreno Valle.

Aunque lo más seguro es que este último termine, como siempre, saliéndose con la suya, pero, como nunca, pagando un costo.

La instrucción del PAN para Ana María Jiménez era que aguante las presiones, incluso las amenazas y los mensajes sicilianos, hasta el límite de lo posible, con el fin de que Juan Mondragón pueda apretar la negociación y tener margen de maniobra para negociar con Moreno Valle alguna otra posición, a cambio de avalar el registro de Genoveva Huerta.

Y es que como se sabe, y se sabe bien, El Yunque no da paso sin huarache.

Y el miedo, el miedo no, no anda en burro.

gar_pro@hotmail.com

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