El destape del Alcalde Eduardo Rivera

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Una gira de trabajo que tendría como único –y noble- objetivo la entrega de obras de pavimentación por seis colonias, terminó este lunes 4 de febrero en un destape en forma: el de Eduardo Rivera Pérez para la gubernatura en el (ni tan lejano) 2018.

En medio de la algarabía de los vecinos de Guadalupe Hidalgo, Nueva San Salvador, 3 de mayo, Fuentes de San Aparicio, Constitución Mexicana y Minerales Guadalupe Sur, varios “espontáneos” aseguraron de plano que el presidente municipal es gallo, su gallo, para Casa Puebla.

“Esperamos verlo de regreso, pero como gobernador del estado”, le dijeron, arrancando inevitablemente una sonrisa –grande, casi de complicidad- al alcalde.

No es casual: Eduardo Rivera ya construye su futuro y de acuerdo con varias fuentes, este 2013 será el año del despegue de un proyecto político personal que ya se apoya desde el epicentro del PAN y que ocupa tiempo y esfuerzo diario a no pocos funcionarios del ayuntamiento de Puebla.

La falta de liderazgos en el partido albiazul, el cambio generacional, la orfandad tras la pérdida del gobierno federal y los enfrentamientos –tan estériles como interminables- con Rafael Moreno Valle, abren una enorme ventana de oportunidad al edil capitalino rumbo al 2018. Y más si el 2013 termina con una derrota electoral para el grupo del gobernador.

En su entorno, donde hay un entusiasmo notable, saben que es el único cuadro verdaderamente panista que podría encabezar un gobierno verdaderamente panista, no la extravagante mezcolanza de intereses y conveniencias, ajena a cualquier doctrina o ideología, que caracteriza a la administración morenovallista, tan alejada del PAN como parecida al PRI.

Se habla ya, incluso, de la construcción de estructuras y de una discreta pero efectiva campaña de tierra y aire a lo largo y ancho de todo el estado.

De hecho, buena parte de la publicidad del segundo informe de labores de Eduardo Rivera, tendrá un enfoque estatal, con el fin de “venderlo” como un gobernante de resultados, con visión global y sobre todo capaz de hacerse cargo de una ciudad como Puebla pero también de un estado como Puebla.

El presidente municipal sabe que no puede rezagarse ante el activismo que ya muestran algunos muy visiblessuspirantes en el PAN para el 2013 que sin embargo va de la mano del 2018, especialmente aquellos vinculados directamente con el gobernador: Tony Gali, Fernando Manzanilla, Jorge Aguilar Chedraui y… una larga lista de jugadores.

Y aprovecha su último año al frente del ayuntamiento más grande y más importante de la entidad, o el sueño terminará en pesadilla. Y peor: le comerán el mandado, decepcionando a los cientos de panistas –varios de la ultraderecha- que lo ven como la única solución, la última vía, entre los dos tipos de priísmo que se han adueñado del poder en Puebla: el PRI de los Melquiades o los Marín y el PRI reformado y pintado de azul de Moreno Valle.

El reciente nombramiento de Eduardo Rivera como presidente de la nueva Asociación Nacional de Alcaldes (ANAC), una posición que indudablemente le da un nuevo estatus y presencia y voz nacional, será el pretexto ideal para empezar a moverse, aprovechando su principal atributo (ha estado ajeno a escándalos de corrupción o autoritarismo) y teniendo en la mira el año clave de 2018. En el PAN hay vacíos que urge llenar y el presidente municipal está más que dispuesto a hacerlo.

Por eso, que nadie se sorprenda si se le empieza a ver cada vez más, con esta o aquella coyuntura, en el interior del estado de Puebla, y menos si se reproducen y repiten destapes “espontáneos” como el ocurrido durante la gira de trabajo de este martes.

Hay proyecto, hay recursos –humanos, financieros y políticos- y hay un grupo influyente y ambicioso decidido a llevarlo a Casa Puebla para inaugurar el primer gobierno genuinamente panista en la historia de la entidad, con todo lo que eso significa.

gar_pro@hotmail.com

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