¿A qué viene Rosario?

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Además de a tragarse sus palabras -¿se acuerdan cuando, soberbia, politizó la SEDESOL y presumió ante el gobernador Rafael Moreno Valle que era momento de Mover a Puebla y en respuesta, el 7 de julio, el PRI se llevó una derrota antológica?-, ¿a qué más viene este jueves la secretaria de Desarrollo Social del gobierno federal, la ex perredista Rosario Robles Berlanga?

Porque honestamente, su Cruzada Nacional contra el Hambre –un remedo barato del salinista PRONASOL- ha sido a la fecha un rotundo fracaso, una situación que, por cierto, podría revertirse muy rápido si los millones y millones destinados a la campaña publicitaria del programa estrella de la SEDESOL, mejor se destinaran a alimentar directamente a los cientos de miles de mexicanos (muchos de ellos poblanos) que, como en cualquier país de África, se mueren literalmente de inanición.

Si Rosario Robles y sus compinches, entre ellos el subsecretario Juan Carlos Lastiri, dejaran por un momento de lado las frivolidades a las que tanto son adictos y verdaderamente se metieran a las entrañas de la susodicha Cruzada, descubrirían que al menos aquí en Puebla, en la delegación de Desarrollo Social, donde despacha –cuando anda sobrio- Juan Manuel de la Vega Rayet, se navega entre la corrupción y la ineficiencia.

Y es que el señor delegado viene reproduciendo el mismo esquema y los mismos vicios que en el pasado reciente lo llevaron a ser acusado por los órganos fiscalizadores de la Federación de daño patrimonial por el ejercicio indebido de más de 3 millones de pesos.

A Vega Rayet le gusta la uña, no cabe duda, y si no, que le pregunten al Fideicomiso Fondo Nacional de Habitaciones Populares (Fonhapo), que en sus tiempos de secretario de Desarrollo Social de Mario Marín le exigió el reintegro de 3 millones 101 mil 200 pesos con 18 centavos, por el incumplimiento en la ejecución de algunas acciones del programa Piso Firme, otro de sus célebres fracasos.

Vega Rayet adujo entonces que había existido un “ahorro” en la aplicación de los recursos del programa, cuando lo que sucedió en realidad fue que no se respetaron las reglas de operación y los beneficios se distribuyeron de manera partidista entre quienes simpatizaban con el proyecto del entonces candidato a gobernador, Javier López Zavala, otro de sus socios en el negocio de lucrar con el erario.

Según el Fonhapo, los insumos fueron entregados parcialmente, dejando a unas mil 500 familias en el desamparo.

Vega Rayet quedó impune del desfalco, pero la vida, siempre generosa, lo ha colocado ahora en la delegación de la SEDESOL, donde en mancuerna con el tristemente célebre Juan Carlos Lastiri viene haciendo nuevamente de las suyas, sólo que ahora bajo el espejismo y la gran farsa de la lucha contra el hambre del presidente Enrique Peña Nieto.

Por eso la duda: si Rosario Robles no viene a hacer una limpia a fondo en la delegación encargada de instrumentar la Cruzada contra el Hambre, una cruzada que no sólo no atiende las causas de la marginación, sino que se limita a paliarla asistencialmente, entonces no se entiende a qué viene.

Porque ya estuvo en Puebla el pasado 3 de abril para firmar un acuerdo integral para el desarrollo social incluyente, pero desde entonces nada ha pasado respecto a la famosa Cruzada.

O sí: funcionarios como Vega Rayet se han dedicado a enriquecerse a costa de los pobres más pobres.

Y es que así como el gobierno del estado no ha podido –o no ha querido- abatir los rezagos sociales en muchísimas comunidades, en la SEDESOL de Puebla el programa social favorito de Los Pinos no sólo no avanza, sino que está atorado y sumido en un fango de corruptos, cínicos y para colmo: populistas.

¿O me equivoco?

gar_pro@hotmail.com

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