PEÑA NIETO Y TONY GALI: UN FUERTE APRETÓN DE MANOS (Y ALGO MÁS)

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Varios momentos marcaron la XLVI Reunión Ordinaria de la CONAGO que exitosamente, bajo el liderazgo de Rafael Moreno Valle, se llevó a cabo con la presencia del presidente de la República, todos los gobernadores del país, el jefe de gobierno del DF, cuatro secretarios de Estado y el jefe de la Oficina de la Presidencia, pero hubo uno particularmente importante para la ciudad de Puebla: el momento en que Enrique Peña Nieto y Tony Gali Fayad se encontraron frente a frente y se enlazaron en un fuerte apretón de manos.

La escena –para enmarcarse- tuvo lugar, cuentan testigos, al arribo del mandatario federal en el estadio “Ignacio Zaragoza”, donde aterrizó su helicóptero y donde fue recibido por el gobernador de Puebla, acompañado de los representantes de los otros dos poderes: Víctor Manuel Giorgana Jiménez, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso, y Roberto Flores Toledano, presidente magistrado del Tribunal Superior de Justicia, como marcan los protocolos.

El alcalde de Puebla formó parte de dicha comitiva, a invitación de Moreno Valle, y eso propició el afortunado encuentro con Peña Nieto, quien se mostró afable y amistoso, ajeno por completo a fobias propias o ajenas, como corresponde al jefe de los mexicanos.

El saludo entre el mandatario federal y Tony Gali Fayad fue respetuoso y aunque breve, no dejó de ser sustancioso y tener un gran significado político.

Y es que sorprendentemente, Peña Nieto, muy amable, lo felicitó por el triunfo electoral que lo llevó a convertirse en presidente municipal de Puebla y le deseó mucha suerte, un detalle revelador y auténtico que habla maravillas del mexiquense, atento, sensible y conocedor de que, en política, lo cortés no quita lo valiente.

Tony Gali, por su parte, le agradeció el gesto y le dio la bienvenida a Puebla, que “es su casa, señor presidente, la casa de los poblanos y de todo México”, le dijo.

Un fuerte apretón de manos selló el improvisado encuentro entre Enrique Peña Nieto y el alcalde del municipio más importante del estado, teniendo como testigo de honor a Rafael Moreno Valle.

Un Rafael Moreno Valle, claro, orgulloso y satisfecho tras haber presidido la Conferencia Nacional de Gobernadores y haber sabido aprovechar la oportunidad de oro para mejorar y consolidar su relación política, institucional y personal con el jefe del Ejecutivo federal, abrir un canal de comunicación directa con Los Pinos, contribuir -desde esa posición de privilegio- a sacar adelante las reformas estructurales y posicionarse como una figura nacional, con influencia en el PAN, PRD y Panal, con capacidad de maniobra y palabra de honor; un hombre de poder confiable y con un alto sentido de que, en política, la forma sigue siendo fondo y de que una cortesía nunca, nunca sobra.

Como la que el mismísimo Peña Nieto tuvo, en menos de un minuto, con Tony Gali Fayad, porque detalle, con detalle se paga, y porque Peña Nieto va a necesitar que Moreno Valle, aun sin presidir la CONAGO, siga siendo un interlocutor válido y creíble entre panistas, perredistas y panalistas de cara a las batallas políticas y legislativas por venir, un papel que el poblano sabrá jugar con el mismo sigilo y la misma habilidad que hasta hoy, sobre todo en su partido, donde tras la cantada declinación de Josefina Vázquez Mota, la eterna perdedora, se abre el panorama para que Gustavo Madero, de las simpatías de Los Pinos y de Casa Puebla, camine hacia su reelección.

¿O me equivoco?

gar_pro@hotmail.com

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