LA DIVISIÓN, LAS DUDAS, LA DESCONFIANZA, EL PROTAGONISMO… MORENA TRAS LA DERROTA POR LA GUBERNATURA DE PUEBLA

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El protagonismo, las agresiones constantes y la irracionalidad de José Juan Espinosa Torres han hartado a sus adversarios, pero quienes más recienten su piromaniaco llamado al “desmantelamiento” del estado y han planteado la urgencia de acabar con su “incontrolable” comportamiento por las descalificaciones y problemas que acarrea, son sus propios compañeros en el lopezobradorismo poblano. El diputado local y presidente de la Mesa Directiva, eje de la discordia y las disputas en el Congreso local, ha conseguido incluso ya el repudio de sus aplaudidores, a quienes ha llevado al ridículo ante la opinión pública, al grado de restarles cualquier autoridades moral y política y ser considerados -reconocido internamente- como “trogloditas”. Hasta Luis Miguel Barbosa y Fernando Manzanilla consideran que es urgente “controlarlo” porque así “no va a ayudar en nada” a su “movimiento” opositor al renacido morenovallismo.

La opinión que se comentaba desde hace tiempo entre ellos y ellas en corto, y que es un sentir generalizado hacia el llamado JJ, quedó al descubierto en la “sesión solemne” del pasado viernes, en la que la mayoría del Congreso simuló que tomaría protesta a la gobernadora Martha Erika Alonso, que desde horas atrás se había convertido en mandataria constitucional.

Fuera del orden del día y sin siquiera haberlo comentado con sus correligionarios, Espinosa Torres volvió a hacer de las suyas.

Amagó con ir ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para controvertir la ceremonia legal, constitucional y legítima de la rendición de protesta de la gobernadora ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ).

Una desbocada ocurrencia sin ningún sustento.

JJ, conocedor del desacuerdo interno que genera en MORENA, PT y PES, sin embargo desafía a los suyos a cada momento, pero no contó con que el hartazgo domestico trascendería.

En conversaciones vía Telegram, que fueron descubiertas por la lente de la fotoperiodista Mireya Novo, el coordinador de los diputados federales del Partido Encuentro Social (PES), Fernando Manzanilla Prieto, se quejó de la incendiaria actitud del JJ.

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Ubicado en una de las curules del recinto local, el cuñado incómodo intercambió mensajes con el candidato derrotado Luis Miguel Barbosa Huerta y el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del estado, Gabriel Biestro Medinilla.

Biestro abrió la conversación con Manzanilla, con un manifiesto malestar: “fue innecesario (el discurso de amago de Espinosa) y se ve mal por no estar en el orden del día (que) JJ se ponga a dar un discurso. Esos son los temas y actitudes que van a traer los otros para descalificarnos”.

Fernando respondió: “terrible… le dije que no lo hiciera (…) este cuate no va a ayudar nada. Tenemos que contenerlo”.

Y luego, el mismo coordinador del PES en San Lázaro acusó a Espinosa Torres con el cuasi coordinador del “Frente Poblano por la Cuarta Transformación (4T)”, quien así será nombrado en breve, Luis Miguel Barbosa:

“Se puso JJ a dar un discurso fuera del orden del día (…) este cuate es incontrolable y desde luego no representa a la mayoría”, le escribió Manzanilla vía Telegram.

El desazón y hartazgo contra el JJ son también internos y alarmantes.

La necesidad de “contenerlo” es urgentísima hasta para los lopezobradoristas.

En absoluto contraste, casi a la misma hora, la gobernadora Martha Érika Alonso Hidalgo, en su primer discurso oficial, extendía su mano a la mayoría opositora, para el diálogo, pero siempre que se dé genuino, sin chantajes ni ofensas.

“Estoy abierta al diálogo y la colaboración, que se construyen con respeto y propuestas; no con ofensas, descalificaciones, ni chantajes”.

Antes, su discurso también llevó un ofrecimiento para AMLO:

“Desde aquí, hago un llamado al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para reiterarle que en Puebla siempre será bien recibido y que cuenta con nuestro mayor compromiso para llevar a cabo los programas prioritarios de su gobierno. En Puebla tendrá un gobierno aliado”.

En este contexto, moderaron sus discursos de odio algunos de los muchísimos oradores que tuvo la asamblea-mitin del domingo, que comenzó con retraso de dos horas, ante lo escaso del público inicial.

El mismo que encabezaron Barbosa y Yeidckol Polevnsky Gurwitz, presidenta nacional de MORENA.

Sin embargo, nuevamente dejaron participar a JJ y el ex presidente municipal de San Pedro Cholula sacó los cerillos y la gasolina y llamó al “desmantelamiento” del morenovallismo en el estado.

Con su cada vez más histriónico y enardecido estilo, José Juan Espinosa le exigió a los alcaldes y alcaldesas emanados de Juntos Haremos Historia que “no se acerquen” a la gobernadora y exhibió la ausencia en la Plaza de la Democracia de la presidenta municipal capitalina, Claudia Rivera Vivanco.

Sugirió que ella es una “sumisa”.

Con una invitación que sonó a orden, el incontrolable JJ le advirtió a Claudia: “la necesitamos de este lado, del lado correcto de la historia”.

Entienden ya, incluso con la cantaleta del “bajo protesta”, la mayoría de los integrantes del lopezobradorismo que tienen una responsabilidad de gobierno o legislativa, que ha llegado el momento de dar vuelta a la página.

Hasta el tan criticado ex priísta y ex panalista Héctor Alonso Granados ha llamado en entrevistas a dejar la estrategia de enfrentamiento, para que también los poblanos dejen de ver a los diputados lopezobradoristas como “trogloditas”.

El JJ ya ha perdido legitimidad en su propio movimiento.

Puebla no puede ser incendiada por un único desquiciado resentido.

La responsabilidad ahora, para “contenerlo”, es de los lopezobradoristas.

Quieren, eso es claro.

¿Pueden?, es la duda.

gar_pro@hotmail.com

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