¿Y DESPUÉS DE LAS MARCHAS, PROTESTAS Y PAROS, QUÉ?

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Poco se avanzará, más allá del desahogo social, si las expresiones de hartazgo contra la inseguridad, feminicidios y violencia de género que vivió el país entero con las manifestaciones femeninas y, especialmente Puebla, con la masiva marcha estudiantil, no se reflejan en la vida cotidiana y en acciones concretas del Estado Mexicano. Con el reconocimiento a las mujeres y a los universitarios deben venir las reformas legislativas, locales y federales, así como las acciones ejecutivas en la materia. En la entidad ya se trabaja en concreto sobre la fiscalía especial para estudiantes, en la revisión de los casos de acoso en las universidades y, deberá homologarse en el Legislativo, el incremento de hasta 65 años de cárcel para feminicidas. Mientras tanto, desde Palacio Nacional aún se sigue demeritando la lucha por estas causas. Todo indica que, a pesar de las sacudidas, hay quien no entendió el mensaje.

Después de las jornadas que han vivido el estado y el país, las cosas deberían estar cambiando radicalmente.

Muchos ya han sabido escuchar y leer las voces de los estudiantes y de las mujeres.

Pero hay quienes definitivamente no.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador sigue ensimismado, enconchado y terco, en que estas expresiones masivas son fraguadas por el ánimo golpista de los conservadores que son sus enemigos.

Desde su óptica, son los neoliberales que buscan derrocarlo, quienes subrepticiamente arman y financian estas manifestaciones.

No. No entendió.

La expresión popular, si bien por ahora no es estrictamente contra un gobierno, no está lejos de serlo.

Pero no es nuevo.

Vicente Fox lo enfrentó muchas veces a los largo de sus seis años de mandato, de 2000 a 2006.

También en contra del guanajuatense hubo un malestar y decepción.

El cambio que se ofreció nunca llegó.

Igual pasó con Felipe Calderón.

Ocurre hoy con López Obrador, con el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y con la Cuarta Transformación (4T).

Muchos mexicanos se sienten estafados, por lo que se prometió y el contraste con la terca y cruda realidad.

En Puebla y desde Casa Aguayo, en cambio, se ha tenido la capacidad de leer distinto el escenario.

Respecto de la marcha estudiantil histórica, se trabaja ya en el cumplimiento de los acuerdos.

La Fiscalía Especializada en Atención a Universitarios, que propuso Miguel Barbosa, ya tiene sede.

Está cerca de la Fiscalía General del Estado (FGE), en la colonia Gabriel Pastor.

Contará con varios agentes y servicios médico y psicológico, entre otros servicios.

También deberán verse pronto la acciones para mejorar la seguridad en torno a los planteles y en el transporte.

El Congreso el estado, mientras tanto, deberá apresurase a la homologación del endurecimiento de penas para feminicidas, una vez que pase en el Senado.

El pasado 18 de febrero, ya la Cámara Baja avaló el aumento de 60 a 65 años de prisión la pena máxima.

Esta reforma el Código Penal Federal también incrementó la mínima, que será de 45 años, en lugar de 40.

Ahora, como minuta, está en el Senado, que la avalará en breve.

Puebla deberá ser, si se quiere mandar un buen mensaje, de las primeras entidades en realizar la homologación.

Estos son temas de forma y fondo.

Por eso no ha gustado el discurso cuadrado desde Palacio Nacional.

La falta de empatía.

La reiterada ausencia de sincronía e interés.

Parece que “no entienden que no entienden”.

gar_pro@hotmail.com

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