EL COVID-19, AMLO Y LA FE COMO ÚNICA POLÍTICA DE ESTADO… FALLIDO

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La fe no puede ser nunca una política de Estado. Frenar el Coronavirus está, en el terreno de la prevención, en nuestras manos, de los ciudadanos, de la sociedad. Mientras el Presidente anda besando niños, con inadecuadas actitudes, y asegura que, como el actual gobierno es “honesto”, nada podrá en su contra, “ningún infortunio, ninguna pandemia”, en México estamos cerca de la Fase 2 (transmisión comunitaria) del Covid-19. Resulta decepcionante y confuso que, por las noches, los expertos de la Secretaría de Salud den información y recomendaciones puntuales, en las conferencias diarias para este fin, y Andrés Manuel López Obrador las desestime y las desautorice, con sus dicho e irresponsabilidad, horas después en sus mañaneras. En Puebla, el gobierno ha tomado acciones y anunció medidas precisas. Este es nuestro escenario, en el que mucho tenemos todos que hacer.

En apenas 24 horas, entre el viernes y el sábado pasados, los casos de Covid-19 en el país pasaron de 26 a 41.

Para este domingo, se informó de 53 confirmados.

De ellos, 60 por ciento son hombres y 40 por ciento mujeres.

Citando a los especialistas, hemos entrado a la “geometría de la pandemia”.

Por eso estamos en camino de dejar la Fase 1 (importación de casos).

Las autoridades de la Secretaría de Salud del gobierno de la República han anunciado que vamos hacia la Fase 2 (transmisión comunitaria).

La indeseable Fase 3 (etapa epidemiológica) no sabemos cuán lejos está.

“Esta va a ser una epidemia larga y tenemos que cuidar los recursos financieros, materiales y humanos, para enfrentarla”, reconoció este domingo Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Secretaría de Salud.

Sin embargo, hay mucho que podemos hacer.

Este sábado se anunció la Jornada Nacional de Sana Distancia.

En principio irá del lunes 23 de marzo y al domingo 19 de abril.

Contempla cuatro ejes esenciales:

Mantener las medidas básicas de prevención.

La suspensión temporal de actividades no esenciales.

La reprogramación de eventos (actos) de concentración masiva.

Y la protección y el cuidado de las personas adultas mayores.

El gobierno del estado de Puebla ha sincronizado sus acciones.

También desde el próximo 23 de marzo se asumirán estas medidas.

El gobernador Miguel Barbosa ha pedido calma y atender a las fuentes serias de información.

Anunció una disposición inmediata de 200 millones de pesos para atender la contingencia.

Se están comprando insumos e instrumental.

Su administración atenderá la salud de los poblanos.

“Hay gobierno, hay liderazgo… y estamos preparados”, ha dicho.

En todas estas acciones, sin embargo, los ciudadanos tenemos una tarea y una responsabilidad muy grandes.

Hace unas tres semanas, en Italia y en España, el tema se prestaba a risa.

Nada pasará, se pensaba.

Las cifras, entonces, proporcionalmente eran similares a las que hoy tenemos en México.

Ahora, los italianos y los españoles viven un forzado encierro, para detener la pandemia.

Los diarios españoles más importantes salieron este domingo con una misma portada.

#EsteVirusLoParamosUnidos

Y así es, efectiva y solamente.

Unidos.

Que nos sirva de lección lo que pasa el otro lado del Océano Atlántico.

Hagamos lo propio acá.

Lo peor que podemos hacer es no tomar en serio el riesgo.

Pero en serio no significa caer entrar en pánico.

En México, de manera profundamente lamentable, quien menos seriedad le da a las medidas es el Presidente de la República.

Mientras los especialistas de su administración emiten recomendaciones, él ofrece antirrecomendaciones.

El tabasqueño incita a ignorar la contingencia.

Bésense, abrácense, pide y él lo hace.

Y a veces de maneras extrañas, por decir lo menos.

Y eso es muy grave.

Hasta Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, se ha tomado en serio el Covid-19.

Y eso ya es ir muy lejos en las comparaciones.

Con siete casos en el país sudamericano Maduro, decretó una “cuarentena social”.

En México, Andrés Manuel se la pasa como de paseo, comiendo, besando y abrazando a sus seguidores.

Encima, su actitud mesiánica lo ahoga.

“Tengo fe de que vamos a sacar a nuestro querido México adelante.

“No nos van a hacer nada los infortunios, las pandemias, nada de eso.

“Vamos a sacar adelante a nuestro país, porque cuando no hay corrupción el presupuesto rinde, alcanza. No alcanza para nada el presupuesto cuando se queda en unas cuantas manos”, dijo este domingo en Guerrero.

Para Andrés Manuel López Obrador la contención del Covid-19 se dará por un acto de fe.

De “honestidad”.

No de ciencia.

No de control.

No de prevención.

Olvida que es jefe de Estado y de Gobierno.

La fe no puede ser una política pública.

No una de Estado.

No una directriz de gobierno.

Estaríamos (¿o ya estamos con él?) perdidos.

gar_pro@hotmail.com

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