YA PIENSAN EN BAJAR AL PRD DEL TUMOR LOCAL

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En la construcción estatal de la alianza Va por México, muy pronto podría romperse la liga que el PRD ha estirado peligrosamente con su empecinamiento en tener 7 de las 26 candidaturas legislativas locales. A espaldas de los perredistas, los negociadores de PRI y PAN ya se han planteado seriamente la posibilidad de bajar al partido del sol azteca y repartirse, en equilibrio, 13 demarcaciones cada quien, para la batalla por el Congreso de Puebla.

El argumento es muy sólido: el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el estado no vale siquiera 3 por ciento, como potencial de votos.

No tendría entonces por qué aspirar a tener casi 30 por ciento de las candidaturas.

Además de que, regionalmente, tampoco tiene peso específico. Sus “líderes”, o dueños de la fraquicia a menos, no son además sino fantasmas -extraídos, por cierto, del averno morenovallista-.

Así lo ven en el Tumor (Todos Unidos contra Morena) local.

Sin embargo, los perredistas se miran al espejo con una “alta autoestima política” y consideran que, si en la alianza federal les tocaron 4 de 15 distritos electorales, la misma proporción debe darse en la local.

Eso ha venido complicando todo en las mesas de negociación, porque el ofrecimiento final que les han planteado a los perredistas es poner candidatos en 4 de los 26 distritos.

Un acuerdo adicional es que, si algún diputado local actual de estos partidos busca la reelección por la vía de mayoría relativa, se le respetará en la alianza su distrito.

Las dudas siguen y con ella las definiciones podrían llevarse hasta mediados de marzo, aunque las convocatorias de los partidos saldrán en la primera semana de febrero.

Específicamente, en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), los aspirantes eternos esperan la concreción de los acuerdos, para entonces comenzar la pelea interior para hacerse de una candidatura.

Sin embargo, hay nombres que ya están sobre la mesa, como seguros contendientes.

De entrada, el actual diputado antorchista Nibardo Hernández Sánchez irá por el mismo distrito que ganó, de panzazo, en 2018: el 23 con cabecera en Acatlán de Osorio.

Para la capital, dos postulaciones serán para Karina Romero Alcalá, hija de Blanca Alcalá, y posiblemente para Enrique Doger Guerrero, ex alcalde y ex rector de la BUAP.

En la zona de Tepeaca, el seguro candidato es Absalón Ramos Fuentes, ex presidente municipal de Los Reyes de Juárez y ex candidato legislativo en 2018, que sucumbió ante el Tsunami Lopezobradorista, a pesar de su liderazgo regional.

La Sierra Norte sería casi entera para el PAN, a no ser por la candidatura que encabezará Enrique Rivera Reyes, ex presidente municipal de Chignahuapan, a quien el PRI bajó de las diputaciones federales por el tema de género.

En Chalchicomula de Sesma (Ciudad Serdán), la demarcación local sería para Juan Navarro Rodríguez, quien también se cayó de la posibilidad de una candidatura federal.

Ese es un acuerdo, por cierto, interno en el tricolor: quienes no alcanzaron su aspiración federal, tendrán premios de consolación en el acomodo local.

Mientras todas estas piezas se mueven y avanza la construcción de la alianza, un elemento ha venido a ser especialmente atractivo para priístas y panistas.

“¿Y si bajamos al PRD?”, es la frase que lo resume.

gar_pro@hotmail.com

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