CASO MONSEÑOR FROYLÁN, EL PLEITO INFERNAL POR SU HERENCIA

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La disputa por una herencia de más de 4.5 millones de pesos, varias piezas invaluables de arte sacro y las cenizas de Monseñor Froylán González Pérez, han expuesto un terrenal infierno, que involucra a la Iglesia Católica Poblana y a los sobrinos del sacerdote -quien murió por COVID-19-, en el que hay acusaciones de hurto, avaricia, mentiras, abusos y otros pecados capitales.

Como reza el axioma de los abogados, suponiendo sin conceder que algo de razón haya en las versiones, tanto en la que denuncia un robo, como en la que advierte el resguardo del patrimonio del tan querido sacerdote, lo evidente es que se asoma aquí un tema de miseria humana.

Vayamos a los antecedentes.

Familiares directos de Monseñor Froylan, quien falleció por coronavirus el pasado 25 de enero, acusaron al sacristán Paúl Luciano Calderón González, de saqueo.

Aseguran que de la Parroquia de Nuestra Señora de La Candelaria y Guadalupe en Xonaca, él robó sus cenizas.

Que falsificó su firma para sacar de sus cuentas bancarias 4.5 millones de pesos.

Que eran los ahorros de su vida.

Aseguran que también se sustrajeron tres cuadros que datan del Siglo XVIII, La Anunciación, El Nacimiento del Niño Jesús y La Concepción de la Santísima Virgen.

Todo, lo expusieron supuestamente en una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado (FGE) y luego compartieron los datos con algunos medios de comunicación.

No deja de llamar la atención que haya tanta precisión de estos familiares en reclamar lo que es especialmente de mayor valor.

A los medios dijeron que también les importa recuperar las cenizas para hacer homenaje a Monseñor, quien sirvió por más de 50 años a la comunidad poblana y cuya obra es muy valorada.

Los familiares, cuyos nombres no han sido dados específicamente a conocer, al menos no en los medios, cargaron también contra el sacerdote que, por la muerte de Monseñor Froylán, entró al relevo en su parroquia.

Acusaron al padre Amando Pérez de cambiar “abusivamente” las chapas de la sacristía.

Incluso en sus versiones cuestionaron su edad, pues “tiene más de 80 años”, así como que tenga a su resguardo otros templos.

Pero está el otro lado de la moneda.

Según ha trascendido, no se trató de ningún robo, sino que las piezas de arte sacro, el dinero y las cenizas, están en resguardo de la Arquidiócesis y tu titular, el Arzobispo Víctor Sánchez Espinosa.

Y un dato relevante es que ese fue el deseo del padre Froylán, precisamente para atajar el “interés indebido de sus sobrinos”.

Oficialmente, hasta el cierre de esta entrega, no hay una postura de la Iglesia Católica Poblana.

Tampoco de la Fiscalía.

Llama la atención la rapidez con la que la familia puso la denuncia ante la FGE, si lo hizo.

También extraña el silencio institucional.

Lo evidente es que se trata de una disputa económica.

Un averno judicial.

Uno que desnuda las humanas pasiones materiales.

En nombre… de Dios.

gar_pro@hotmail.com

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