ANA TERE, LA FICHA DE LA DERECHA PARA EL PAN ESTATAL

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Por ser la primera opción del grupo de los panistas de cepa y por lo que representa, tanto como referente histórico, como en la actual coyuntura, Ana Teresa Aranda es la ficha con la que jugará el ala más ortodoxa de la derecha poblana -léase el grupo de Eduardo Rivera Pérez-, para buscar la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional (PAN).

Luego de que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) ha pretendido allanar el camino para la reelección de Genoveva Huerta Villegas, con el candado del género, todos los callejones de este brete llevan a la candidatura de La Doña, como afectuosamente la llaman.

Aunque hay en curso impugnaciones a ese candado del CEN, no se les ve futuro exitoso.

Pero no todo está perdido.

El presidente nacional Marko Cortés Mendoza, quien también busca su permanencia, ha debido dialogar con el grupo del alcalde electo de la capital poblana.

Incluso personalmente.

Con relativa cordialidad.

Ana Tere, en este contexto, entrará a la baraja.

Puede dar una batalla real.

Es la primera opción del grupo de Eduardo Rivera, pues el resto de cartas -sin ofender- o no dan la talla o son personajes sin ningún peso adentro y afuera del partido.

Marko Cortés deberá al menos aparentar que permitió una competencia verdadera, si no quiere enemigos en Puebla.

Sin embargo, la renuncia que la hoy diputada federal presentó hace años a su militancia albiazul, pesará en el tema.

Mucho.

Genoveva Huerta, en su afán de no tener una competencia interna real, intentará anular por esa vía a Ana Tere Aranda.

Bajarla del ring, antes de que el campanazo inaugure las hostilidades.

Los estatutos demandan cinco años efectivos de militancia, previos a competir por la dirigencia.

Ana Teresa Aranda fue candidata independiente a la gubernatura de Puebla en 2016.

Meses más, meses menos, acreditar su regreso al panismo formal va a ser el conflicto.

Posiblemente éste llegará hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Genoveva Huerta y su grupo alegrarán que la diputada federal está impedida para ser presidenta del Comité Directivo Estatal (CDE).

Sin embargo, está la otra versión, que la “renuncia” a su militancia, en 2015, aunque tuvo un contundente efecto mediático, no se registró estatutariamente.

Ahí estará el primer pleito.

En una guerra llena de morbo y seguramente de fiereza.

Dos mujeres.

Quienes además recién este miércoles comenzaron su ejercicio como diputadas federales.

Mujer contra mujer (por los candados del CEN).

Y diputada contra diputada (por las coincidencias).

La única, pero sólida duda, es si esa ficha le alcanzará a Lalo Rivera para derrotar a Genoveva Huerta.

Porque hay mucho en juego.

Las candidaturas de 2024.

Ni más.

Ni menos.

El futuro entero en esta guerra.

gar_pro@hotmail.com

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