La comedia de Pericles

Arturo Luna Silva

Pericles, el aprendiz de payaso, nunca por supuesto el maravilloso político y orador ateniense, decidió tirarse al piso, victimizarse y desgarrarse las vestiduras con el envío de una carta con destinatario equivocado.

En su texto, Pericles Olivares –maestro del teatro (pero no del griego)- le mandó a decir a Carlos Meza que el proceso interno del PRI para elegir al candidato a la presidencia municipal de Puebla es “inequitativo”, “injusto”, y que puede terminar en “un desastre”.

Una comedia”, y no precisamente autoría de Sófocles o Eurípides, señaló el secretario del Trabajo y la Competitividad –lo que quiera que esto último signifique en Puebla-.

Pericles, el principal estratega de la Grecia antigua, fue sumamente brillante. Está claro que su homónimo poblano es un verdadero periplo: o peca de ingenuo o cree que nosotros lo somos.

Y es que no se necesita tener bola de cristal para saber que el proceso del que participan él y otros 10 políticos del PRI es todo, menos democrático.

La regla es que no hay reglas. Lo que manda es la “dedocracia”.

Es decir, la caprichosa voluntad de un solo individuo por encima de las ambiciones y los apetitos personales o grupales del resto de sus congéneres.

Aceptadas por todos, son las normas que se han dado así mismos los propios priístas para la transmisión y/o preservación del poder.

Y que nadie se llame a engaño.

En el Revolucionario Institucional, y no de ahora, manda uno, no la manada. Vamos, que el “asambleísmo” es pura retórica. Y por el momento quien manda se llama Mario y se apellida Marín Torres.

Pobre Pericles si hoy pretende ignorar esta realidad política y exigir juego limpio a su partido, del que ha comido y seguirá comiendo.

Y es que quien entra al juego acepta implícitamente sus riesgos, entre ellos el de ser utilizado y manipulado para fines superiores.

Pero tal parece que nuestro personaje es de esos priístas oportunistas y convenencieros que están muy, muy cómodos cuando las “reglas” del sistema los favorecen, y se “rebelan” y hablan de “dados cargados” y “antidemocracia” y de “la venida del anticristo” cuando esas mismas “reglas” no los favorecen.

Ya lo dicen los viejos políticos del PRI: la democracia murió en Atenas.

Es raro que Pericles no sólo no lo sepa, sino que ahora pretenda hacernos creer que no sabía a lo que se metía.

Por origen, por destino, el PRI es un partido acostumbrado a tomar sus decisiones mediante acuerdos unipersonales o cupulares. Quien le diga lo contrario, le miente o trata de verle la cara.

Al “Gran Elector”, también conocido como Mario Marín, se le reprocha el tratar de influir en la elección del candidato del PRI a la alcaldía, pero para la mayoría de los comentaristas del “círculo rojo”, algunos más cerca de la diatriba que del análisis serio, es normal que haga lo mismo respecto a la carrera a Casa Puebla.

A Marín le alcanza para eso y más, pero Pericles Olivares se indignó porque según documentó el periódico digital e-consulta, Mario Montero fue recibido y arropado por la estructura municipal del tricolor, y no en una ni en dos, sino en tres ocasiones.

¿Sabrá Pericles quién dio instrucciones precisas para que eso sucediera?

Fue Marín, obviamente, y como viejo lobo de mar, Pericles no puede decir que no lo sabe.

A mí me parece que la “rebelión” de Pericles es sólo un acto más (acto bufo, por cierto) de este teatro de sombras que es la política a la poblana.

Y es que reitero: equivocó garrafalmente al destinatario de su escrito. No debió ser Carlos Meza el objeto de su desahogo, sino en todo caso Mario Marín, su jefe, su patrón, su líder, el único que dice cómo y a qué hora se mueven las procelosas aguas en el océano de su Imperio.

Lo único bueno es que aún está a tiempo de rectificar el camino y reclamar a quien realmente corresponde. ¿Se atreverá? ¿Estaremos ante una nueva versión de la guerra del Peloponeso? ¿O acompañará a Tucídides en su ostracismo?

No se pierda el último capítulo de esta…“comedia”, en la que el único bufón lleva por nombre el de Pericles, Pericles Olivares –que ya es decir bastante-.

gar_pro@hotmail.com

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