Una cachetada de realidad

Arturo Luna Silva

“¡Cómo no íbamos a perder si hicimos todo para perder!”.

Es la conclusión a la que han llegado, en medio de la catarsis –que incluye, por supuesto, la cacería de brujas y la noche de los cuchillos largos en busca de culpables-, algunos priístas metidos a la operación política de la campaña de Javier López Zavala.

Lo único totalmente cierto es que al mentor y creador del malogrado candidato de la alianza “Puebla Avanza”, Mario Marín Torres, le pasó lo que a Maradona con Argentina: la soberbia y sólo la soberbia lo mató el domingo 4 de julio.

Esta es una crónica adaptada publicada por el diario español EL PAÍS tras el sonado fracaso de la selección de Messi, Higuaín, Tévez y Milito ante Alemania.

Una situación muy, pero muy similar a la sucedida con el PRItanic poblano que, obviamente, se hundió hasta el fondo del mar, fondo del que quién sabe cuándo y cómo emergerá:

“Se equivocó Diego Armando Maradona (o sea Mario Marín). Prácticamente, todos los comentaristas argentinos (poblanos) coinciden en el análisis: la selección albiceleste (el PRI) no estuvo ni cerca de poder ganar a Alemania (o sea a Rafael Moreno Valle y la coalición “Compromiso por Puebla”) porque jugó desordenada y el equipo técnico (o sea Alejandro Armenta, la comandanta Paloma, el Club de Toby de López Zavala, etcétera) tomó malas decisiones.

Maradona (o sea Marín) defendió hasta el final su modelo de fútbol (es decir, de hacer política). Pero se llevó una cachetada de realidad, pues cayó contra una idea bien ejecutada, un proyecto, el alemán (o sea, el morenovallista), construido paciente e inteligentemente a lo largo de los años. La selección argentina (el PRI poblano) necesita urgentemente una refundación. Ojalá sirva la lección.

“Lo que más se le reprocha al seleccionador (Maradona, es decir, Marín) es no haber hecho cambios para el encuentro contra Alemania (o sea contra Moreno Valle) y no haber sido capaz de meter nuevos jugadores cuando vio lo que sucedía en la cancha (la caída de López Zavala que ya anunciaba el peligro). Maradona (esto es: Marín) leyó mal el partido (el proceso), apostó todo a la motivación y el buen rollo, pero, poco a poco, hasta los propios jugadores (los priístas) se dieron cuenta de que con eso no se ganan los partidos. Y de que Maradona (Marín) no era, no es el Papa Noel.

“(Por su parte), Messi (o sea: López Zavala) no sale tampoco demasiado bien parado de las críticas, aunque muchos comentaristas creen que estuvo desaprovechado. “Messi (López Zavala) se va del mundial (del proceso) sin goles y como una gran decepción”, asegura La Nación, que resalta también que Alemania (Moreno Valle) no le hizo ni una sola falta en todo el partido (la campaña)”.

Sí, tiene razón EL PAÍS: Maradona (Marín) se creyó Dios.

Y una cachetada de realidad lo regresó al mundo de los mortales.

gar_pro@hotmail.com

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