Del “respeto mutuo”, la luna de miel y otras cosas

Arturo Luna Silva

 

Que uno de los pocos que estaban enterados con antelación de la reunión del lunes en el Distrito Federal entre Mario Marín, Rafael Moreno Valle y Elba Esther Gordillo, fue el ex candidato del PRI a la gubernatura, Javier López Zavala.

Que no obstante el gran, gran interés que despertó entre sus allegados dicho encuentro, previo al sostenido ayer –éste sí a la luz del día- en Casa Puebla, López Zavala esquivó el tema y sólo se limitó a comentarles que durante la conversación privada en los terrenos de Elba Esther, Marín y Moreno Valle acordaron mantener “respeto mutuo”, lo que en lenguaje llano y puro debe entenderse como un pacto de impunidad para el actual gobernador.

Que de ser así, los electores de Moreno Valle –que tras abrir los ojos ahora quieren sangre- tendrán que esperar para mejor ocasión el prometido ajusticiamiento a Mario Marín, pues seguramente Moreno Valle y Elba Esther Gordillo no van a tocarlo ni con el pétalo de una rosa: a él; a sus colaboradores, quién sabe, quién sabe

Que tras ver la gran, gran cordialidad con que ayer lavaron y plancharon ambos gobernadores –el electo y el vigente- en Casa Puebla, todo parece indicar que la forma sigue siendo fondo, que les fue requetebién con Elba Esther y que sin duda hay luna de miel entre marinistas y morenovallistas, lo cual, a final de cuentas, se entiende y se justifica, pues son ramas de un mismo árbol genealógico; vamos: priístas que, en los hechos, tienen mismo comportamiento, mismo lenguaje y mismo código genético, ¿o me equivoco?

Que entonces Moreno Valle puede terminar como Felipe Calderón –que le mostró tarjeta roja a Marín y luego hasta la foto se sacó con él- o más exactamente como el tristemente célebre de Vicente Fox, que prometió en campaña aplastar a todas las víboras prietas y tepocatas del PRI, y no sólo le tembló el pulso, sino que no quiso, nunca quiso, y fue abierto cómplice de muchas de las tropelías cometidas por sus antecesores.

Que ante la real politik, vuelve a confirmarse que en política “no prometas lo que no vas a cumplir”.

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Que hace unos días la presidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá, le pidió la renuncia a su secretario de Gobernación, Juan de Dios Bravo Jiménez. ¿La razón? Pérdida de confianza. Cuentan que el robusto funcionario, cercano por cierto a López Zavala, ha dejado crecer intencionalmente, y con fines aviesos que tienen que ver con la sucesión en el PRI estatal, los conflictos causados por las remodelaciones en el Paseo Bravo y Los Sapos.

Que no es el único que está en la mira de la alcaldesa, quien en las próximas semanas podría sorprender con una serie de movimientos dentro del primer nivel de su equipo de colaboradores, evaluados permanente y constantemente por el ojo crítico de su jefa.

Que además de Moreno Valle y López Zavala -cuya asistencia o ausencia ha causado enorme expectativa-, entre los invitados a la anunciada fiesta de cumpleaños de Enrique Doger está el ex dirigente del PRI, ex candidato presidencial y ex gobernador de Tabasco Roberto Madrazo Pintado.

Que hay quien opina que quien daría una contundente y magnífica lección de política con su presencia en la comilona por el aniversario 53 de Doger sería el rector de la BUAP, Enrique Agüera Ibáñez, pues bien dicen que hay que tener a los amigos cerca, pero a los enemigos, más, mucho más cerca.

Que hoy y el viernes se estaría dando la segunda reunión privada entre Blanca Alcalá y el presidente municipal electo, el panista Eduardo Rivera Pérez, con el fin de seguir avanzando en el proceso de transición.

gar_pro@hotmail.com

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