Comerciantes del Centro Histórico: se destapa la cloaca

Arturo Luna Silva

 

¿Por qué el Consejo de Comerciantes del Centro Histórico de la Ciudad de Puebla recibe fondos públicos del gobierno del estado?

¿Por qué a esta asociación civil se le canalizó un cheque por un millón 500 pesos por parte de la Secretaría de Desarrollo Económico?

¿A cambio de qué?

¿A cuenta de qué?

¿Qué esconden José Juan Ayala Vázquez y Jorge Nasta Vázquez, actuales presidente y tesorero, respectivamente, del citado Consejo?

Las anteriores son apenas cinco de las muchas preguntas que surgieron al publicarse este miércoles en las páginas de “El Sol de Puebla” un desplegado en el que se exhiben las miserias de esa asociación civil y se denuncian diversas anomalías por parte de conocidos –y hasta hace poco, muy respetables- comerciantes y prestadores de servicios de la Angelópolis.

En dicho documento, Ramón Reigadas Huergo, Jorge de Jesús Ávila López, Luis Manuel Cueto Pacheco, José Ramón Aguirre Enríquez, Benjamín García Ambriz, Alejandro Hernández Flores y José de Jesús Márquez Ramírez acusan un claro acto de corrupción por parte de Nasta, anterior presidente del Consejo, y siete directivos más.

Explican que Nasta violó los estatutos para prolongar su estancia al frente del organismo “porque así le convenía para poder recibir la cantidad de $ 1,500,000.00 de la Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno del Estado, alterando en forma burda la copia del recibo cambiando la palabra “apoyo” por “préstamo”, cantidad que se repartieron él con la mayor parte $ 625,000.00 y siete directivos” (sic).

Los otros siete directivos involucrados en el lodazal son:

José Juan Ayala Vázquez, quien se quedó con $ 250,000.00; Miguel Ángel Ayala Vázquez, hermano del actual presidente y quien obtuvo $ 125,000.00, y José Luis Jiménez Cebada, que no es consejero pero aun así recibió $ 150,000.00, así como Jorge Estuardo Bazán Yitani ($ 200,000.00), Jaime Muñoz Rojas ($ 50,000.00), David Aquino Bouchan ( $ 50,000.00) y Alberto Posada García ($ 50,000.00).

Los quejosos cuentan que el 14 de mayo de 2010 se convocó a una asamblea general ordinaria, pero el Sr. Nasta, que seguro no tiene la conciencia tan tranquila, no se presentó para rendir el informe de Presidencia y Tesorería.

Peor aún: en el tiempo en que desempeñó su función como presidente (tres años) no registró su personalidad legal en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio.

No obstante lo anterior, abrió una cuenta bancaria a nombre del Consejo y cobró el cheque de la Secretaría de Desarrollo Económico, cheque que no se sabe para qué fue entregado al grupo de comerciantes y menos a cambio de qué.

Dicen Reigadas y sus camaradas, quienes por cierto anuncian su renuncia a la asociación civil, que la mesa directiva actual –o sea, la encabezada por Ayala Vázquez- se opone a reembolsar el dinero propiedad del Consejo, actitud que los hace cómplices del Sr. Nasta.

“Teniendo conocimiento de los desagradables acontecimientos que desacreditan la imagen del Consejo que nosotros fundamos, no podemos ni debemos ser copartícipes de acciones que manchen nuestra solvencia moral y económica”, señalan al final del desplegado.

Sí, se destapó la cloaca.

gar_pro@hotmail.com

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