San Miguel S.A. de C.V. (o el tamaulipeco tiene hambre)

Escasos dos meses tardó el nuevo y flamante director del Cereso de San Miguel, el tamaulipeco Juan Roberto Montes Romero, en sacar el cobre y  por ende, empezar a cobrar utilidades en lo que significa una de las fábricas de millonarios más importantes que durante más de dos décadas ha venido administrando el gobierno del estado de Puebla.

Si hubiera alguna duda de lo anterior, nada más hay que remitirse a los dos últimos directores, los criminólogos Heriberto Galindo Martínez y Luis Ramón Hernández Sabás.

El primero de ellos titular en el sexenio marinista y el segundo el campeón de las fugas en el sexenio melquiadista, ambos cada uno en su momento, protagonistas de películas hollywoodenses, al sufrir una transformación de mendigos a millonarios en su paso por la prisión más importante del estado.

Pero quien no ha perdido un solo día a partir del viernes uno de abril del 2011, en que tomó posesión de su cargo sabedor de que el tiempo es oro, es Juan Roberto Montes Romero, quien de inmediato se fue a persignar con los hermanos Edmundo y Leonardo Tiro Moranchel, mismos que son actualmente los capos en esa ínsula de impunidad que opera detrás de los muros de San Miguel.

En su afán de empezar a disfrutar de la genero$idad de los hermanos Tiro Moranchel, nuevamente los reinstaló en el  área de V.I., que es la zona más exclusiva del penal, de donde fueron sacados días antes de terminar el sexenio marinista, para quitar un poco la atención de los medios de comunicación.

Sin embargo el tamaulipeco corrió luego luego a  tenderles de inmediato alfombra roja a los conocidos defraudadores, obviamente a cambio de un oscuro pacto cuyos detalles en este momento se ignoran todavía.

Por ello, no es de llamar la atención que las autoridades penitenciarias hayan pretendido ocultar la muerte del interno Everardo Amador Espinoza de 29 años de edad, ocurrido el pasado martes 31 de mayo en el Hospital General del Sur, luego de que días antes, el viernes 20 de mayo, se cayó de la azotea de uno de los dormitorios, cuando estaba instalando una antena de televisión, para  dar un servicio de calidad a los zares de Sigma e Invergroup.

Ya de regreso en la sección de cinco estrellas de San Miguel, los Tiro Moranchel disfrutan de todas las comodidades que el dinero, la tecnología y la complacencia de las autoridades penitenciarias puedan permitir.

Incluso, desde su celda, los hermanos Tiro Moranchel tienen acceso directo a Internet.

Es más: todos los días mandan solicitudes de amistad en sus cuentas de facebook y si usted que está leyendo esto, aún no le ha llegado todavía, no sufra porque en estos días recibirá su invitación, siempre y cuando usted tenga acceso a las redes sociales.

Pero si usted es uno de los cientos o miles de defraudados por este par de rufianes, le recomiendo que se despida de su lana; sin embargo, si tiene la esperanza de que pueda recuperar quizá parte del dinero que le fue timado, sígalos en el twitter, no creo que arregle nada, pero por lo menos se podrá entretener un rato.

Es increíble que el gobernador Rafael Moreno Valle no sepa lo que está pasando en San Miguel, o que sabiéndolo no ordene a su secretario de Seguridad, Ardelio Vargas Fosado, limpiar la cloaca que sigue igual, idéntica que en tiempos de Melquiades Morales o de Mario Marín.

Y es que ahí, ahí sí no se ha visto ningún cambio, ni mucho menos aquello de que lo que dicen, lo hacen.

¿O sí?

gar_pro@hotmail.com

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