BUAP: ¿Construyendo Candidato?

Un día aparece como el principal promotor de la entrega de becas para más de 500 alumnos con los más altos puntajes en el examen de admisión.

Al otro se le observa sonriente, feliz, en primera fila en la presentación oficial de Los Lobos.

Otro más camina firme y seguro, codo con codo junto al gobernador y su importante comitiva, durante una visita y un largo, eterno recorrido al campus universitario.

Un domingo aparece destacado en la revista de la socialité poblana, acompañado de su esposa, asistentes ambos a un concierto de conocido, célebre cantautor.

Una mañana cualquiera se le ve en los resúmenes de los noticieros del duopolio televisivo presentando, a nombre del jefe, la nueva edición del Sorteo BUAP o recibiendo orgulloso, como un padre recibe a un hijo, los reconocimientos expedidos por Standard & Poor´s, Fitch Ratings y Moody´s.

Una noche, la de la Carrera Universitaria, se le sorprende abajo del pódium, en ropa deportiva como es obligado, entregando las medallas y los diplomas a los ganadores de una competencia que involucró “nada más” a 16 mil atletas.

Y una tarde de finales de septiembre –por ejemplo la de ayer- se placea con el presidente municipal, ex futbolistas famosos como Alberto García Aspe y simpáticos empresarios españoles para anunciar, ante docenas de jóvenes deportistas, el inicio de operaciones de la Escuela del Real Madrid en Puebla.

Sí, efectivamente, la exposición pública y mediática del tesorero general de la BUAP aumenta a pasos agigantados conforme se acerca el 2012 –tiempo de definiciones en varios sentidos- y nada, absolutamente nada es casualidad.

Pareciera que detrás del contador Alfonso Esparza Ortiz –un técnico probado en los hechos que hasta ahora se había mantenido con bajo, bajísimo perfil y que por eso pocas veces salía de su oficina de El Carolino-, hay todo un plan estratégico que solo unas cuantas personas conocen al detalle y que busca dotarlo de “personalidad” o estatus de potencial candidato.

En la universidad pública más importante y grande del estado, la efervescencia política es rutina, y las especulaciones son parte del día a día, sobre todo cuando hay un rector, Enrique Agüera Ibáñez, con gran popularidad y, por eso, con proyecto político personal a futuro.

Un rector que se mueve como pez en el agua en los pasillos del poder y que, sorprendente sobreviviente de las tormentas electorales de 2010, es ahora un objeto del deseo de priístas, panistas, aliancistas y hasta perredistas para encabezar alguna de las fórmulas al Senado.

“El que no se mueve no sale en la foto”, parece ser a los ojos de un observador atento el espíritu que animan los días –con sus noches- de Esparza Ortiz, quien no es ni mucho menos el único de los aspirantes, pero sí, tal vez, el que últimamente recibe –como se dice en el argot- más juego, “más calor”, por parte del rector, lo que no quiere decir que aquél sea el “gallo” de éste.

Que nadie se confunda.

Aquí únicamente se está registrando una serie de sucesos inesperados y sorprendentes que, en conjunto, marcan una tendencia.

Aunque eso sí: a partir de ahora, hay que seguir con atención los próximos movimientos del poderoso tesorero de la BUAP y los pasos calculados, medidos, que empieza dar con cierta celeridad.

También hay que ver cómo han subido sus bonos con –y entre- los operadores más cercanos al ánimo del gobernador poblano, con quienes se reúne periódicamente para hablar, en corto, del presente y, ¡claro!, por qué no, del futuro.

Quizá ahí esté la clave de todo.

La punta de la madeja.

El misterio por resolver.

La llave que abre la puerta.

Y finalmente, ¿el vellocinio de oro?

gar_pro@hotmail.com

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