Desatados

Sí, así andan: desatados.

O como diría un viejo amigo: desbocados.

Con la correa suelta.

Sin freno.

Sin pausa.

Desde el 5 de mayo, no hay –literalmente- quien los ponga quietos.

Con el juego abierto, cualquier pretexto es bueno para empezar campaña.

Puede ser un concurso de grafiti.

Un recorrido por obras recién inauguradas.

O incluso hasta el 10 de mayo.

Como el amoroso secretario de Salud, Jorge Aguilar Chedraui, quien este jueves no dejó escapar la oportunidad para presentarse, ya, como fuerte aspirante a la presidencia municipal de Puebla para 2013.

La de 4 años y 8 meses.

No hay casualidades y en política menos.

Como si fuera un acto verdaderamente digno de reportarse a la sociedad, un tema de vital importancia para la entidad, para el país, para el mundo, su oficina de prensa difundió un comunicado para informar que el joven funcionario “encabezó el festejo del Día de las Madres para las trabajadoras” de la dependencia que encabeza.

“Es para mí un gran honor saludar a todas ustedes en este Día de la Madre. Ante ustedes expreso mi más grande admiración y reconocimiento por ser madres trabajadoras, porque no solamente se dedican a su trabajo en los hospitales, sino que adicionalmente tienen el empeño atender su hogar, y sacar adelante a su familia y a sus hijos”, les dijo.

Sí. Aguilar Chedraui ya camina, ya se mueve, ya habla sobre todo como cualquier precandidato.

chedra1

Pero el apuntado secretario de Salud no es el único: él, como Fernando Manzanilla, Antonio Gali Fayad y Amy Camacho, viven la misma dualidad.

Ser funcionarios al tiempo que aspirantes, con agendas cargadas de actividades relacionadas y con el enorme, imperioso reto de crecer en las encuestas.

Y es que todos ellos tienen de aquí a diciembre para subir en conocimiento y demostrar que sí tienen tamaños para dar la pelea a los otros interesados, los que caminan sin el aval explícito, tácito, de Casa Puebla.

De ahí las prisas.

De ahí la urgencia.

De ahí los pequeños grandes equívocos al estilo Aguilar Chedraui.

No le extrañe que de aquí en adelante, sus “renovados” rostros, sus “grandes” resultados y sus “elocuentes” palabras se vean reiteradamente en los medios de comunicación.

Una, y otra y otra y otra vez más.

Obsesiva, circularmente.

Como escenas repetidas de la misma película.

Y es que la lucha por el poder no admite retardos ni mucho menos distracciones.

No, no puede esperar.

gar_pro@hotmail.com

Leave a Reply