Un negocio llamado PT (con el perdón de Mao)


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1.- Ni Mao Tse-tung en su Libro Rojo y sus “cinco tesis fundamentales” lo imaginó: sus seguidores poblanos del PT, encabezados por su líder máximo, el “profe” Alberto Anaya, hoy son conducidos hacia su revolución cultural, pero a la mexicana. Por un lado siguen manteniendo lazos comunicantes con el salinismo, que los impulsó para nacer como partido, y por el otro no han roto su “solidaridad” con el caudillo Andrés Manuel López Obrador. En Puebla, mientras tanto, se han entregado a los brazos del morenovallismo. Y por dos vías: la del zavalismo y la del melquiadismo, dos corrientes internas del PRI con el cuchillo cebollero listo para clavarlo en la espalda de su partido.

2.- Los maoístas “mexicas” han aprendido que para sobrevivir en el sistema político mexicano, deben practicar también el pragmatismo electoral en los procesos federales. Así siempre logran mantener su registro al lado de las otras llamadas “izquierdas” en México. Pero en lo local, siempre aplican la tesis “sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo”; por eso, en Durango van en alianza con el PAN, en otras entidades con el PRI o en Puebla, que van solos. Lo cual es un decir porque en los hechos ya son parte de la alianza Puebla Unida.

3.- Caso curioso el de los maoístas poblanos, encabezados por el ex legislador Zeferino Martínez, Mariano Hernández y Alfonso Rodríguez, dirigentes que por largos años se han mantenido en el poder del Partido del Trabajo y que cuentan con la bendición absoluta del “profe Anaya”; no tienen grupos internos que los cuestionen, en cada elección local se reparten los puestos de representación proporcional, son quienes negocian con los gobiernos en turno y entre ellos manejan discrecionalmente las buenas, muy buenas prerrogativas públicas que reciben. No viven en el paraíso pero casi, casi.

4.- Si la práctica hace al maestro, en el PT lo han llevado al extremo. Han sabido sacar provecho a la franquicia y a estas alturas han perfeccionado el método. En Puebla, por ejemplo, bajo los gobiernos del PRI, negociaron todo lo negociable y se enriquecieron sirviendo de plomeros: es decir, haciendo el trabajo sucio contra el PAN y sus candidatos durante las campañas. Históricamente muchos priístas “descontentos” han ido a parar al PT pero sólo ha sido en calidad de “paleros”. Su época de oro fue con Mario Marín, a quien le sacaron todo lo que pudieron, y en la campaña a la gubernatura de Javier López Zavala, a quien le vieron la cara: a cambio de fuertes sumas de dinero, le aseguraron miles de votos que nunca llegaron a las urnas.

5.- Y eso sí: se han diversificado. Uno de los grandes negocios del PT son los Centros de Atención y Desarrollo Infantil (CADIS), concesiones del Estado mexicano y de los gobiernos federales del PAN para lucrar a nombre de la “educación”. En Puebla el Partido del Trabajo opera cinco, coordinados por Mariano Hernández, constructor y ex socio de Rodolfo Huerta, ex perredista que ha transitado al PVEM pero que se ha mantenido fiel al zavalismo. Zeferino Martínez, “El Lobito Mayor”, dirige otra de las productivas ramas del business: es dueño de una organización campesina que recibe recursos públicos para proyectos de producción a nombre de los cafetaleros de la región de Hueyapan.

6.- Hoy, de manera muy “profesional” y con el visto bueno del diputado federal Alberto Anaya, por primera vez en la historia de Puebla el PT ha registrado 156 planillas municipales en todo el estado, además de candidatos en los 26 distritos electorales y, ¡vaya sorpresa! llevan como candidato oficial por la ciudad de Puebla al profesor Miguel Ángel Ceballos, un viejo priísta, empresario, ex diputado local, ex orador, ex funcionario de la Sedeso, ex marinista y actualmente muy cercano al melquiadismo por la vía de Fernando Morales Martínez, ex dirigente estatal del PRI y uno de los aliados más visibles dentro del tricolor del gobernador Rafael Moreno Valle. Ceballos, quien increíblemente hace poco se había pronunciado a favor de Enrique Agüera, llega para hacer el trabajo sucio a la alianza Puebla Unida: desempeñar más o menos el mismo papel que Emilio Maurer realizó en 1998 a favor del PRI y mantener bajo ataque sistemático al ex rector de la BUAP y si se puede, arrebatarle algunos cuantos votos, votos que tal vez puedan hacer la diferencia. Sobre todo si se cierra la elección.

7.- Actualmente el Partido del Trabajo gobierna ocho ayuntamientos –aunque todos muy pequeños- en el estado; tenían dos diputados y se quedaron solo con Zeferino Martínez y un regidor en la capital, Edgar Alonso Cañete, ex chofer del actual dueño del PRD poblano, el senador Luis Miguel Barbosa, y –para más señas- compadre de Javier López Zavala, señalado ya como uno de los traidores del PRI en el actual proceso electoral. Jura estar con Agüera pero él, como Blanca Alcalá, es de los menos interesados en su victoria. Y es que de cara al 2018, entre menos burros, más olotes. Ejemplo: dos de los pupilos de Zavala serán candidatos del PT por Cholula y Hueytlalpan. ¿Sus nombres? Rodolfo Herrera e Irma Ramos Galindo. Y ambos jugarán para el morenovallismo, no para el PRI.

8.- Como nunca, el PT creció de la noche a la mañana y se llenó de planillas municipales, muchas provenientes de perredistas como Jorge Méndez, otras de priístas, algunas de panistas y también de los que no quedaron en la coalición Puebla Unida. Así como Movimiento Ciudadano y el neo Partido Pacto Social de Integración, el PT es el séptimo pasajero de la megacoalición armada desde Casa Puebla para derrotar al PRI y a su aliado inútil, el PVEM. No ha quedado registrado así ante el IEE, pero PAN, PRD, Nueva Alianza y Compromiso por Puebla no van solos: otros tres partidos, incluyendo al PT, van con ellos. Dividir, fracturar, cachar y consentir a los resentidos del PRI ha sido, es y será parte de su fundamental tarea.

9.- Y el futuro sonríe al PT. Y es que sin duda alguna obtendrá más de 20 ayuntamientos. José Alfonso Peñares será el diputado plurinominal y Rafael Ramírez o el propio ex diputado Zeferino Martínez serán los próximos regidores capitalinos.

10.- ¿De dónde sale el cariño del PT hacia el morenovallismo? Bueno, pues hay varias razones, pero sobre todo una: el “profe” Alberto Anaya fue compañero de bancada en el Senado del actual gobernador poblano. Desde entonces se construyó una amistad y una complicidad que pocos en Puebla registraron. A un estratega como Moreno Valle no le resultó tan difícil convencerle de jugarla con Puebla Unida. Por eso, Anaya ha pactado candidaturas de facto en algunas regiones y distritos electorales para ayudar a la megacoalición. La candidatura por la capital poblana es un solo ejemplo, fue decidida por él mismo, por nadie más.

11.- Al final del proceso electoral, el PT habrá ganado más que lo pensaba alcanzar jugando a la “oposición”. Por supuesto tendrá ediles, regidores y diputados. Pero sobre todo subsidios oficiales para seguir operando sus CADIS, auténticas minas de oro. Por si fuera poco, lograrán crecer artificialmente en poco más del 10% en su votación total y con ello recibirán una buena tajada de prerrogativas estatales, más incluso que su hermano incómodo, el PRD.

12. En la estrategia maoísta de dizque “ir solos”, les redituará más presentarse como los únicos de “izquierda” bajo su lema de campaña: “Servir de corazón a Puebla”. Y así, engañando a una amplia franja del electorado desinformado, cumplirán con la primera de las cinco tesis de Mao: “Sobre la práctica”. En efecto: así como sus hermanitos perredistas, en la práctica se volverán ricos, impunes y les sobrará poder e influencias para lograr la tan ansiada “Patria para todos” y la no menos añorada “Revolución Cultural” para educar al pueblo. Y negocio redondo, con perdón de Mao.

gar_pro@hotmail.com

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