RMV: EL GRAN SALTO AZUL

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Factótum del PAN a nivel nacional, gran elector de su partido en el estado e interlocutor y negociador con el presidente Enrique Peña Nieto, son tres saldos positivos que ha dejado a Rafael Moreno Valle el indiscutible triunfo de Gustavo Madero en la elección interna panista. Pero no son todos. El gobernador de Puebla obtuvo una ganancia adicional, que no se mide con números, que no puede pesarse en kilogramos, aunque sí sentirse desde la percepción, la imagen simbólica, la hipercomunicación y la identidad política.

En pocos meses, pasó de ser un mandatario panista relativamente conocido y con cierta influencia al interior de su partido a convertirse en protagonista y primer actor del PAN a nivel nacional, lo que se dice fácil y rápido pero no es sencillo.

La histórica fotografía del triunfo la noche del pasado domingo en el auditorio “Manuel Gómez Morín” de la sede nacional del partido, en la que Moreno Valle aparece al lado de Madero durante el anuncio oficial de la victoria, es sólo la confirmación del nuevo estatus político del gobernador en su partido. La consolidación de todo un trabajo de construcción y tejido fino.

Un paso gigantesco tratándose, además, de un ex priísta como él que arribó al PAN en determinada coyuntura (la ruptura del PRI poblano en 2006) y como un “extraño”, con etiqueta de “oportunista”, y que poco a poco fue edificando lo que hoy es un liderazgo real azul de línea nacional. De hecho, parece que ningún ex priísta incorporado al PAN ha escalado tan alto como él, dentro de la nomenclatura panista.

Hoy, gracias a su decisiva intervención y operación a favor de Gustavo Madero, la base electoral panista en todo el país ya lo conoce y más que eso: sabe de qué es capaz, lo que es muy apreciado –de hecho, vale oro- en un partido huérfano y sin rumbo desde que fue echado por el PRI de Los Pinos, tras 12 años de gobierno.

Gracias al proceso interno panista y sobre todo a su desenlace, logró consolidarse como un referente dentro de su partido a partir de construir un liderazgo de resultados, más efectivo que cualquier otro tipo de liderazgo.

Ahora no hay presidente municipal, regidor, diputado local, dirigente del partido a nivel ciudad o estado y por supuesto diputado federal y senador que no sepa quién es Moreno Valle, cuál fue su papel al lado de Madero, quiénes son sus principales operadores, de qué tamaño es su estructura electoral y cuál es el tipo de partido que encabeza en Puebla: un partido ganador, no un partido que se escuda en la “ideología” y la “doctrina” para justificar su incapacidad para vencer donde importa, en las urnas.

Durante todos estos meses, en sus ratos libres Moreno Valle hizo campaña junto con Madero y lo acompañó varias veces en mítines o reuniones con la militancia a lo largo y ancho del país, donde incluso tomó el micrófono y expresó su pensamiento. Y si bien hubo otros gobernadores que apoyaron decididamente a Madero, como Francisco “Kiko” Vega (Baja California) y Guillermo Padrés (Sonora), no todos tuvieron el rol y el peso específico del poblano, ni capitalizaron mejor la coyuntura.

Moreno Valle dio el gran salto –el gran salto azul- y se coló al epicentro, las arterias, el corazón del panismo nacional, posicionándose como un nuevo factor de decisión y elevándose al nivel de protagonista de la vida interna del partido. Un actor relevante que además puede convertirse en el fiel de balanza en la lucha por gubernaturas o alcaldías en juego a partir del 2015, ya ni se diga en el 2018.

Su poder y capacidad de maniobra no sólo van a sentirse en el nuevo Comité Ejecutivo Nacional del PAN, sino sobre todo en la base panista; ahí donde logró hacerse conocido y más que eso: volverse un actor de relevancia en el concierto nacional.

No, Moreno Valle no es el dueño del PAN, como muchos creen en la borrachera del triunfo, pero sí se ha consolidado como un personaje decisivo e influyente en la vida interna del blanquiazul y en especial en las batallas por venir en el país y no forzosa ni necesariamente como candidato.

gar_pro@hotmail.com

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