¿Traidores en el PRI?

Arturo Luna Silva

¿A quién se refería Alejandro Armenta Mier cuando a finales de la pasada semana afirmaba que en el PRI de Puebla hay “traidores” que no quieren que salgan bien las cosas el próximo 5 de julio?

¿Qué quería decir exactamente con aquello de que existen priístas que “disimulan o evaden la responsabilidad que les corresponde”?

¿Qué sabe?

¿Qué ha visto?

¿De qué habla?

¿Quiénes son, según el dirigente estatal del tricolor, los quintacolumnistas que están boicoteando los esfuerzos de los priístas para ganar los 16 distritos electorales federales en juego?

¿Acaso el secretario de Gobernación, Mario Montero Serrano?

¿Tal vez la presidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz?

¿Quizá la secretaria general del partido, Claudia Hernández, infiltrada del monterismo en el zavalismo?

¿Qué han hecho, o más bien: qué han dejado de hacer estos personajes para que desde la dirigencia estatal del PRI se hable –por supuesto sin citarlos por sus nombres- de “traidores”?

¿Será que el jefe del gabinete marinista ha bloqueado, interrumpido o simplemente practicado la táctica de “nadar de a muertito” con tal de que las cosas salgan mal?

¿Será que la alcaldesa ha sacado las manos del proceso y se ha desentendido de las tareas que le encomendaron desde Casa Puebla para ganar los 4 distritos con cabecera en la capital que gobierna?

¿Por qué hasta la delegada del PRI, Paloma Guillén, ha expresado –en público y en privado- su decepción y molestia por la actitud de Alcalá, pues más que un activo electoral ha resultado un pasivo el hecho de que la ciudad de Puebla sea gobernada por primera vez por una mujer?

¿Por qué les convendría a Montero, Alcalá y Hernández el fracaso de su propio partido?

¿No deberían todos los priístas estar deseando –y trabajando por- la victoria del priísmo poblano?

¿Será acaso porque la derrota o un mal resultado del PRI el 5 de julio significaría la ruina de Alejandro Armenta y ésta un duro revés para las aspiraciones de su compadre, amigo y jefe político, Javier López Zavala?

¿Qué sabrá Armenta que no quiere o no puede decir abiertamente?

¿De ser cierta, será –además de gravísima- una acción concertada la de Montero, Alcalá y Hernández?

¿Cuántos otros priístas que no simpatizan con el proyecto zavalista están sumados, o por sumarse, a esta quintacolumna?

¿Por qué no los denuncia el dirigente del PRI?

¿No puede?

¿No lo dejan?

¿Le tiembla el pulso?

Y más: ¿ya lo sabe el gobernador?

***

El pasado miércoles, Blanca Alcalá comió en “El Parrillaje” con los cuatro diputados locales del PRI: Luis Alberto Arriaga, Angélica Hernández, Pablo Fernández del Campo y Malinali García.

Durante la sobremesa, la presidenta municipal de Puebla les comentó en corto que percibía “cierta hostilidad” del gobierno estatal hacia su persona.

De hecho, dijo –sin citarlos por sus nombres- que hay funcionarios estatales que no sólo no la apoyan, sino que la atacan en los medios y la bloquean administrativamente.

No se refirió nunca a Mario Marín, pero todos entendieron que la relación entre éste y la alcaldesa sigue siendo fría –por decir lo menos-.

Blanca sabe lo que dice y por qué lo dice.

Y es que más allá de las fotos, de las giras y de las mutuas cortesías a que obliga lo políticamente correcto, el gobernador y la alcaldesa viven –y conviven- a kilómetros de distancia.

Hay molestia en ambos.

Hay agravios de uno y otro lado.

Hay rompimiento político.

Y más: Alcalá sabe –y sabe bien- que se viene una fuerte campaña en su contra con el fin de bajarla del tren que lleva al 2010.

Imagínese cómo se pondrá dicha campaña si se confirma que la alcaldesa sacó las manos de las campañas rumbo al 5 de julio (de hecho, lo primero que hizo fue contratar a Jorge Alcocer para, a través de un curso, pedir a sus funcionarios que no tomen parte de ningún esfuerzo electoral partidista), por así convenir a su proyecto político personal –que por supuesto lo tiene, con todo y que siga jurando que la gubernatura “no le interesa” y que firmó ante notario el compromiso de quedarse los tres años completos en Palacio Municipal-.

***

El que sigue en campaña –mientras se desata la guerra en el PRI rumbo a Casa Puebla- es el ex rector y ex alcalde Enrique Doger Guerrero.

(El mismo que, por cierto, vería incrementar sus posibilidades ante un escenario de división en el tricolor y de ruptura y/o falta de acuerdo al interior del grupo marinista).

El pasado sábado, a las 10 de la mañana, en el restaurante “Puebla de Antaño”, Doger sostuvo una reunión con cerca de 200 personas que trabajaron durante su administración municipal.

Según una fuente, en su discurso les dijo que no se trata de estar en un grupo o en otro, sino más bien de estar “con el mejor” y con Puebla.

(Por cierto, de forma extraña, Enrique ha omitido lo que se venía convirtiendo en su principal argumento de golpeteo al marinismo: que el candidato del PRI tiene que ser poblano de Puebla, en clara alusión al origen chiapaneco de López Zavala. ¿Será que…?).

Lo cierto es que la de Doger fue una reunión amena en la que los presentes le refrendaron su respeto, agradecimiento y sobre todo: respaldo.

garganta-foto

gar_pro@hotmail.com

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