¿NECESITARON LOS MILLENNIALS UNA SACUDIDA DE 7.1 GRADOS PARA DESPERTAR?

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Una repentina efervescencia por la generación millennial –esa cohorte demográfica que sigue a la generación X- se ha dado a raíz de su decidida, valiente, tenaz y generosa participación en las acciones de apoyo después del sismo del 19 de septiembre, una participación que continúa hasta este momento y de la cual se han desbordado agradecimientos y reconocimientos totalmente merecidos. Es lo que algunos ya denominan la democratización de la solidaridad, reflejada en una masiva movilización juvenil en su primera experiencia de acción colectiva a favor de un país –su país- en desgracia.

Sin embargo, habrá que hacer un examen con la cabeza fría.

Es verdad que no hay que minimizar la reacción ciudadana tras el terremoto de 1985 –ese despertar de la sociedad civil organizada que tan bien documentó Carlos Monsiváis- respecto a la que hemos sido testigos en estos días, pues las imágenes de entonces nos enseñan que es muy similar; acaso la diferencia, por supuesto importante, es que hoy la tecnología nos permite hacerla más visible y en tiempo real, cuando la exaltación, además, está a flor de piel.

Es cierto también que las redes sociales, al ser inherentes a las nuevas generaciones, son dominadas de mejor manera por ellos y, en consecuencia, se logró una mejor y más rápida organización para la distribución y respuesta inmediata de la ayuda para los miles de damnificados por el temblor que sacudió Puebla, la Ciudad de México, Morelos, Oaxaca, Guerrero y el Estrado de México, con saldo –hasta el cierre de esta columna- de 345 muertos.

No obstante, estas mismas redes sociales, que no respetan el derecho al olvido, dejan a cualquiera al desnudo.

Basta echar una mirada a las etiquetas sobre los simulacros de sismo realizados minutos antes del movimiento telúrico de 7.1 grados de intensidad, donde mayoritariamente lo que se lee es apatía y hasta burla, que son las principales características de Twitter ante eventos de prevención de este tipo.

Aquel 19 de septiembre antes del sismo, en Puebla ni siquiera se posicionó un hashtag alusivo al simulacro que conmemora el terremoto de 1985.

Un mes antes, las tendencias más importantes en Puebla hicieron referencia a temas sin mayor relevancia, como la premiación de un evento musical, o bien a las clásicas etiquetas que evidencian la podredumbre social, como el caso de las #MentirasTípicasDeMujeres, la cual, sobra decir, ensalzó los estereotipos machistas.

Pero entonces se presentó el terremoto y las cosas en redes sociales y en el mundo real dieron un vuelco… para nuestra fortuna.

Etiquetas como #PueblaEstaDePie o simplemente #Puebla, pronto se viralizaron y figuraron entre los 20 temas de las tendencias nacionales, pues a través de ellas primero se difundió lo sucedido y después se expandieron los gritos de auxilio.

A más de una semana, el fenómeno en las redes sociales continúa.

En los timelines de los tuiteros del estado, la mitad de los primeros 10 temas con más repercusión fueron alusivos al sismo. Tan solo el pasado sábado –cuando por cierto volvió a temblar-, #PueblaSigueDePie fue la principal etiqueta del día entre los tuiteros de la entidad.

Los usuarios de a pie rebasaron a las instituciones y los tuiteros de Puebla colocaron la mayoría de las tendencias de entre los estados más afectados.

El fenómeno observado, y digno de celebrar, hace que más de uno se haga inquietudes legítimas:

¿Necesitaron los millennials una sacudida de 7.1 grados para despertar?

¿Cuánto durará esta reacción positiva?

¿Los veremos en las urnas el próximo año quitando los escombros de la vieja clase política?

Este último cuestionamiento es con el que los escépticos de esta insurgencia millennial ponen el dedo en la llaga, sobre todo cuando hemos visto infinidad de movilizaciones tuiteras, que incluso se han trasladado a las calles, pero que concluyen en elecciones con una mediocre participación, como es el caso del último proceso en el Estado de México, donde la belicosidad contra el PRI-Gobierno que se expresó en las redes no tuvo réplica a la hora de ir a votar.

Los milenials de Puebla y de todo México tienen un gran reto por delante, porque el país se está cayendo a pedazos desde hace años y urgen sus manos, talento, creatividad y compromiso para levantarlo.

Deberán aprovechar esta nueva reacción para tomar las riendas, porque la clase política se dio cuenta de su verdadero potencial y, es claro, ya trabajan para tenerlos de su lado.

Qué mejor que el electorado más volátil por fin simpatice con un candidato, organización o instituto político, dejando atrás para siempre su apatía, su crónico desapego por los problemas sociales y políticos, su inconformidad con todo, su compromiso con nada, su pesimismo, su ensimismamiento digital y sobre todo su egoísmo e individualismo acelerados.

Incluso, en un descuido, podrían edificar un nuevo y mejor país, levantándolo de las ruinas en que se los hemos dejado.

¿O me equivoco?

gar_pro@hotmail.com

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