Morena y sus aliados, líderes en opacidad

11.06.2019

Lesly Mellado May

El Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Puebla (ITAIPUE) dio a conocer los resultados generales de la verificación 2019, en la que se evaluaron las obligaciones de transparencia de 340 sujetos obligados de la entidad.

Los partidos políticos que idealmente debían demostrar a los electorales sus buenos oficios para cumplir con las normas, en su mayoría, incumplen con sus obligaciones de transparencia.

Llama la atención que las calificaciones más bajas, reprobatorias, son de Morena y sus recientes aliados en la elección de Puebla, PVEM y PT.

En una escala del 1 al 100, esta es la calificación obtenida por los partidos en Puebla:

PVEM 3.85

PT 27.23

Morena 40.78

Panal 47.77

PES 48.44

PRD 56.86

PRI 76.44

PAN 92.98

Movimiento Ciudadano 93.43

Compromiso por Puebla 95.27

PSI 96.84

En general existe un desdén de los morenistas por la transparencia. Si bien es cierto que los gobiernos anteriores usaron la Ley de Transparencia para legalizar la opacidad, esto no debe ser pretexto para la Cuarta Transformación, su deber es cumplir con lo establecido y crear nuevas reglas que permitan a los ciudadanos conocer más y mejor sobre el desempeño gubernamental.

Morena en Puebla no publica información obligatoria en la Plataforma Nacional de Transparencia, oculta las remuneraciones del personal que labora en el partido, no proporciona datos sobre su Unidad de Transparencia, no difunde información curricular de sus directivos, no cumple con requisitos sobre resultados de auditorías, ni sobre la publicación del padrón de militantes.

Para conocer a detalle el dictamen, dé click aquí:

https://itaipue.org.mx/portal/intranet/verificacion/7/publicacion/112.pdf

Desencanto local

03.06.2019

Lesly Mellado May

La baja votación que obtuvo Miguel Barbosa, el candidato de Morena en la elección de Puebla, a pesar de ganar la gubernatura, tiene que ver con los arrebatos presidenciales y el desencanto local asumido a unos días, en octubre, de que tomaron posesión los alcaldes emanados de este partido en la zona metropolitana de Puebla.

Barbosa obtuvo en este 2019 alrededor de 682 mil votos, cuando en 2018 consiguió un millón.

El PAN mantuvo su voto duro y se llevó 507 mil sufragios.

La diferencia fue de 175 mil votos, una cifra que enciende las alarmas en Morena porque se trata de una porción mínima y grave tomando en cuenta que la campaña de Enrique Cárdenas fue torpe y no tuvo la habilidad de sacar provecho a la aversión que han generado los alcaldes de Morena entre los ciudadanos, no sólo en la zona metropolitana sino en el interior del estado.

Barbosa no dudó en hacer público el lastre que representan para Morena los gobiernos municipales y a unas horas de declararse ganador por el conteo rápido del INE, sentenció que su partido debe responsabilizarse  del desencanto local.

Morena perdió en los distritos de Puebla Capital, San Pedro y San Andrés Cholula; la razón fue evidente y el nuevo gobernador anunció que pondrá empeño en cambiar las cosas: “donde perdió Morena vamos a asumir las responsabilidades; hay que recuperar la dignidad de todos los gobiernos, hay que hacer que las cosas funcionen”.

Ahora falta saber si los alcaldes de estas demarcaciones atienden y entienden el llamado, no sólo por Barbosa, sino por los electores que depositaron su último voto útil en Morena. En un primer momento parece que la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera, será reacia, mientras el nuevo gobernador hacia un mea culpa partidista, ella estaba muy ocupada por posar en primera fila para las fotos de la celebración realizada en el zócalo la noche del domingo.

Un análisis aparte merece lo sucedido en el interior del estado, por ejemplo en la Sierra Norte, donde Barbosa arrasó a Cárdenas en los distritos de Xicotepec y Huauchinango. En el primero fue fundamental la alianza con el legendario Ardelio Vargas; y en el segundo mágicamente los ciudadanos olvidaron la falta de agua, la deficiente recolección de basura y el aumento de la inseguridad que ha marcado la administración municipal de Morena, y salió a votar masivamente por ese partido.

Todo cambia para que todo siga igual

01.04.2019

Lesly Mellado May

Desde que Guillermo Pacheco Pulido fue nombrado gobernador interino no cesan las bromas sobre las décadas que retrocedió el reloj político de Puebla.

Ahora que iniciaron las campañas el reloj permaneció inamovible.

Volvió Mario Marín, priístas y panistas se sumaron al ahora morenista Luis Miguel Barbosa (quien en su época de líder perredista mantuvo a ese partido como satélite del tricolor), se retiró parte de la clase política que nació en el morenovallismo… volvieron los ambulantes al primer cuadro de la ciudad… y me pregunto por qué yo no he vuelto a los 20.

En el arranque de campaña de 2018, Morena medio llenó el patio del Museo San Pedro (¿ahora debo llamarle las canchas de San Pedro?), ahí estaba Barbosa con un discurso desde la oposición y Claudia Rivera, temblorosa pero con tono didáctico, exponiendo cómo serían los gobiernos municipales…

El presupuesto cambió de dueño y en menos de un año Barbosa ha conseguido despertar el fervor electoral poblano, que ya no se restringe al apoyo en la urna ahora se manifiesta públicamente con matraca en mano y se registra en foto con el candidato.

Junto con ese bonito folclor electoral se mantienen la práctica mexicanísima del YO quiero tocar las campañas y andar en la procesión; que no sé tocar las campañas, no importa porque la gente no tiene afinado el oído; que no puedo procesionar porque el lazo de los badajos no está tan largo, no importa le amarro otro mecatito.

Y así vemos como morenistas puros como Gabriel Biestro tendrá dos trabajos: presidente del Congreso del estado y Coordinador Político de la campaña a la gubernatura (bueno uno de los tres que tiene el cargo, porque ahora hasta le sobran colaboradores a Barbosa). Será que Biestro es tan tan tan joven que nunca vio cómo los priístas y luego los panistas hacían lo mismo: operar las elecciones desde el gobierno; será que no había nacido cuando su líder Andrés Manuel López Obrador se quejaba de esta práctica que lo mantuvo como candidato 18 años.

Aunque debo matizar que el peligro real no es su práctica priísta sino que Biestro como muchos otros que no han logrado cumplir con el cargo que actualmente tienen, migren a la administración estatal y nos toque soportar el mismo desgobierno que en Puebla Capital.

Volver al jardín de El Carmen

18.01.2019

Lesly Mellado May

Cuenta la leyenda que en 2010 durante la reunión para acordar el cierre estatal de campaña, Juan Carlos Mondragón, entonces líder estatal del PAN en Puebla, estaba muy contento e ilusionado por sentir por primera vez la cresta de la ola electoral.

Tanto fue su entusiasmo que soltó: “Ahora sí vamos a llenar el jardín de El Carmen”.

El entusiasmo fue fulminado por Rafael Moreno Valle, el entonces candidato a gobernador: “No vamos a llenar el jardín de El Carmen, vamos a llenar el estadio Cuauhtémoc”.

Los panistas de cepa, cuentan, se pasmaron.

Efectivamente, Moreno Valle llenó el estadio Cuauhtémoc. Cómo y con cuánto, no lo sabemos con exactitud, pero cumplió.

Tras la muerte del ex gobernador, los panistas tradicionales intentan retomar el control del partido Acción Nacional y muchos de sus adversarios los miran gustosos porque su intención es “recuperar” el partido pre-Moreno Valle, no el que transformó y les dejó por “herencia”.

Ya veremos si los panistas de cepa mutan o vuelven a sus antiguas prácticas: “perder elecciones pero no perder el partido”.

Si cumplen con la máxima con que manejaron la franquicia durante varias décadas, pronto los veremos otra vez en el Jardín de El Carmen, su nicho durante el siglo XX.

Seguridad. Lo que planean las mujeres que gobiernan Puebla

11.12.2018

Lesly Mellado May

Aunque Puebla sigue entre los cinco estados con mayor pobreza en el país, la petición generalizada ya no es que se resuelva ese añejo problema; ahora la mayor preocupación es que las autoridades que recién comienzan a gobernar pongan remedio a la inseguridad.

En el caso de Martha Erika Alonso, que asume el gobierno estatal este 11 de diciembre, la propuesta que hizo durante su campaña es la siguiente:

· Procurar el establecimiento de políticas públicas de seguridad orientadas a garantizar a las personas el ejercicio de sus derechos y el logro del bien común.

· Mejorar los protocolos de actuación del cuerpo policial.

· Fomentar la cultura de la denuncia, así como el respeto y la confianza en las instituciones en todos los ámbitos de la vida pública y privada.

· Continuar con el seguimiento de las acciones necesarias para fortalecer la unidad encargada de la prevención, atención e investigación de delitos cibernéticos.

· Impulsar la ampliación de la red de videovigilancia.

· Continuar con las campañas para reforzar el uso responsable del número 911.

· Utilizar las herramientas tecnológicas que sean pertinentes para automatizar los procesos en atención a la población víctima de delitos.

La propuesta plasmada en la plataforma electoral que entregó al Instituto Electoral del Estado es extremadamente general.

En el mismo caso se encuentran las promesas de la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera, que aunque está a punto de cumplir dos meses en el “encargo” no ha logrado atinar en el tema de seguridad, pues está esperando (así lo declaró) a que las cosas sean resueltas por la Federación.

Aquí lo que escribió en su plan para la ciudad Capital cuando estaba en campaña:

· Programa Recuperemos Nuestra Ciudad en parques, plazas, centros deportivos y otros espacios públicos con la intención de convocar a la comunidad a actividades sociales, educativas, culturales y divulgativas.

· Reconfigurar los espacios públicos simbólica (mediante la percepción) y territorialmente (con acciones) con el fin de apropiarnos de la ciudad.

· Elaborar estudios de las áreas en conflicto y recuperar espacios de convivencia social mediante la creación de entornos seguros de esparcimiento familiar, incremento del patrullaje en las regiones que tengan los más altos índices delictivos, y mayor vigilancia y aumento de la seguridad en los espacios escolares.

· Combatir a la delincuencia por medio de la coordinación institucional de los tres órdenes de gobierno para disminuir los índices delictivos con el incremento de la vigilancia y la prevención situacional de los delitos.

· Instrumentar operativos conjuntos entre las autoridades y la ciudadanía del municipio y aumentar del número de elementos policíacos destinados a la vigilancia.

· Combinar de estrategias de prevención situacional y social.

· Construir una ciudadanía informada en la prevención de adicciones, mediante la intervención temprana, la rehabilitación de jóvenes y la prevención dirigida a menores en riesgo.

· Diseñar, sistematizar y utilizar la información delincuencial y de gestión policial, a fin de generar y homologar estándares e indicadores para que la información sea compartida por entidades e instituciones.

De manera general los planes resultan similares, lo importante es que pongan en práctica estrategias efectivas.

Si bien en el caso de Rivera puede darse el beneficio de la duda a Morena y su plan de seguridad nacional, Alonso está en desventaja pues ella representa la continuidad de un gobierno estatal que en 8 años lejos de mantener la relativa seguridad que había en Puebla, erró ante la delicuencia.