Por un asunto de infidelidad exhiben abuso de poder en la PGJ PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 25 Noviembre 2009

Intolerancia / Alfonso Ponce de León

Le voy a comentar primero lo ocurrido el pasado 26 de octubre en algún lugar de la ciudad de Puebla, que se denunció en la agencia del Ministerio Público de San Andrés  Cholula.

Ese día el agente del Ministerio Público, José Luis Azucena Martínez, adscrito al municipio de Atencingo, llegó de manera imprevista a su casa y encontró a su esposa Margarita en la cama, acompañada del médico legista adscrito a Huejotzingo, Francisco Santa María Ponce, justo en el momento en que celebraban su tórrido romance.

En fracciones de segundos José Luis perdió el control y se abalanzó contra el médico, a quien le propinó suficientes golpes hasta tirarle dos dientes de oro, que eran su “orgullo” para las conquistas.

La golpiza fue suficiente para dejar al legista en calidad de guiñapo. De lo que le pasó a la esposa “engañadora” nadie sabe, sólo aseguran que no fue golpeada; sin embargo, tomó parte en el conflicto al irse de lado de su amante.

Azucena Martínez, una vez que se le pasó el coraje de ver a su mujer en brazos de otro, acudió de inmediato a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), solicitó hablar con el procurador Rodolfo Igor Archundia Sierra, pero no lo recibió, en su lugar mandó al director de Averiguaciones Previas Metropolitana Norte, Pérez Suero, quien escuchó lo ocurrido y le dijo que se retirara a su trabajo, que más tarde le daría instrucciones.

El amante chimuelo   

Francisco Santa María Ponce, quien ya había tenido antecedentes de indisciplina —lo mandaron de Cholula a Huejotzingo, tras una acusación en su contra por alto que tuvo que ver con dinero—, acudió a la agencia del Ministerio Público de San Andrés Cholula, donde presentó denuncia por el delito de lesiones en contra del agente del Ministerio Público de Tezuitzingo.

A su modo, el legista narró cómo fue golpeado por José Luis Azucena, cuando estaba acostado en una cama y con una mujer ajena, la esposa de su denunciado, por supuesto.

Por alguna razón quienes conocieron de lo ocurrido, el procurador, el director de Averiguaciones Previas y el mismo representante social de Cholula no tomaron en cuenta que José Luis había actuado en forma inconciente al agredir al amante de su mujer, tras encontrarlos en pleno idilio, “causa de justa ira”, se le llama, y decidieron aplicar un correctivo ¿ejemplar?

Dicho correctivo originó un malestar general en las filas de la PGJ por la falta de apoyo a un compañero que había actuado llevado por sus emociones inmediatas.

Quien diga que un representante social debe saber guardar la cordura se le olvidan casos como el del MP de Cholula, que echó a correr ante la presencia de hombres del crimen organizado cuando realizaba una investigación, a eso se le llaman reflejos.

El judas vestido de ministerial

¿Quién dio la orden? El caso es que José Luis Azucena Martínez realizaba su trabajo como agente del Ministerio Público adscrito a Atenzingo, cuando su mismo comandante, José Luis Recoba, lo fue a ver a su oficina y sin más, acompañado de agentes ministeriales, lo detuvo y por la fuerza lo sacó de su oficina, ante la mirada de varios vecinos que esperaban ser atendidos y lo trasladaron a la agencia del fuero de lo común de San Andrés Cholula.

Ya en calidad de detenido le dijeron que iba a ser consignado ante las autoridades penales por haber golpeado al médico legista, lo tuvieron detenido más de 24 horas, hasta que llegó personal de Recursos Humanos de la PGJ, con una propuesta más que indecorosa.

Le “sugirieron” que firmara su renuncia voluntaria a cambio de que no lo enviaran a la cárcel, le dijeron que tenían todo lo necesario para dejarlo preso varios meses, además de que no sólo tendría que afrentar el engaño, sino también el hecho de quedar detenido y de todos modos ser suspendido de sus funciones. Entonces firmó su denuncia.

Saldo de un exceso

José Luis estuvo a punto de suicidarse. En poco tiempo se quedó sin esposa, sin trabajo, lo que más le afectó fue que al dedicar mucho tiempo a su trabajo su mujer lo engañó y no recibió ningún tipo de apoyo, ni de sus jefes ni de sus amigos.

Ni modo, así paga el Diablo a sus…


 

 
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