La reanudación de los bombardeos israelíes sobre Gaza, que han dejado ya más de 400 muertos desde la madrugada de este martes, sorprendieron a los habitantes de la Franja cuando algunos se despertaban para el suhur, la comida de Ramadán antes del amanecer.

“Todo el mundo estaba lleno de miedo, sin saber adónde ir”, relató un vecino al servicio árabe de la BBC.

Los ataques de la aviación israelí alcanzaron prácticamente todas las ciudades de la Franja, desde el norte hasta Ciudad de Gaza, Deir al Balah, Jan Yunis y Rafah, en el sur del territorio.

Israel asegura que los bombardeos tenían como objetivo altos mandos de Hamás, y el grupo miliciano islamista reconoció que Mahmoud Abu Wafah, el viceministro del Interior de Gaza y el funcionario de más alto rango de seguridad en la Franja, murió en los bombardeos.

Pero las bombas cayeron sobre edificios de zonas densamente pobladas, donde familias enteras dormían tras más de un año y medio de guerra y casi dos meses desde que comenzara el alto el fuego, ahora reducido a escombros.

“Mi hija me despertó alertándome del bombardeo. Nos refugiamos rápidamente contra las paredes, temiendo que nos cayeran encima los escombros”, contó otro vecino, Essam Abu Odeh.

Los ataques, que duraron toda la noche, continuaron por la mañana, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) emitieron órdenes de evacuación, lo que hace pensar que los bombardeos continuarán.

FRANJA DE GAZA, ZONA ROJA

Toda la frontera de la Franja de Gaza es ahora una zona roja y peligrosa, y se ha ordenado a la población que abandone todas las zonas fronterizas con Israel y Egipto.

Deben trasladarse a refugios en el oeste de la ciudad de Gaza y Jan Yuunis “inmediatamente”, pidió un portavoz de las FDI en X.

“Fue una noche dura para todos”, aseguró Rosalia Bollen, portavoz de Unicef, el programa de la ONU para la infancia, al programa Today de Radio 4 de la BBC.

Bollen, que se encuentra en la zona humanitaria conocida como Al Mawasi, en el sur de la Franja, se despertó con el sonido “de explosiones muy fuertes, nuestra casa de huéspedes temblaba. Durante los siguientes 15 minutos… oímos explosiones casi cada cinco, seis segundos”.

Los bombardeos, “han estado precedidos por un bloqueo total de suministros, productos humanitarios, combustible, gas para cocinar y el corte de electricidad a una planta desalinizadora de agua financiada por Unicef”, afirmó.

“La atención sanitaria ha sido diezmada a lo largo de 15 meses de guerra”, agregó Bollen, quien aseguró que los niños con los que ha hablado están “profundamente marcados y traumatizados” por el conflicto.

Los hospitales se encuentran “desbordados” con cientos de pacientes, según informó la portavoz de la Media Luna Roja palestina, Nebal Farsakh, a la BBC.

Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, los muertos superan ya los 400, mientras que hay más de 660 heridos, y muchas personas aún bajo los escombros.

La mayoría de las víctimas, según Hamás, son mujeres y niños, y en las imágenes que llegan de la Franja pueden verse a muchas personas correr hacia los hospitales cargando a niños heridos o inmóviles en pijama.

Los bombardeos fueron tan repentinos “que el personal médico disponible era inadecuado para la magnitud de estos grandes ataques, por lo que se solicitaron equipos adicionales de inmediato para ayudar”, afirmó Mohammed Zaquot, director general de los hospitales de la Franja de Gaza.

Israel y Hamás se han acusado mutuamente de romper la condiciones del alto el fuego que entró en vigor el 19 de enero.

Con información de BBC