La marcha de la Generación Z concluyó con una confrontación directa entre manifestantes y elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la CDMX en el Zócalo capitalino.

Policías y participantes del contingente —incluidos integrantes del Bloque Negro y manifestantes que portaban sombreros y playeras blancas en alusión al alcalde asesinado de Uruapan, Carlos Manzo— se enfrentaron a pedradas y golpes después de que las vallas colocadas alrededor de Palacio Nacional fueran derribadas.

Justo cuando el contingente se disponía a ingresar al primer cuadrante de la capital por la calle 5 de Mayo, los manifestantes comenzaron a lanzar consignas de advertencia dirigidas a la presidenta Claudia Sheinbaum, entre ellas: “¡Tiene miedo, tiene miedo!” y “¡Claudia asesina!”. En ese momento se escucharon las primeras detonaciones de bombas caseras, lo que marcó el inicio de las confrontaciones que escalaron rápidamente.

Durante la confrontación, algunos manifestantes comenzaron a arrojar piedras hacia los uniformados; en respuesta, los policías esparcieron gases irritantes y también arrojaron piedras contra los manifestantes.

Una vez que los inconformes lograron derribar las vallas colocadas alrededor de Palacio Nacional, la confrontación entre oficiales y ciudadanía se volvió directa, casi mano a mano, con golpes y empujones entre policías y manifestantes que avanzaban y se replegaban de manera constante.