Posted inErica Rubí Ramírez Martínez

¿Amor sin filtros? (Segunda parte)

¿Amor sin filtros? (Segunda parte)
¿Amor sin filtros?
Posted inErica Rubí Ramírez Martínez

¿Amor sin filtros? (Segunda parte)

En nuestra pasada reflexión, exploramos cómo la honestidad absoluta puede erosionar la confianza y la seguridad en una pareja. Pero si no debemos decir todo lo que pensamos, ¿qué alternativa nos queda? ¿Volver a la represión y a los secretos? En absoluto, la propuesta no es callar nuestra verdad, sino aprender a elegirla y encuadrarla, se trata de sustituir la franqueza impulsiva por la comunicación consciente, y recuperar el valor olvidado de la discreción como acto de amor.

La discreción no es secretismo, es la sabiduría para discernir entre lo que es íntimo y debe ser compartido para fortalecer la relación, y de lo que es meramente un juicio personal hiriente o innecesario, es el filtro que aplicamos no por miedo, sino por respeto al espacio emocional del otro, el autocontrol, por su parte, es la herramienta que nos permite poner una pausa entre el estímulo (un pensamiento crítico) y nuestra respuesta (verbalizarlo), es en esa pausa donde reside la posibilidad de elegir una respuesta más constructiva.

Pensemos en una situación real muy distinta a la de la entrega anterior. Ana está profundamente insegura sobre su cuerpo después de tener un hijo. Su pareja, Pablo, la ama y la encuentra atractiva, pero un día, en un arranque de “honestidad auténtica”, Ana le pregunta: “¿Crees que estoy gorda? Dime la verdad, no me mientas” Pablo, creyendo que la autenticidad es el valor supremo, responde: “bueno, sí, has subido algunos kilos, pero a mí me da igual”, para Pablo, fue “decir la verdad” e incluso la matizó con un “a mí me da igual” pero para Ana, esas palabras confirmaron su peor temor. El daño está hecho, la “verdad” de Pablo era un hecho superficial (un número en una balanza); la verdad más profunda era su amor y deseo por ella, que quedó completamente opacado por su falta de autocontrol y análisis en su respuesta.

¿Mintió Pablo? No. ¿Fue su respuesta la más inteligente y amorosa? Tampoco. La discreción aquí habría consistido en entender que la pregunta de Ana no buscaba una evaluación física, sino un apoyo emocional, una confirmación de que seguía siendo amada y deseada, una respuesta discreta y autocontrolada podría ser: “Te veo más fuerte que nunca, después de darme a nuestro hijo, me atraes tal y como eres” esto no es una mentira; es priorizar el bienestar emocional de tu pareja sobre el dato crudo.

La psicóloga estadounidense Harriet Lerner, en su obra “La Danza de la Conexión”, explica brillantemente que, en la comunicación de pareja, “cómo decimos algo” es tan importante como “qué cosa decimos”, la forma es fondo. Lerner argumenta que soltar “nuestra verdad” sin considerar el impacto en el otro es un acto de autoindulgencia que rara vez fortalece la conexión. En cambio, aboga por una comunicación estratégica que tenga en cuenta la dinámica de la relación y el objetivo final: acercarse al otro.

La honestidad radical, escribe Lerner, “no es un valor superior que se deba priorizar permanentemente o que sea un fin per se en una relación”. Este es el meollo del asunto, la autenticidad radical prioriza el “yo” (“yo soy así y ni modo”, “yo digo lo que pienso y que soporten”). Por el contrario, la discreción y el autocontrol priorizan el “nosotros”; implican entender que una relación es un espacio sagrado de mutua vulnerabilidad, que merece ser protegido de nuestros impulsos más primarios, esos que no surgen de nuestra corteza prefrontal, la parte más racional de nuestro cerebro.

Practicar este arte no es sencillo, requiere deshacerse de la arrogancia de creer que todas nuestras opiniones son tan importantes que merecen ser vocalizadas, implica escuchar más de lo que se habla y preguntarnos constantemente si nuestras palabras serán un bálsamo o un puñal.

Al final, las relaciones que perduran no son las de las parejas que se lo dicen todo, sino las que eligen, con amor y sabiduría, qué decirse y cómo hacerlo para nutrir el vínculo que tanto valoran, ese es uno de los verdaderos pilares del amor duradero.

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Facebook: Erica Rubi Ramirez Martinez

La autora es psicóloga.

Bibliografía citada:

Lerner, H. (2001). The Dance of Connection: How to Talk to Someone When You’re Mad, Hurt, Scared, Frustrated, Insulted, Betrayed, or Desperate.