El chef Ruperto Vicens Márquez, de 38 años y originario de Puebla, México, fue arrestado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) el 19 de octubre mientras se dirigía a su restaurante. Desde entonces permanece en un centro de detención de Newark.
Junto a su hermano es dueño de Emilio’s Kitchen, un acogedor restaurante mexicano en Atlantic Highlands, una pequeña comunidad en la costa de Nueva Jersey.
Iba camino al trabajo cuando lo detuvieron. Lleva décadas viviendo en EU y es padre de tres niños.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) calificó a Ruperto Vicens Márquez como “un extranjero ilegal de México con una detención previa por resistirse al arresto y una orden final de deportación emitida por un juez en julio”. La agencia añadió que “tener un permiso de trabajo no otorga estatus legal para permanecer en Estados Unidos”.
Su abogado, Steven Lyons, rechaza esas afirmaciones. Asegura que Ruperto posee un permiso de trabajo válido hasta 2028 y una solicitud pendiente de alivio migratorio para regularizar su estatus. También explicó que el cargo citado por ICE fue desestimado en 2010 y que el caso fue una infracción civil, no un delito.
APOYO COMUNITARIO Y DE LA ALCALDESA DE ATLANTIC HIGHLANDS
El arresto de Ruperto ha causado indignación en Atlantic Highlands, donde el restaurante se ha convertido en punto de encuentro y donde el chef es considerado una persona muy querida. Tanto él como su hermano Emilio llevan décadas viviendo en Estados Unidos.

Desde la detención de Ruperto, decenas de vecinos se han volcado en su apoyo, tanto económico como en acciones de protesta pacífica en la comunidad.
La alcaldesa de Atlantic Highlands, Lori Hohenleitner, ha sido una de las personas en la primera línea de apoyo: ha visitado a la familia para acompañarlos en el proceso e incluso es la organizadora de una campaña de GoFundMe que busca recaudar dinero para apoyar con los gastos legales.
Fuente: CNN