La tensión en la Copa Mundial de la FIFA 2026 TM alcanzó su punto más alto de drmatismo cuando Paraguay y Alemania se enfrentaron en un duelo que quedará grabado en la historia. Desde el silbatazo inicial, la maquinaria alemana impuso sus condiciones, monopolizando la posesión y acorralando a los sudamericanos en su propio campo. Sin embargo, el futbol rara vez obedece a la lógica de las estadísticas.
Alemania dominó el partido desde el pitazo inicial, asfixiando a Paraguay con la posesión del balón y arrinconándolos en su área. Sin embargo, contra toda lógica del juego, la Albirroja golpeó primero; al minuto 42,
Julio Enciso aprovechó un descuido defensivo y sacó un remate fulminante que abrió el marcador para los sudamericanos antes del descanso.
En la segunda mitad, la superioridad alemana se volvió abrumadora y el campo se inclinó por completo hacia la portería guaraní. La insistencia europea finalmente rindió frutos al minuto 64, cuando Kai Havertz definió con frialdad para anotar el merecido empate.
A partir del gol, el ritmo del partido se estancó en una dinámica repetitiva que duró hasta el final de la prórroga. Alemania continuó atacando sin encontrar profundidad, mientras que Paraguay plantó un muro defensivo impenetrable, aguantando el resultado estoicamente para llevar la definición a los tiros penales.
Desde los once pasos, la tensión llegó al límite y la tanda se fue hasta la muerte súbita. Fue entonces cuando la puntería alemana falló; Paraguay, jugando con el corazón en la mano, no perdonó en su turno, de la mano de Canale y selló un dramático 4-3 definitivo que dejó a los germanos fuera de la Copa Mundial 2026.
BRASIL CON POCO PERO SUFICIENTE
Brasil sufrió, pero terminó imponiendo su jerarquía. La Canarinha derrotó 2-1 a Japón en un partido dramático y selló su boleto a los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Contra pronóstico, Japón golpeó primero. Al minuto 29, Kaishu Sano sacó un gran disparo de pierna izquierda, pegado al poste, para vencer al arquero brasileño y poner arriba a los nipones. El conjunto asiático lució ordenado, intenso y muy sólido defensivamente durante gran parte del primer tiempo.
Sin embargo, el desgaste físico comenzó a pasar factura. Brasil salió con mucha más intensidad al complemento y empezó a inclinar por completo el partido. La recompensa llegó al 56, cuando Casemiro apareció dentro del área para conectar un cabezazo contundente que significó el empate.
A partir de ahí, todo fue brasileño. Japón resistió como pudo, pero al 90+6, Gabriel Martinelli firmó la remontada con un disparo cruzado que desató la locura y mandó a Brasil a la siguiente ronda.
Con información de Azteca Deportes