Al fijar un pronunciamiento sobre la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, la presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó que México rechaza de manera categórica cualquier forma de intervención.
“Para México y así debe ser para todos los mexicanos, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no son opcionales ni negociables, son principios de derecho internacional. La acción unilateral, la invasión no puede ser la base de relaciones internacionales del siglo XXI porque no conducen ni a la paz ni al desarrollo”. Durante su conferencia matutina, dijo que las relaciones deben partir de la buena fe y cultivar la paz y armonía de todos.
“La intervención militar nunca ha traído democracia, bienestar ni estabilidad, solo los pueblos pueden decidir sobre su destino, ejercer su soberanía y definir su forma de gobierno”.
Afirmó que esta postura de defender la soberanía y autodeterminación de los pueblos no solo está consagrada en la Constitución mexicana sino que también forma parte central del derecho internacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que la relación de México con Estados Unidos se rige por la defensa irrestricta de la soberanía nacional, la unidad interna y una cooperación sin subordinación, pues subrayó que cualquier entendimiento bilateral debe apegarse a los principios establecidos en la Constitución.
Durante su conferencia de prensa matutina, la primera mandataria sostuvo que la defensa de la soberanía, consagrada en los artículos 39 y 40 constitucionales, debe ser una posición compartida por todas y todos los mexicanos, y criticó a quienes —dijo— buscan respaldo externo para fortalecerse políticamente.
“Eso no lleva a nada; la soberanía es inherente al pueblo de México”, afirmó.
Dijo que, aunque no tiene prevista una llamada inmediata con el presidente estadounidense Donald Trump, existe coordinación y colaboración entre ambos gobiernos. Detalló que el entendimiento con Washington se basa en cuatro principios reconocidos por ambas naciones: respeto a la soberanía e integridad territorial; responsabilidad compartida y diferenciada; respeto y confianza mutua; y cooperación sin subordinación.
Explicó que la responsabilidad compartida implica que cada país atienda lo que ocurre en su propio territorio. En el caso de Estados Unidos, señaló, corresponde actuar para reducir el consumo de drogas, frenar el tráfico ilegal de armas hacia México y combatir a las redes que distribuyen y lavan dinero producto del narcotráfico. México, dijo, colabora para impedir el paso de drogas al país vecino, pero subrayó que la problemática no termina en la frontera.