jueves, 09 julio 2026
Posted inJorge Calles Santillana

Rafa Márquez: ¿y si sí, sí?

Rafa Márquez: ¿y si sí, sí?
Rafa Márquez: ¿y si sí, sí?
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Rafa Márquez: ¿y si sí, sí?

Rafa Márquez —legendario jugador mexicano, integrante del Barcelona durante siete temporadas, capitán de la selección nacional desde 2002 y hasta 2018, anotador de tres goles en Copas del Mundo— fue nombrado ya, oficialmente, director técnico del equipo mexicano que, luego de quedar fuera del Mundial en proceso, buscará asistir a la copa de 1930. El contrato entre la Federación y Rafa había sido acordado desde el momento en que Javier Aguirre lo integró a su cuerpo técnico, a su llegada al timón nacional, en 2024. El objetivo, dar continuidad al trabajo iniciado en ese momento, etapa en la que el equipo nacional atravesaba una situación crítica.

Rafa no ha dado a conocer su planeación, aún. Enfatizó, sin embargo, que habrá de acelerar el proceso iniciado bajo la dirección de Javier, no frenarlo. El discurso viene bien, sobre todo después de que el equipo tuvo una destacada actuación en el torneo que está por concluir. Si bien la localía fue un factor de ese desempeño, así como también el hecho de que los rivales que enfrentó no pertenecían a la élite futbolística, tanto sus actuaciones en cancha, como los resultados obtenidos mostraron que México está ya en condiciones de dar el salto hacia el mejor nivel futbolístico del mundo.

El hecho de que la Federación haya decidido desde hace dos años quien habría de suceder a Javier Aguirre merece consideración. Por lo regular, concluido un ciclo, las autoridades del futbol mexicano evaluaban posibles candidatos y elegían al técnico, algunas veces, varios meses después. Esta vez, debido a que la reacción al fracaso de Catar estuvo marcada por decisiones fallidas, los altos mandos decidieron tomar las cosas con seriedad y optaron por diseñar una estrategia de largo aliento. Plausible.

Habrá que esperar el informe de Javier Aguirre y la presentación formal del plan de trabajo de Rafa, para poder medir el alcance de la gestión de Márquez y las posibilidades de nuestra selección de mejorar su desempeño internacional. Es de esperarse que haya una rendición de cuentas autocrítica. Que el cuerpo técnico, al que perteneció Rafa, reconozca las limitaciones del equipo. Que exprese, sin tapujos, que es complicado competir con equipos de élite cuando la mayoría de los integrantes del equipo nacional militan en la liga local y cuando sus jugadores foráneos juegan en equipos y ligas que no son de primera línea, además de que sus participaciones no se caracterizan por la continuidad. Dígalo si no, el Piojo Alvarado por cuyos pies transitaron muchos balones, pero cuyos pases y centros resultaron mayoritariamente poco útiles. Eso sucede cuando quien envía tiene como máxima experiencia liguillas en la Liga MX y quien rechaza o controla ha participado en fases finales de la Champions League.

Rafa deberá recibir toda la confianza de la Federación y de los dueños, independientemente de posibles resultados adversos o malos torneos. Los jerarcas deberán tener en cuenta que Márquez tiene una muy limitada experiencia como director técnico. Trabajó con fuerzas básicas del Barcelona, pero nunca ha dirigido equipos mayores. Pero esa debilidad puede tornarse en fortaleza: Rafa sabe lo que es formar futbolistas y el futbol mexicano cuenta hoy con una camada de jóvenes con habilidades muy por encima del promedio. Gilberto Mora y Mateo Chávez son sólo una muestra del capital futbolístico que corresponderá a Rafa convocar, desarrollar, pulir y explotar. Pero para conseguirlo, deberá tener una estrategia de élite. No hay que imitar, necesariamente, pero sí, revisar casos exitosos del futbol mundial para adaptar procesos. Adicionalmente, estos dos año al lado de Javier Aguirre le habrán dado un conocimiento sólido de jugadores, sistemas y ambientes de trabajo.

La Federación deberá entender que, tal vez como lo hizo España en los 90s, México deberá fijar una identidad futbolística común. Es decir, se deberá trabajar desde las fuerzas básicas de los equipos y en las selecciones menores integrar métodos de selección y de trabajo, de manera que el paso de los futbolistas por las diferentes etapas no les signifique desechar aprendizajes y abrazar nuevos. Otro asunto importante: profesionalizar la detección de talento mediante una red de observadores serios que abarquen el territorio nacional. Esto deberá implicar un combate decidido y férreo contra la terrible corrupción que por décadas ha terminado por ahogar al talento joven.

La estrategia deberá incluir evitar que la federación norteamericana convenza a valores que podrían jugar para ambos países. Se debe prestar, además, especial atención a la formación técnica de los jugadores, de manera que los clubes puedan exportarlos a equipos relevantes en el contexto internacional, con amplias posibilidades de permanecer en ellos por largo tiempo, como fueron los casos de Hugo Sánchez y el mismo Rafa. Es un hecho que la mayoría de los jugadores que parten al extranjero no permanecen mucho tiempo en ellos, circulan por otros de menor calidad y terminan por regresar a nuestra liga. Ese ciclo es evidencia sólida de la poca calidad que nuestros jugadores desarrollan en nuestros equipos y en nuestra selección.

La formación de entrenadores deberá ser, también, asunto de interés. El día que México empiece a exportar, también, entrenadores sabremos que estaremos dando el brinco tan ansiado y que no ha dejado de ser fantasía.

La tarea que Rafa tendrá que realizar no es sencilla. Punto a su favor: Andrés Guardado y Alfredo Talavera serán sus auxiliares. Ambos tuvieron una trayectoria importante en la selección y entienden el sentido de defender los colores nacionales. Rafa y Andrés fueron laterales ofensivos. Seguramente sabrán promover en el equipo, un juego basado en laterales hábiles y visionarios.

El ciclo de Rafa inicia con el beneplácito de una afición que es muy noble; perdona todo y ama con locura a su equipo. Está obligado, pues, a rendir mejores cuentas. A Rafa deberíamos recibirlo en el cargo con una pregunta que extiende la esperanza: “¿Y si sí, sí?”.

Profesor-investigador de Sociología de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
Secretario de Investigación y Estudios de Posgrado de esa Facultad.
Doctor en Comunicación de Masas por la Universidad de Iowa.
Analista político en noticieros de Televisa-Puebla y articulista en Puebla OnLine y Crónica Puebla.