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Nuevo cese en palacio de Charlie Hall

Fernando Maldonado

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Fernando Maldonado FERNANDO MALDONADO 4 de enero de 2010

Fernando Maldonado

Un funcionario menor en la Dirección de Egresos de la Tesorería municipal en la capital poblana, de nombre Pedro Soancatl Amatitla protagonizó el capítulo final de la trágica historia cuyo principal protagonista había sido su ex jefe, entonces titular del área, Enrique Nácer, antecesor de Adrián Albicker.

Soancatl Amatitla se había desempeñado en el área administrativa como jefe de presupuesto y órdenes de pago y se trata del segundo funcionario en morder el polvo, tras la salida de Nácer, a quien la Contraloría municipal investiga por el probable uso indebido de 16 millones de pesos del erario.

Lejos está el ex jefe de área presupuestal y órdenes de pago de ser investido en “chivo expiatorio”  por la investigación en curso. La conducta pública de quien hasta ayer despachó en el edificio de la avenida Reforma era de una calidad cuestionable desde una perspectiva moral y ética.

La columna Angelopolitanas publicada en el diario Milenio Puebla hizo referencia a la persona del ex jefe de área municipal el 21 de diciembre pasado.

El “jefe del área presupuestal y órdenes de pago, (es) un funcionario de medio pelo a quien se le distingue por su falta de tacto y servicio público… De ello saben los beneficiarios que con padecimientos médicos han solicitado la ayuda y de manera invariable se encuentran con el gesto de desdén, arrogancia y ausencia de sensibilidad (…)”.

Ya desde hace algunas semanas, al ex servidor público que ayer vivió sus últimos momentos en su pequeño feudo, había sido señalado como el traidor que entregó en charola de plata la cabeza de su ex feje Nácer, con el propósito ulterior de convertirse en titular de la poderosa Dirección de Egresos.

La estrategia de tan burda, cayó por los suelos. El tesorero municipal, Javier Ramírez Carranza supo leer con inmediatez lo sucedido en la Dirección de Egresos y pidió la renuncia del ahora defenestrado, a quien también se le distinguió como el principal obstáculo para que los recursos públicos para dar cumplimiento a las metas establecidas en programas de carácter social fluyeran con normalidad.

Uno de los servidores públicos convertido en blanco de la diatriba cotidiana y la arrogancia del pequeño señor feudal de la Dirección de Egresos (Soancatl Amatitla, se entiende), había sido el secretario de Desarrollo Social, Víctor Manuel Giorgana Jiménez.

Los despropósitos de este funcionario menor trajeron consecuencias de proporciones mayúsculas. La falta de flujo propició una reunión con carácter de urgente sucedida entre el 21 y 23 de diciembre, encabezada por la propia presidenta Blanca Alcalá; Giorgana Jiménez y el tesorero, Ramírez Carranza.

La orden fue terminar con el virtual bloqueo económico al que habían sometido al titular de Desarrollo Social y poder cumplir con el programa de trabajo establecido. De esa reunión a la fecha, han transcurrido unas tres semanas, tiempo suficiente para que el imperio de papel de Pedro Soancatl Amatitla se viniera abajo.

En corto…

El aún Director de Vialidad en el Estado, Armando Toxqui Quintero se engalló y ya mandó a decir que si alguien lo quiere fuera del cargo, tendrán que pedirle la renuncia. Después de los episodios del pretérito está claro que la dignidad no es un valor que forme parte en la conducta pública del referido.

Cuando la mayoría de los ayuntamientos hacen esfuerzos notables para conseguir mayores ingresos propios de cara a la crisis económica que se vive a nivel nacional, el de San Andrés Cholula decidió cerrar la oficina responsable de recepción de pagos como el impuesto predial.

Peor aún: la página en internet para efectuar pagos en línea tenía ayer esta leyenda cuya sintaxis y ortografía se respeta en todos sus términos: “Se esta realizando una actualización en nuestra pagina de internet, se reactivará el servicio a partir de 4 de Enero de 2010”.

Es una muestra de que la eficiencia en la administración pública que tanto pregona el alcalde panista David Cuautli está lejos de ser una realidad. Y eso que ya lleva dos años de aprendizaje como munícipe.

El perredista Arturo Loyola González hace el caldo gordo a la estrategia de desgaste del ex edil priista Enrique Doger Guerrero cuando habla en pro de una alianza (amorfa) entre el PRD y el PAN. Lo hizo como regidor en el trienio dogerista a cambio de no pocos favores, que aún alcanzan para seguirle cobrando las facturas a este “militante de izquierda”.

De paso alimenta a un grupo minoritario de trasnochados que busca el poder, por el poder mismo. Al tiempo.

Fernando Maldonado
Fernando Maldonado