Aborto. Minoría de edad, mayoría de razones
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MEMORIAL
En muchas partes del mundo se discute sobre la posibilidad de una menor de edad de abortar sin el consentimiento de los padres -aunque notificándoles-.
Es una tema con demasiados peligros para su generalización. Pero, si algo se pone en duda, es la mayoría/minoría de edad como concepto. Físicamente, mujer y hombre dejan de ser niña y niño en cuanto tienen la posibilidad de procrear; psicológicamente puede que el asunto no sea tan sencillo.
Si bien no puede haber generalizaciones, lo que sí podemos asegurar es que los jóvenes están comenzando su actividad sexual a una edad muy temprana y alejada de la mayoría de edad.
Ello conlleva una serie de cuestionamientos cuando hablamos de embarazos no deseados, producto de esa actividad sexual sin cuidados (eso también revelan los estudios).
Es sin duda un tema complicado. La mayoría de edad trae ventajas, pero también responsabilidades, que muchas veces se dejan de lado en un debate paternalista respecto de los jóvenes.
Si reconocemos que, hoy en día, un joven de 15 años debe tener mayor poder de decisión (decidir si tener un hijo o no), ¿cuáles serían las responsabilidades que se le deberían asignar? ¿Ninguna? ¿Todas las de un adulto?
Mi posición es que hay -sin duda- que reconocerles la libertad (dejar de lado los tabúes sociales), pero también precisar sus responsabilidades, porque, de lo contrario, lo que provocamos es alentar una cultura de la zona de confort, tan inmersa en nuestra sociedad.
Que haya libertad, pero con responsabilidad, es decir, que las responsabilidades sean claras, no como medio de censura, sino como forma de reconocer (en este aspecto) la libertad sexual, con las implicaciones que ello trae. ¿Qué tiene que ver ésto con el aborto? Que hay que reconocer el derecho fundamental de la mujer a abortar, pero impedir, a su vez, que el aborto sea el “método anticonceptivo” por excelencia.
Las miles de madres solteras menores de edad, que lo son no por decisión propia, sino por la rehuida del varón ante la responsabilidad, deben hacer pensar que el aborto es un derecho fundamental de la mujer -que en ella reside la posibilidad de decidir si quiere engendrar un hijo o no-, y que la sociedad, la política y el derecho, debe reconsiderar su posición paternalista ante la libertad sexual de los menores.
Mientras la educación sexual que estamos dando a los jóvenes sea defectuosa, no podemos culparles de algo que los tabúes familiares, la sociedad, el Estado y los medios de comunicación propician.
Mientras no haya una adecuada educación sexual, habrá que pensar que cada mujer embarazada, siendo menor de edad, es resultado (en gran parte) de un fallo social. Entonces, habrá que dejarle abortar sin el consentimiento de los padres, reconociendo su derecho y el error social. Negarle ese derecho, es tanto como que el fallo se duplique.
TIEMPO EXTRA
LIBRO: LIFE, es la autobiografía de Keith Richards, el legendario integrante de The Rolling Stones. Un libro que cuenta los excesos, sus consecuencias y la suerte de unos pocos. (NY: Little Brown and Company, 2010)