Agentes ministeriales temen por la presencia de la Policía Federal
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La presencia de un numeroso contingente de la Policía Federal Preventiva (PFP), que en forma discreta recorrió diversas zonas residenciales en la ciudad de Puebla, desde la zona del Atlixcáyotl, hasta las mansiones cercanas al Penal de San Miguel, pusieron la piel “chinita” a más de un funcionario de la Procuraduría General de Justicia (PGJ)
La presencia de un numeroso contingente de la Policía Federal Preventiva (PFP), que en forma discreta recorrió diversas zonas residenciales en la ciudad de Puebla, desde la zona del Atlixcáyotl, hasta las mansiones cercanas al Penal de San Miguel, pusieron la piel “chinita” a más de un funcionario de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), de manera especifica de la Policía Ministerial del Estado (PME), que aún no han podido desvincularse de investigaciones que los ligan con actos de corrupción y de abuso de autoridad, con grupos relacionados a la delincuencia organizada.
Sintieron más miedo porque días antes del operativo donde cayó Edgar Valdez Villarreal “La Barbie”, el brazo de derecho del tristemente célebre Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, debido a que ambos personajes estuvieron en Puebla, por lo menos seis meses y se retiraron tras el enfrentamiento que tuvieron sus escoltas con elementos de las policías municipales y ministeriales.
Le explico: al menos cuatro comandantes de la Policía Ministerial y el subinspector Martín Ramírez, figuran en investigaciones que realiza la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada), por la desaparición de los valores —joyas, armas y al menos 3 millones de pesos—, que se encontraban en la casa que albergó a los Beltrán Leyva, esto tras el enfrentamiento que le comenté antes.
Consecuencia de ese enfrentamiento y esa desaparición los comandantes, principalmente el subinspector, han sido amenazados para que regresen el dinero y los valores desaparecidos.
Las amenazas no vinieron del lado del grupo de “La Barbie”, porque su principal problema fue la disputa por el liderazgo del cártel de los Beltrán, ya que Héctor Beltrán, el hermano de Ramón, de inmediato intentó tomar las riendas de la organización, lo que generó una encarnizada guerra, amén de que el primero fue acusado de traicionar al “Jefe de jefes”.
Héctor Beltrán y otro personaje identificado como “El Grande”, son los que demandan el regreso del dinero y de los valores, y si tomamos en cuenta que “La Barbie” está “fuera de combate” entonces se presume el reagrupamiento de los grupos y, por lo mismo, la hora de “saldar cuentas”, es decir más muertos.
“La Barbie” ya demostró que no va a quedarse con ningún secreto, no tiene nada que perder, por lo mismo ha revelado lugares, nombres y datos precisos de otros capos y de otras organizaciones, además de la suya, donde obviamente han salido a relucir los nombres de implicados en proteger a esta organización.
Y le vuelvo a comentar que “La Barbie” estuvo en Puebla, la información que revelé sobre quienes lo protegieron, sobre todo a quien fue su jefe “El Barbas”, va a causar severos mareos y temblores.
Por eso el nerviosismo del jueves, cuando los federales recorrieron diversos puntos de zonas residenciales, incluso implementaron algunos registros.
¿Qué encontraron?, hasta el momento nadie lo sabe.
Tras el enfrentamiento de diciembre quedaron muchas interrogantes sobre la presencia del crimen organizado, interrogantes que nunca fueron aclaradas, entre ellas que comandantes de la Ministerial hicieron actos de rapiña y, como no repartieron, sus subordinados después los acusaron.
En las filas de la Ministerial todos recuerdan los mensajes que estos hombres dejaron en las oficinas del director, todos exigían la devolución del dinero, incluso hubo amenazas.
La detención de Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, vuelve a remover las aguas, sobre todo porque de manera oficial existe un testigo —el mismo detenido— de cómo se efectuaron las negociaciones para proteger a este personaje y a su extinto jefe, además del saqueo que sufrió la casa del fallecido “Jefe de jefes”
Por cierto, la Delegación Estatal Puebla de la Procuraduría General de la República (PGR), ¿cómo justificó que la casa del “Jefe de jefes” estuviera a solo cinco minutos de sus oficinas?
Para quienes digan que “La Barbie” no estuvo en Puebla, nada más hay que recordar que dos poblanos, Felipe León Aguilar, originario de Chietla y Norberto León Coria, de Ahuehuetinzingo, detenidos el pasado 10 de febrero en Ciudad Ayala Morelos, formaban parte del grupo de escoltas de este personaje del crimen organizado.