Alejandro Armenta se quiere deslindar del marinismo
joomla.2009
La decisión de Alejandro Armenta Mier de no seguir más como presidente estatal del PRI, pese a que estatutariamente podría continuar en el cargo, no obedece solamente a un intento de reacomodo del grupo político al que pertenece, sino en realidad es un deslinde –silencioso– del marinismo, de alejarse de esa expresión y continuar su carrera pero sin ser relacionado con la corriente priista que perdió la gubernatura.
Armenta parece el primer integrante de la corriente marinista que busca alejarse del grupo en el poder luego de la derrota del 4 de julio. Y por esa razón, él fue quien pidió ser relevado, aun antes de que se decidiera que podía ser sustituido por Javier López Zavala.
Incluso ha trascendido que una semana después de la derrota en los comicios locales surgió una fuerte diferencia entre Armenta y López Zavala, ya que el segundo de ellos habló de que daría a conocer la lista de traidores del PRI, misma que por cierto todavía no se conoce ni hay fecha para que se difunda.
A ese planteamiento el actual dirigente del partido se opuso, al señalar que entrar en esa confrontación llevaría al partido a acelerar la crisis que se avecina como resultado de que ya no habrá un gobernador que sea el que ponga orden y dé línea hacia dentro de ese instituto político, que además entrará a una etapa de carencias económicas.
Se dice que una vez que deje el PRI, Armenta podría buscar, por algunos meses, continuar su carrera, pero lejos de Puebla; es decir, no seguir participando con el marinismo.
Por eso podría buscar su incorporación al Partido Revolucionario Institucional nacional o a alguna actividad que pueda desarrollar en la capital del país.
En ese sentido, Armenta podría intentar entrar al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI una vez que a principios del próximo año se renueve a la dirección de ese partido.
O se convertiría en delegado del CEN del PRI en algún estado, sobre todo para trasmitir a sus correligionarios la forma en que están operando el PAN y el SNTE sus estrategias electorales.
Tal parece que este alejamiento se debe a las discrepancias que han surgido entre Armenta y las cabezas del grupo marinista.
Mientras Javier López Zavala sostiene que “le robaron la elección”, Alejandro Armenta ha desplegado un discurso de que es necesario reconocer los errores del PRI.
En los discursos del ex candidato del PRI a gobernador se escucha que es necesario denunciar a los desleales, a los traidores, a quienes simularon apoyos a su campaña, mientras que el dirigente del tricolor ha ponderado que el partido lo que debe privilegiar no es iniciar una cacería de brujas, sino “aprender a ser oposición y no acostumbrarse a ello”.
Las diferencias entre uno y otro, no solamente se han mostrado después de la derrota.
En las semanas previas a la selección de los candidatos del PRI, Armenta había desplegado el discurso que para ser abanderado del partido los aspirantes tenían que reunir un perfil, pasar un examen de conocimientos y salir bien posicionados en las encuestas.
Les advertía que no bastaba con ser cercano a López Zavala.
En la designación de los abanderados ocurrió lo contrario. Muchos de los candidatos del partido tricolor eran los menos idóneos, no solamente por no tener el mejor perfil ni tener la mejor calificación en las encuestas y demostrar conocimientos básicos.
Es decir, al final contó que eran cercanos al “Señor Z”.
Eso hizo que Alejandro Armenta se comiera sus palabras, y pese a esas diferencias, mantuviera a lo largo de la campaña una actitud disciplinada a las directrices que marcó el candidato a gobernador.
La actitud del actual presidente del PRI es entendible: Él inició su carrera política sin la ayuda de los marinistas, y ahora quiere continuar por esa ruta.