Arrebatos en el Instituto Estatal Electoral; enviado de Elba Esther advierte corte de cabezas
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La histórica derrota del PRI ante la alianza PAN, PRD, Panal y Convergencia en Puebla continúa generando encono. El enviado de la maestra, el diputado del Estado de México, Antonio González Roldán, amenazó con cortar cabezas en el Instituto Estatal Electoral. El representante priísta José Alarcón dijo que la otrora oposición irá al infierno porque ya se están enfermando de poder
La histórica derrota del PRI ante la alianza PAN, PRD, Panal y Convergencia en Puebla continúa generando encono. El enviado de la maestra, el diputado del Estado de México, Antonio González Roldán, amenazó con cortar cabezas en el Instituto Estatal Electoral.
Durante la sesión de este miércoles para la calificación de elecciones en los consejos municipales y distritales, hubo más de un enfrentamiento verbal entre José Alarcón y González Roldán; un poco porque el presidente del IEE, Jorge Sánchez Morales, no daba información por escrito sobre el avance de la jornada y se dedicó a leer papelitos con los reportes; y otro tanto porque el tricolor no perdona lo sucedido el 4 de julio.
El panorama cambió. Alarcón, otrora apapachador, recriminó a Sánchez Morales con enojo y en tono regañón que estableciera comunicación estrecha con la delegación en Puebla de la Secretaría de Gobernación federal.
El regaño continuó pero por el bando de Compromiso por Puebla, González Roldán, representante en el IEE, diputado del Panal en Estado de México y operador de Elba Esther Gordillo, se quejó por la actitud de la directora del organismo electoral, Marcelina Sánchez, a quien el presidente no toca ni con el pétalo de una rosa.
Tras quejarse por enésima vez por la ineficiencia con que operan, les lanzó una advertencia: el gobierno al que protegen ya se va y los que llegan los pueden correr.
El rostro de los dos Sánchez, Marcelina y Jorge, se tensaron, se desdibujaron y enrojecieron, igualito que el del secretario general, Noé Julián Corona.
La bancada panista sonrío, la priísta bajó la mirada.
Alarcón reviró, amenazó con el infierno y criticó que la otrora oposición se esté enfermando de poder.
De ahí, los dichos del representante tricolor y de González fueron de arenga, según calificó éste último. Hablaron del infierno, del mundo de Elba, y del poder que no se extingue, pero cambia de lugar.