Bipolaridad: del ímpetu al abatimiento
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En México existen cerca de dos millones de personas que padecen de bipolaridad, principalmente entre los 18 y 25 años
Para la Asociación Mexicana de Terapias Cognitivo Conductuales, en México existen cerca de dos millones de personas que padecen de bipolaridad. Aunque puede desarrollarse a temprana edad, se ha identificado que la aparición de este trastorno se da principalmente entre los 18 y 25 años de edad. En cuanto al género, la enfermedad afecta por igual a hombres y mujeres, pero es más común que los episodios de depresión ataquen al sexo femenino.
Con anterioridad los enfermos de bipolaridad eran tratados como pacientes maníaco-depresivos o psicóticos. Sin embargo, los psiquiatras descubrieron que la característica principal de la bipolaridad son los cambios extremos en el estado de ánimo, identificando un polo depresivo y un polo maníaco o de euforia. Los pacientes viven ciclos de depresión y euforia que duran entre dos o tres semanas, los cuales repercuten no sólo mentalmente sino también de manera física. Se ha detectado que cerca del 30 por ciento de los enfermos abusan del alcohol y las drogas.
Dado que las señales de la bipolaridad pueden confundirse con la depresión o un trastorno obsesivo compulsivo, es necesario que en el diagnóstico un psiquiatra estudie los polos que componen a la bipolaridad. La falta de interés, irritabilidad, pérdida de peso, insomnio, cansancio extremo, sentimientos de culpabilidad, baja autoestima y pensamientos suicidas son parte del polo depresivo. Mientras que el polo maníaco la falta de juicio para tomar decisiones, comportamiento hostil, hipersexualidad, la obsesión por los juegos de azar y el uso de alcohol o drogas son los signos más comunes cuando el paciente bipolar está viviendo un período de euforia.
Hasta el día de hoy el origen de la bipolaridad no es claro, pero en algunos pacientes que se han sometido a investigaciones recientes, se ha detectado que cuentan con una deficiencia del carbonato de litio, un químico neurotransmisor que no llega de manera adecuada a los nervios del cerebro.
Además de ese resultado, también se ha confirmado que el cambio en los estados de ánimo en los pacientes tiene una relación directa con recordar eventos o fechas especiales de un alto significado emocional.

Siendo ya una condición tratable, es indispensable que la bipolaridad combine fármacos dependiendo de los episodios de depresión o de euforia. Para tratar los estados de depresión se usan estabilizadores del ánimo como el Tegretoln o Neurotin, y para las fases de euforia se prescriben medicamentos inductores del sueño. El ingreso a una clínica mental dependerá de las crisis que el paciente presente o del poco éxito del tratamiento.
Ante la falta de información sobre la bipolaridad, la negativa del enfermo por reconocer su problema, la poca o nula participación de familiares y amigos, el alto costo de los medicamentos y los prejuicios de la sociedad, el 90 por ciento de los pacientes abandonan el tratamiento y el 19 por ciento intenta suicidarse.