miércoles, 03 junio 2026
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Carlos Meza denuncia presiones para sacar a Díaz Gil del concurso de notarias

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 11 de octubre de 2010

Doy fe que siendo Secretario de Gobernación del hasta hoy mejor gobernador que ha habido en este Estado, Don Manuel Bartlett Díaz, como en cada fin de sexenio se fueron dando en cascada una a una las peticiones por parte de senadores de la república, Generales del Ejercito, importantes comunicadores del “canal de las estrellas”, miembros del clero, en suma, de un gran número de “influyentazos” de nuestra política mexicana para solicitar se les concediera a sus recomendados el beneficio de una fiat y así convertirlos en notarios públicos e incursionar en la “casta divina”, por cierto a la que pertenezco.

“…No cabe duda que en esta comunidad nadie puede poner en duda su moralidad…” Serrat

Doy fe que siendo Secretario de Gobernación del hasta hoy mejor gobernador que ha habido en este Estado, Don Manuel Bartlett Díaz, como en cada fin de sexenio se fueron dando en cascada una a una las peticiones por parte de senadores de la república, Generales del Ejercito, importantes comunicadores del “canal de las estrellas”, miembros del clero, en suma, de un gran número de “influyentazos” de nuestra política mexicana para solicitar se les concediera a sus recomendados el beneficio de una fiat y así convertirlos en notarios públicos e incursionar en la “casta divina”, por cierto a la que pertenezco.

Don Manuel, como era su costumbre determinó que se hiciera un estudio exhaustivo de aquellos aspirantes a convertirse en fedatarios. Entre los requisitos destacaban: que no tuvieran antecedentes reprochables; que fueran destacados por su honestidad, su capacidad jurídica, que hubieran sido recocidos en la academia y principalmente frente a la sociedad poblana.

La actitud cobarde y mezquina del grupúsculo de notarios de siempre, aquellos que sin contar con las características antes expresadas y que llegaron a obtener la patente de notario precisamente por la connivencia, colusión, las actitudes abyectas, pusilánimes y principalmente por sus complicidades en turbios negocios de los que fueron mudos y ciegos testigos de su benefactor, fueron como ahora lo son, los encargados de hacer el trabajo sucio (que quede claro que hablo solo de este grupúsculo perfectamente identificado), pagando a periodiquillos de los llamados “militantes” –aduladores del gobierno en turno- y a veces hasta socios, para que a través de columnistas ignorantes y de poca monta descarrilar a quienes con toda legitimidad aspiraban incursionar en ésta noble tarea que es la de dar certeza jurídica a los actos que ante él tienen lugar como fedatarios.

Doy fe que una de las principales víctimas de estas presiones cobardes lo es el Doctor en Derecho Jorge Francisco Díaz Gil, hombre probo, capaz, inteligente y para rematar honesto a carta cabal, raro, muy raro en estas épocas de fin de año.

Doy fe que Díaz Gil aunque él lo niegue, fue presionado para declinar a su legítima aspiración; doy fe que pudo más la inquina, la mezquindad de una camarilla de Notarios mediocres e ignorantes del derecho los que convencieron al gobernador Marín para sacrificar a un funcionario que como él se ganó a pulso el derecho a ser notario, o ¿será que a mi amigo Mario Marín ya se le olvidó que también fue víctima de presiones por parte de notarios miembros sempiternos de una “omerta”, que con una injusta alergia a su persona y fieles guardianes de impedir el acceso para formar parte de este circulo dorado, a menos que se tratara de sus esposas, sus hijos o alguien de quien ellos pudieran sacar alguna raja, pretendieron a toda costa que él no lo fuera, sin conseguirlo?. Piña Olaya finalmente hizo notario a un servidor público noble y eficaz operador político aunque haya sido una de las pocas cosas buenas que hizo durante su sexenio. Finalmente Mario Marín obtuvo ese privilegio.

Doy fe que siendo Secretario de Gobernación tuve un encuentro con un importante número de notarios cuyos nombres gustosamente revelare una vez que repliquen lo que aquí comento, quienes previamente habían sido recibidos por Don Manuel Bartlett a quien le entregaron una carta, solo para pedirle de muy buena manera que en eso de nombrar notarios, el Consejo era muy celoso y por tanto las fiats que se fueran a otorgar pasaran por el tamiz de su escrutinio y que por favor estas se otorgaran en el interior del estado siendo el punto medular de la epístola de marras lo siguiente: “…Solicitamos a usted que por el número de las existentes en el distrito Judicial de Puebla, no se haga notario público al Secretario de Gobernación…”. Lo anterior después fue motivo de una amena charla con el entonces gobernador Bartlett quien sin comentario alguno me entregó el documento solo para mi conocimiento, con una sonrisa que jamás he de olvidar. Finalmente Carlos Julián y Nacer y yo fuimos nombrados notarios en esta Ciudad Capital.

Días después y como era menester, teníamos la cortesía siempre de recibir al Consejo de notarios para escuchar sus “quejas” y en una reunión en la que aproveché para aludir el contendido de la carta les reproché de manera educada pero con la firmeza del caso, su resistencia para permitir la entrada a servidores públicos a tan selecto gremio. Testigos del encuentro fueron varios notarios, entre ellos uno a quien admiro y respeto por su estilo, su elegancia como persona y su extremada educación, me refiero a Antonio Zafra Millán, quien para aquellos notarios curiosos podrá contarles punto por punto el resultado de aquella reunión en la oficina de la Secretaría de Gobernación. Lo que sucedió forma parte de mi anecdotario. Los notarios visitantes, salieron con la cola entre las piernas, después de escuchar dos o tres episodios de su pasado y del como llegaron a donde estaban.

Por ello, doy fe que la nobleza de Díaz Gil es sobrecogedora. Hace unos días charlé con él para reprocharle su exacerbada “comprensión” e “institucionalidad” al gobernador del estado, sin embargo doy fe que en su caso se cometerá una infamia, si esta se consuma y no recibe la fiat que por meritos propios le corresponde. Ojala el gobernador del Estado recapacite y en este caso sea lo suficientemente justo nombrando al antes mencionado que de todos los aspirantes, creo que es el único que la merece.

No vaya a ser que soplando como ahora soplan los vientos, la resaca del huracán Catrina, del huracán Karl y los que se vienen en febrero de 2011 muevan la mano del ejecutivo y termine por otorgar las notarías en disputa a hijos o hijas de notarios, esposas de notarios, compadres o comadres o algún recomendado sospechoso, porque sería un acto que los poblanos no olvidaremos y daríamos fe de una infamia insospechada. Mientras, los artífices de esta atajona, dormirán satisfechos con su almohadón de seda y bisutería pero ¡con un hedor a miseria humana!

Staff Puebla On Line 2009
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